EDICIÓN EN DÍAS LABORABLES:    ESP    |   EUR    |   AME   |   CAT
⮕ APÓYANOS

Aspectos del ideal socialista, según Wilhem Liebknecht


(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

Siguiendo nuestro interés en rescatar textos no muy largos de socialistas destacados hoy viajamos a Alemania a uno de los padres de la socialdemocracia alemana, al que hemos dedicado distinta atención en El Obrero. Estamos hablando de Wilhelm Liebknecht (1826-1900).

Tuvo una destacada participación en la Revolución de 1848, siendo uno de los que proclamó la República en Baden. Pero la represión del movimiento revolucionario le llevó a la cárcel y luego al exilio en Suiza, para pasar a Londres. Allí tuvo un encuentro decisivo en su vida porque conoció a Marx.

En el año 1861 marchó a Prusia donde divulgó las ideas marxistas enfrentándose a Bismarck y protagonizando una disputa con Ferdinand Lasalle, al acusarle de colaborar con el canciller. Tenemos que tener en cuenta que 1863 se había fundado la Asociación General de Trabajadores Alemanes, que lideraba Lassalle en Prusia, y que tenía un marcado carácter reformista intentando que el gobierno adoptara alguna de las propuestas.

Wilhelm Liebknecht fue uno de los fundadores del Partido Obrero Socialdemócrata de Alemania en 1869, siendo uno de sus líderes, junto con Auguste Bebel. La nueva formación había nacido al calor del asociacionismo obrero sajón. En ese mismo congreso fundacional se aprobó el Programa de Eisenach, adoptando el marxismo y vinculando la formación a la AIT. En el programa se exigía el sufragio universal masculino, la separación entre la Iglesia y el Estado, la creación de una milicia popular, la abolición del trabajo infantil, la reducción de la jornada laboral, la implantación de un sistema fiscal progresivo y el apoyo del Estado al movimiento cooperativista.

Al final, las dos organizaciones socialistas alemanas tendieron a converger, a pesar de las diferencias geográficas e ideológicas. Eso ocurrió en el Congreso de Gotha donde nació el Partido Socialdemócrata de los Trabajadores, y se adoptó el Programa de Gotha, donde el peso del marxismo fue mayor que el del reformismo, aunque eso no impidiera que Marx y Engels lo criticaran porque consideraban que no atendía al sindicalismo, no incidía en el internacionalismo y, sobre todo, porque el programa defendía que Estado era un instrumento neutral por encima de la lucha de clases.

Wilhem Liebknecht fue parlamentario en el Reichstag entre 1867 y 1870, y luego entre 1874 y 1900. Desde la tribuna parlamentaria fue un firme detractor de la guerra, como lo demostró cuando estalló la guerra franco-prusiana, el último episodio bélico en el proceso de unificación alemana.

Escribió artículos y folletos y fue editor del Demokratisches Wochenblatt.

El texto de esta pieza se titula “Distintos aspectos de nuestro ideal” y se publicó en castellano en el número del 21 de julio de 1912 de Vida Socialista:

“Por la propaganda, lo mismo que por la acción legislativa, no debemos nunca perder de vista la universalidad de la concepción socialista.

Unos estudian, sobre todo, el lado económico del Socialismo; otros su lado moral y humano, y otros su lado político.

En la propaganda y en la legislación estos tres aspectos deben tener el mismo valor.

El pueblo debe saber que el Socialismo no es solamente la reglamentación de las condiciones del trabajo y de la producción; que no se propone solamente intervenir en las funciones económicas del Estado y del organismo social, sino que tiene á la vista el desenvolvimiento más completo del individuo y de la individualidad; que se considera la educación como uno de los deberes del Estado, y que hace consistir el ideal civil y social en realizar en todo hombre, del mejor modo posible, el ideal de la humanidad.

Es la unión y la fusión de los más sublimes fines, donde reside la alta significación del Socialismo.

Sin el lado económico, el ideal humano estaría suspendido en el aire.

Sin el lado humano, el fin económico carecería de consagración moral.

Los dos están unidos.

Ha habido en todas las épocas soñadores que han pretendido la felicidad del género humano. Eran sueños, porque carecían del medio substancial y material de realización: la reglamentación de las relaciones económicas que el Socialismo quiere realizar, y que debe asegurar, con el crecimiento de la producción, un reparto m.is justo, creando el fundamento económico de una existencia verdaderamente humana, de un desenvolvimiento armónico del individuo.

Hasta los beneficios de la propiedad común y del trabajo asociado han sido comprendidos en épocas anteriores, y el principio de la comunidad ha sido realizado; pero faltaba allí el ideal humano que caracteriza al Socialismo, y este comunismo es tenido, con razón, por un grado de civilización inferior á nuestra sociedad burguesa actual.

El Socialismo presupone nuestra civilización moderna. En ningún punto está en contradicción con ella. Muy lejos de ser su enemigo, quiere extenderla á la humanidad entera, así como es hoy el monopolio de una minoría privilegiada.

De este modo, el Socialismo, envolviendo en sus dominios toda la vida, todos los sentimientos, todas las ideas del hombre, se asegura contra la limitación y el exclusivismo; tiene, además, la inmensa ventaja de poder ejercer en toda la extensión de la vida civil y política una acción tan saludable como armónica.

Nosotros no pasaremos de un golpe al Socialismo. El paso se realiza poco á poco, y nosotros tratamos, en las explicaciones presentes, no de trazar el cuadro del porvenir—esto sería en cualquier circunstancia un trabajo inútil—, sino de determinar un programa práctico para el período de transición, de formular y de justificar medidas que sean inmediatamente aplicables, y que sirvan, por decirlo así, de parteras del mundo socialista.”

 

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.

 


EL TIEMPO

GUÍA TV

CARTELERA

CINE EN CASA

PASATIEMPOS

SORTEOS

 

Hacemos el periodismo que la sociedad necesita
¡Tú lo haces posible!

 

El periodismo verdaderamente independiente no responde a intereses corporativos ni políticos; responde únicamente a sus lectores. Para seguir investigando, destapando realidades incómodas y garantizando una información rigurosa, libre de censura y con firmes valores sociales, necesitamos tu apoyo.

Cada aportación económica es el escudo que protege nuestra libertad y la garantía de que las historias que importan sigan saliendo a la luz. Apoya hoy nuestro proyecto y defiende un periodismo libre.

*Si deseas hacer una donación a EL OBRERO a través de tarjeta de crédito (o cuenta bancaria asociada a Paypal), desde cualquier país del mundo, puedes hacerlo con el sistema de pago seguro PAYPAL, en el enlace "¡Apóyanos y dona!". Es muy sencillo operar con PAYPAL, y totalmente seguro. Paypal no comparte tus datos de cuenta o tarjeta con terceros, ni con EL OBRERO. En el último paso, Paypal te generará un recibo del pago efectuado. Muchas gracias por tu apoyo. Para cualquier duda, escríbenos a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..