Una fábula orgánica sobre el socialismo en 1912
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
Este artículo viene a ser un divertimento sobre un asunto serio. Se trata de recordar una fábula naturalista u orgánica sobre lo que es el socialismo, de la mano del maestro de Escuela Nacional, Emilio Ratti, y que publicó en el otoño de 1912 en Vida Socialista. En cierta medida viene a incluirse en esa visión organicista que desde tiempo inmemorial ha querido explicar conceptos como el Estado, por ejemplo, y siempre con un afán didáctico.
Para nuestro maestro el socialismo era el salvador del mundo porque era como el corolario de la vida. Así pues, la Naturaleza nos enseñaba que era el socialismo, y nuestro propio cuerpo nos daba lecciones de socialismo. Veamos, pues.
En primer lugar, las células que formarían el cuerpo humano no “descarrilan de su ruta”. Cada una tendía a un fin y todas juntas contribuían al orden y armonía, es decir a nuestra salud.
Pero si algún ser extraño invadía nuestro cuerpo, todas las células, juntas, unidas, luchaban para aniquilar al intruso.
Pues bien, la sociedad es como un cuerpo.
¿Quiénes son los obreros en ese cuerpo? Pues las células, que trabajarían por el bien del cuerpo.
¿Quiénes son los seres extraños que invadían el cuerpo? Pues los burgueses, toxinas, parásitos.
Si esos cuerpos extraños o toxinas, es decir, los burgueses invaden el cuerpo, es decir la sociedad, dicho cuerpo y dicha sociedad enferman.
Y ahí estarían los obreros (o células), que laboraban, y luchaban para expulsar el tumor, la invasión de seres patógenos.
Tampoco pretendíamos nada profundo, simplemente, como decíamos al principio, una especie de divertimento.
(En Vida Socialista, número del seis de octubre de 1912).
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.