Entre el individualismo (liberalismo), el anarquismo y el socialismo, con Adolfo Posada
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
Siempre nos ha interesado acudir a los personajes del socialismo e intelectuales con algún tipo de vinculación con el mismo para divulgar aspectos teóricos, dada nuestra preocupación didáctica. En este caso acudimos a Adolfo Posada (1860-1944), destacado jurista asturiano, sociólogo, escritor y uno de los principales regeneracionistas. A Posada nos hemos acercado en el pasado reciente a cuenta del socialismo en Argentina a la altura de 1912, según un artículo que publicó en Vida Socialista.
Pues bien, aquí nos interesa un trabajo publicado esta vez en Acción Socialista, en septiembre de 1915, donde hizo un ejercicio comparativo entre individualismo, anarquismo y socialismo, de esos a los que este autor que les escribe es tan aficionado.
Tres tendencias había para Posada en ese momento histórico en relación con el fin del Estado, y que serían las que hemos enunciado.
El individualismo, que vendría a ser, a nuestro entender, el liberalismo, pretendería que el Estado se limitase a una función o misión jurídica, es decir, a fijar la legislación y reprimir las transgresiones, como el Estado-policía y sargento, que diría Adam Smith, según nos parece. Ese Estado debía abstenerse de intervenir en la dirección de la vida social. El interés personal era el mejor método o guía para la satisfacción de las necesidades, es decir, lo importante era la libre concurrencia. Posada recordaba la máxima del “laissez faire, laissez passer”, y que condenaba toda intervención del poder político en relación con el establecimiento de instituciones encargadas de realizar fines colectivos o para atender la satisfacción de necesidades comunes, una manera bien clara de explicar que debía ser el Estado en una plena economía de mercado plena.
Para Posada una derivación extrema del individualismo era el anarquismo, o lo que denominó la doctrina de la “negación del Estado”. El anarquismo condenaba al Estado porque su acción era perturbadora y porque no tendría razón de ser aunque obrara bien. La doctrina anarquista nacería, siempre según Posada, de la combinación entre la idea de que el Estado no tendría nada que hacer, a lo sumo desaparecer, es decir, sería esa culminación del liberalismo, pero también por los abusos cometidos en nombre del Estado.
Pues bien, frente a estas dos escuelas estaría el socialismo como tendencia, más que como doctrina determinada porque habría multitud de direcciones, generando no pocas dificultades para buscar puntos comunes, en opinión de nuestro autor. En todo caso, tomando como tendencia general, podría definirse como socialista toda solución respecto al fin del Estado, atribuyéndole la misión de intervenir de forma inmediata y con poder coactivo en la distribución de los medios de “goce”, de la riqueza, procurando que todos los hombres pudieran satisfacer las necesidades esenciales.
Ahí lo dejamos, para la reflexión, especialmente en relación con el anarquismo.
Podemos leer el original en el número del 5 de septiembre de 1915 de Acción Socialista. Revista Semanal Ilustrada.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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