Alfonso Olid y la llamada a la unión de los trabajadores de Santiesteban del Puerto (Jaén)
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
El periódico El Socialista sirvió para que muchos dirigentes de Sociedades Obreras de todo el país hicieran llamamientos a los trabajadores de sus localidades con el fin de que se afiliasen a las mismas como el mejor medio para conseguir mejoras y terminar con injusticias seculares en relación con salarios y/o condiciones laborales. El trabajo para que se sumasen más trabajadores a los sindicatos siempre fue una tarea difícil en España, por distintas causas que siempre conviene repasar: la presión de los patronos y de las autoridades, o las dificultades para poder cotizar pueden ser esgrimidas, pero seguramente habrá más. Sería bueno hacer un estudio monográfico sobre esta materia, así como de los propios llamamientos.
Este artículo se centra en un caso concreto a mediados de la década de los veinte, en 1925, en la localidad jienense de Santiesteban del Puerto, cuando en octubre de ese mes y empleando, como decimos, las páginas de El Socialista, Alfonso Olid Romero se dirigía a sus vecinos para que se unieran a la Sociedad de Obreros Agricultores “La Emancipadora”, destilando un tono que basculaba entre la queja y cierto reproche por los pocos avances en la militancia.
Olid fue agricultor y vendedor ambulante. En 1906 ingresó en la mencionada Sociedad, siendo presidente de la misma entre 1909 y 1926. Fue concejal socialista del Ayuntamiento de Santiesteban en distintas ocasiones, hasta que en ese último año citado marchó a vivir a Madrid. Fue detenido al terminar la Guerra Civil, siendo condenado a prisión.
El título de su columna expresa bien el sentimiento de Olid, “No hay derecho a quejarse”. Efectivamente, consideraba que no había derecho a hacerlo donde desde 1906 estaba en pie la Sociedad “La Emancipadora”, el único baluarte organizativo para defender a los explotados de esta localidad de la provincia de Jaén, pero no había crecido.
Se quejaba de que la mayoría del pueblo se había desatendido de la Sociedad. Solamente, un puñado de abnegados compañeros venía luchando día a día en hacer comprender las ventajas de la unión, de la organización, ese valor que la UGT siempre defendió con ahínco.
La queja se transformaba en reproche cuando acusó a muchos trabajadores de Santiesteban de ser miopes, de no querer comprender lo que constituía para ellos un bien, y esa era la razón por la que sufrían la más “inicua explotación”.
Al parecer, Olid desde su cargo de dirigente, se había pasado media vida defendiendo en el pueblo los beneficios que la unión tenía para los trabajadores, de seguir el ideal socialista y de ingresar en la UGT. Pero la mayoría seguía viviendo en la “ceguera”.
Olid volvió en ese artículo a cantar las virtudes de la organización, ensalzando la figura de Pablo Iglesias, además de afirmar que no se podía seguir haciendo el juego a los patronos, recordando, por fin, como en el pueblo se había sufrido mucho el paro forzoso no porque no hubiera trabajado sino porque muchos patronos se negaban a que se laborasen más tierras necesarias para la producción.
Terminaba llamando a la reflexión.
Hemos trabajado con el número 5222 del 30 de octubre de 1925 de El Socialista. Sobre Olid podemos acudir al Diccionario Biográfico del Socialismo Español.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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