Por un programa estético socialista en Rafael Urbano (1913)
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Textos Obreros
El intelectual socialista Rafael Urbano se lamentaba en el otoño de 1913 que los socialistas españoles no habían tenido ni un William Morris ni un Walter Crane en su seno, ni se habían preocupado de las cuestiones estéticas. En ese momento que escribía consideraba que era demasiado pronto para un arte socialista, pero también muy pronto sería tarde para una teoría estética socialista.
La afirmación más contundente que se había hecho de una teoría futura había tenido lugar en la Comuna, derribando la Columna Vendôme.
Urbano quería que se pensase seriamente en un programa estético. La burguesía no podía crear que sistemáticamente se destruirían los museos, se derribarían las estatuas y la piqueta solamente respetaría, con el triunfo del socialismo, los cabrestantes y las grúas de los puertos.
La Columna Vendôme había sido destruida por Courbet, un gran artista, como sería derribado por los socialistas en España el remate de “El Fénix”, al que calificó de ridículo, brutal, infamante, deplorable y antiestético.
Se debían derribar todos los monumentos donde no hubiera “pureza ni unidad del material”. De los monumentos a las víctimas de las guerras coloniales no quedaría nada por honor a las víctimas. Habían de desaparecer las fuentes que se elevaban e impedían la vista las aguas. Habían de caer esos grupos brutales que apesadumbraban varios edificios públicos. Se habían de transformar los jardines, se verían las estatuas más de cerca, y no habría en ninguna parte un hombre solo glorificado en piedra o en bronce, sino que se elevaría a la gloria lo más “querido y adorado en su existencia”.
El principio social del arte futuro debía ser social para todos los hombres, mujeres y niños.
Urbano era completamente radical, criticando ejemplos de la estética urbana madrileña, y hasta la forma en la que se había colocado la Cibeles.
Todo parecía antiestético, y todo debía ser derribado para hacer unas obras que debían ser para todas las miradas, todos los oídos y para todas las manos.
Seguiremos con Urbano, un personaje, cuando menos, peculiar en el seno socialismo español de la segunda década del siglo XX.
Hemos trabajado con el número del 16 de noviembre de 1913 de El Socialista.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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