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Las cosas pueden ser de otra manera


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Podía quedarse quieto y permanecer inmóvil, como si las cosas no fueran con él, pero sentía una enorme curiosidad que le invitaba a moverse de un lugar a otro haciéndose preguntas, poniendo de manifiesto lo mejor y lo peor de nosotros mismos.

En política es donde vemos claro que las cosas pueden ser de otra manera. Así PODEMOS, a través de su Secretaria General Ione Belarra, afirmó públicamente embargada de emoción y lágrimas que la propia Yolanda Diaz después de las Elecciones generales le propusiera una embajada para Irene Montero, concretamente en Chile para que “dejara de dar problemas”.

Pero al final las cosas han sido de otra manera y la ex ministra de Igualdad encabezará de su formación a las Elecciones Europeas y afirma que “El proyecto europeo necesita una voz que no se conforme con lo que hay. Frente al odio, frente al recorte de derechos de las derechas y también frente al conformismo de los sectores progresistas”.

También curiosamente, los cinco diputados de PODEMOS abandonaron SUMAR y se fueron al grupo mixto, pero ya quedan cuatro porque Lilith Verstrynge Revuelta, abandonó la política por motivos personales y será sustituida en las tareas orgánicas por Pablo Fernández y en las parlamentarias por Candela Díaz de SUMAR, con lo que los podemitas se quedan con menos y cada vez más divididos. Llevan el mismo camino que en su día emprendió CIUDADANOS, haciendo todos los méritos para desaparecer.

No debemos mostrarnos débiles ni temerosos , y mucho menos sucumbir ante los bulos y los ataques tramposos de la derecha, que como siempre quiere a toda costa asaltar el poder, a cualquier precio y cueste lo que cueste.

Para el PP todo lo que hace el actual Gobierno , con Pedro Sánchez al frente, está mal, y no podemos caer en la trampa de la depresión colectiva, ni ser tan torpes como ellos, que no admiten estar en la oposición y no son capaces de levantar el vuelo y que el señor Feijóo no sea el más valorado.

No es mi intención utilizar este artículo de opinión para manifestar mi pensamiento o como un manifiesto de propaganda política, pero sería hipócrita a estas alturas que no declarara públicamente que soy y me siento orgulloso de ser socialista, organización en la que he aprendido mucho.

Jamás he entendido ni entenderé a esos mercenarios que están siempre al sol que más calienta, y cuando los vientos soplan en contra es cuando con valentía e incomodidad hemos de dar la cara y arrimar el hombro aunque resulte lo más incomodo por medidas que son necesarias pero no nos gustan.

También son por tanto momentos para el compromiso y la generosidad de todos. La ética de la responsabilidad nos tiene que hacer reflexionar sobre la sentencia de Hórdelin, que “donde existe el peligro también existe la salvación” y cualquier paso que demos hacia delante tiene que ser crítico, no puede ser todo perfecto ni todo estar bien porque alguien que ostenta la dirección lo dice, sino que una política plenamente responsable ha de ser previsora.

Pero por muchas dificultades que tengamos, hemos de plantearnos con optimismo, que sin esperanza la vida sería insoportable, y que desde una óptica progresista no podemos ni debemos admitir, sino seríamos otra cosa, que el ideal de la gente sea perseguir de forma desenfrenada y con avidez el tener más, más y más.

Tenemos que ser conscientes de que la realidad es siempre más compleja que la interpretación que hacemos de ella, pero al margen de ello o le colocamos limites a esta locura o nuestra vida será siempre una hipoteca, en la que no somos nunca dueños de nuestras decisiones ni existen algunos valores compartidos para construir una sociedad mejor.

Nadie por mucho que se empeñe tiene la fórmula mágica para que el cambio social se realice sin conflictos. Quienes creemos y apostamos por una mayor justicia social, sabemos lo difícil que resulta en una economía de mercado garantizar en todo momento determinados derechos, pero si algo tenemos que tener claro quienes aspiramos a llamarnos socialistas, es que no podemos transigir en cualquier aspecto donde se violen o intentan hacerlo los derechos humanos.