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EL PERIÓDICO
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Bajo fuego demoscópico amigo


Leo en un diario con prefijo de estación de servicio que el PP ha presentado varias preguntas parlamentarias en relación con las encuestas del CIS. Es fuente indirecta, pero al manar del caño que da caña seguro que algo ha pescado. Una de las preguntas es digna de atención. Se interesan en el PP por el modelo estadístico aplicado, según el cual el PSOE está por delante del PP en la intención de voto de los encuestados y “sin embargo” el PSOE continúa por delante en la estimación. Es importante recordar que una cosa es la opinión de la ciudadanía (intención de voto) y otra la opinión de las casas de encuestas (estimación). Dado que los medios son dados a jugar al ratón y al gato con ambos términos, tocaba clarinete conceptual.

No obstante, elevar a pregunta lo obvio exige reflexionar sobre ello. Lo primero, los modelos están publicados y solo es cuestión de saber leer los números. No puede haber sorpresa en que un modelo estadístico (una trasformación de los datos) se comporte de forma monotónica respecto al orden. Lo contrario sí requiere de mucha y abundante literatura. Trasformar lo monotónico en no monotónico es de “Pinito del oro” saltando de trapecio medición a trapecio “estimación”. En llano, el PP saltando del segundo al primer lugar.

Ahora la pregunta, ¿no es sorprendente que al PP le sorprenda que un modelo respete el orden de preferencias presente en la intención de voto? Parece lo más lógico, pero para ellos no lo es. Y aquí viene la hipótesis. En sus datos y los de sus campaneros (ok, a veces la razón del mundo a la de tres) sucede lo mismo. El PSOE muestra una mayor intención de voto que el PP, pero su modelo gira el orden en la “estimación”. ¿Evidencias? Las encuestas que Sigma2 (el mercado, ya saben) ha realizado para el CIS da el mismo orden que las del CIS. No siendo imaginable que el mercado (Sigma2) dé un resultado según cliente, podemos deducir que las encuestas del mercado ofrecen el mismo orden en las preferencias de los ciudadanos: primero PSOE y después PP.

Pero, claro, y de ahí el interés por los modelos, en sus estimaciones “toma kínder sorpresa-sorpresa”, se gira el orden. El PSOE tiene mayor intención de voto, pero en la “estimación” el PP sube como espuma de afeitar que no espera navaja de Ockham. Al parecer, en su mundo del revés, es lo lógico y por ello el interés en preguntar: para ellos lo más natural es que siendo el PP segundo en intención sea el primero en “estimación”. Por eso la cuestión y el interés por el modelo estadístico del CIS, dado que el modelo “abracadabra” que le augura para ya un final feliz va religiosamente a misa a pies juntillas.

Feijóo, como buen gallego, no tiene claro si esas “estimaciones” realmente suben o bajan. Es decir, sorprendentemente suben lo que está abajo y bajan lo que está arriba, de forma que no ve datos para estar tan subiditos. Decía Descartes (Discurso del método) que los datos siempre deben prevalecer sobre las argumentaciones. De lo contrario, la verdad empírica podría negarse a base de silogismos, reflexiones, falacias, hipótesis y elucubraciones. Es el caso del PP triunfante. La evidencia empírica, el PP es el segundo en preferencia electoral de los españoles, se contradice mediante argumentaciones (fe-“movilización del recuerdo”, esperanza-“desaparición de Ciudadanos” y caridad-“transferencia de VOX”). Y si gracias al modelo “feesperanzacaridad” se puede girar el orden, ¿cómo se atreve el CIS? ¿En virtud a qué modelo estadístico se puede respetar lo que afirman los ciudadanos, su orden de preferencia?

La pregunta es muy, muy interesante. Al interrogar sobre lo obvio muestra la patita de “duda en el paraíso”. Y si no. ¿Y si estamos a punto de ser derribados por fuego demoscópico amigo? Que la sociedad crea que el PP puede ganar les conviene (concentra voto útil, consolida la imagen de Casado, etc.), pero un mínimo de principio de realidad también. Entre otras cosas al estar definiendo su estrategia de oposición.

Dándose por ganadores, en pleno subidón, su estrategia va por deteriorar el apoyo al PSOE mediante una crítica y oposición feroz. Entre lo que ellos suben y el PSOE supuestamente sufre, suelta un trapecio y atrapa el otro de la mayoría para gobernar. Un salto de fe sin red, que consideran científico gracias a las argumentaciones que trasforman la realidad de los datos. Y, en un mutatis mutandis, concluyo que auxilium non poposcit culpam manifestam. Si el PP no tiene concertada su estrategia con sus medios amigos, Casado va cegado por las llamaradas del “fuego demoscópico amigo”. Leyendo las señales, la canción “Campanera” le aconseja lo mismo que Feijóo:

“Dile que paré esa noria / Que va rodando, pregonando lo que quiere / Que por saber de tu historia / Le están buscando cómo y cuándo, desde siempre”

En jerga analítica, no te confíes en las estimaciones que te suben por encima de la realidad, y menos cuando intentan favorecerte a su manera. Cuando más, en la intención de que les debas un favor ya le van dando caña al gobierno en una crítica que no cesa. Cómo científico, la pregunta que plantean desde el PP es hipnótica. Estando el PSOE delante en intención, ¿cómo es que no está segundo en “estimación”? Alguien lleva el razonamiento matemático cambiado.

Por cierto, para confiar en las estimaciones amigas, ¿dónde está el precioso gráfico del “a veces” sobre el objetivo de vacunación? No hay que ser un talento para ver que ha desaparecido por la misma puerta por la que aparecen las “estimaciones”.

Catedrático de Sociología Matemática.