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Mecánica cuántica. Los cuantos. V


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Max Planck sabía bien que, para su carrera profesional, era muy interesante “labrarse una reputación en el campo de la ciencia”. Esa oportunidad le llegó, cuando la Universidad de Gotinga, anunció que el tema, de su conocido certamen de ensayo era “La naturaleza de la energía”. Mientras estaba trabajando en este artículo recibió, en 1885, a los 27 años, lo que él mismo calificó, como “un mensaje de liberación”. La carta en cuestión, le ofrecía un puesto como profesor adjunto, en la Universidad de Kiel. Y, aunque Planck sospechaba, que la amistad de su padre, con el jefe de departamento de física de Kiel, no era ajena a esa oferta y, que había otros que merecían el puesto más que él, decidió finalmente aceptar.

Pasados tres años en Kiel, en noviembre de 1888, Planck recibió un honor inesperado. Y es que, después de que otros declinasen la oferta, le pidieron, con el apoyo de Helmholtz, que sucediera a Gustav Kirchhoff, como profesor de física teórica, en la Universidad de Berlín.

En 1894, Helmholtz, de 73 años, y, Kundt, de tan sólo 55, murieron con pocas semanas de diferencia. Fue entonces cuando Planck que, por aquel entonces, sólo hacía dos años que había logrado un puesto como profesor ordinario, paso a ser, a los 36 años, el físico más importante, de la mayor universidad alemana. No le quedó entonces más alternativa, que asumir el peso de las responsabilidades, que todo ello comportaba, convirtiéndose también en asesor de física de la revista “Annalen der Physik”. Se trataba de una posición de inmensa influencia, que le proporcionaba el derecho a vetar, cualquier artículo teórico publicado, en la más importante de todas las revistas de física alemana.

Como líder de la comunidad estrechamente unida de físicos de Berlín, Planck era muy consciente de que el PTR (Instituto Imperial de Física y Tecnología) seguía impulsado por la investigación del “cuerpo negro”, apoyado por la industria. Entonces fue cuando un viejo amigo del PTR, llevó a cabo un gran descubrimiento, que impidió que siguiera eludiendo por más tiempo, el problema del “cuerpo negro”.

En febrero de 1893, Wilhelm Wien que, por aquel entonces, tenía 29 años, descubrió una sencilla relación matemática, que describía el efecto del cambio de temperatura, en la distribución de la radiación, emitida por el cuerpo negro. Wien descubrió que, en la medida que aumenta la temperatura del cuerpo negro, disminuye la longitud de onda, a la que se produce el pico de emisión. Hacía tiempo que se sabía, que el aumento de temperatura, podía ir acompañado, de un aumento en la cantidad total de energía emitida, pero la “ley de desplazamiento” de Wien, revelaba algo mucho más exacto: que la longitud de onda, a la que se emite la mayor radiación, multiplicada por la temperatura de un cuerpo negro, es siempre una constante. En este sentido, por ejemplo, si la temperatura se duplica, la longitud de onda “cumbre”, será la mitad de la anterior.

El descubrimiento de Wien significaba que, una vez calculada la constante numérica, midiendo la longitud de onda, a la que, a determinada temperatura, se produce el pico de emisión, podía calcularse la longitud de onda pico, para cualquier otra temperatura. Y también explicaba, dicho sea de paso, el cambio de color del atizador de hierro candente. Empezando a baja temperatura, el atizador emite radiación de longitud de onda, predominantemente larga, en la región infrarroja del espectro. Cuanto más aumenta la temperatura, mayor es la energía que se irradia en cada región y, más disminuye la longitud de onda pico, que se “desplaza” así, hacia longitudes de onda más cortas.

Wien formaba parte de esa generación de físicos, ciertamente en peligro de extinción, que eran, al mismo tiempo, teóricos competentes y hábiles experimentadores. Descubrió en su tiempo libre, la ley del desplazamiento y, se vio obligado a publicarla, como “comunicación privada”, sin el respaldo del PTR. Durante esa época trabajó como asistente, del laboratorio de óptica del PTR, bajo la dirección de Otto Lummer.

Pues eso.

(Continuará)

 

Nacido en 1942 en Palma. Licenciado en Historia. Aficionado a la Filosofía y a la Física cuántica. Político, socialista y montañero.


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