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EL PERIÓDICO
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Saber irse de un cargo


En política hay que saber llegar, saber estar y saber irse de un cargo o una responsabilidad. Todo Ministro de un Gobierno o Consejero de una Comunidad autónoma llega a cumplir su tarea a propuesta del Presidente o Presidenta respectiva , y lo hace con dos papeles. Uno con fecha , la de su nombramiento y otro sin especificar la de su cese o como dice Pedro Sánchez cuando hacen falta cambios necesarios para impulsar la tarea del Ejecutivo.

Cuando estamos en unos momentos complicados en los que el fallo del Tribunal Constitucional tumba la figura legal que avaló el confinamiento bajo la premisa del Estado de Alarma, mientras que el voto particular de Cándido Conde-Pumpido cree que la sentencia “crea un grave problema político al desarmar al Estado contra las pandemias”. Ve “un atajo” que “no responde a criterios jurídicos”.

Y en este tenerlo claro hay que instalar las caras nuevas en la más absoluta normalidad , con generosidad y elegancia. Como decía ese gran político que era Alfredo Pérez Rubalcaba sobre los pactos en 2016 “Yo tenía salidas, pero en política hay que saber irse”.

Saber llegar a un Gobierno con ideas, proyecto, hacerse de un buen equipo y realizar una buena gestión, no es tarea fácil, pero sobre todo debe estar siempre ligero de equipaje para ser consciente que ni podemos ser eternos en los cargos ni creernos que estamos solos y somos imprescindibles.

Como dice la periodista Ester Palomeras;” No es sencillo admitir que alguien es prescindible, cuando antes fue necesario, que no le quieren donde le quisieron, que las prioridades cambian y que ya nada será como antes”.

Por eso siempre quien ostenta un cargo político debe tener vocación de interino y transitorio, y ser conscientes que hoy está y mañana no, y habrá otro compañero o compañera y el mundo no se hundirá, y tener la sabiduría de saber cuando irse y hacerlo dando las gracias por haber tenido la oportunidad que otros muchos no han tenido y sin reproches ni dar portazos, ni exhibir malas maneras.

Además tener una actitud de volver a su actividad profesional como bien dice el ex Ministro de Justicia Juan Carlos Campo de haber cumplido una etapa y que en la vida hay que ganar sin jactancia y perder sin melancolía o cuando Carmen Calvo traspasó la cartera a su sucesor al frente del Ministro de Presidencia, Félix Bolaños calificándolo que era el acto de entrega más amoroso de la historia de la política española.

En estos tiempos que corren hace falta mucha generosidad y caballerosidad tanto por el Gobierno como por la oposición. Nadie se le ocurre discutir que el cambio de los integrantes de un es una competencia que le corresponde al Presidente, que escoge en cada momento los integrantes que cree más conveniente desde su criterio político.

No es por tanto buena cosa personalizar estos cambios, o creerse Presidente sin serlo en su ansiedad política por llegar a la Moncloa, como le ocurre al líder del PP, el señor Casado que en un gesto poco elegante felicita a sus diputados afirmando “Os habéis cargado a siete ministros”.

Querer aprovecharlo todo para deslegitimar y desgastar al Gobierno , y continuar con su estrategia de pedir elecciones y rechazar la moción de censura que VOX Y CIUDADANOS piden que presenten y que según la diputada popular Ana María Beltrán “Sánchez quiere la moción para reforzarse , no vamos a caer en la trampa”.

Imagino que usted querrá que su líder , don Pablo, esté pronto en Moncloa , pero créame , con la actitud que mantiene es muy difícil., no dice mucho de su talante democrático e institucional que mantenga el bloqueo de los órganos constitucionales, como el Tribunal Constitucional,. El Consejo General del Poder Judicial o el de Cuentas, frente al nuevo Gobierno. Si todo está mal y la visión de todo lo que hace es catastrofista, es que ustedes no han terminado de asimilar que ahora les toca estar en la oposición y hacerlo con responsabilidad y coherencia.

No vale todo ni se puede ir por la Instituciones Europeas haciendo propaganda negativa del Gobierno de tu País en un momento en el que nos jugamos los Fondos de Recuperación, Transformación y Resilencia o abstenerse ante las actuaciones del Gobierno de Ultraderecha húngaro , mientras sus compañeros populares europeos condenan junto a Esteban González Pons al señor Orban y sus leyes homófobas.

Quien ostenta el poder termina con una gran dosis de adicción y dependencia .El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo ; de donde se origina la usurpación y la tiranía, incluso en algunos casos con el paso del tiempo se engendra también la corrupción.

Los mandatos políticos no deben alargarse demasiado y mucho menos hacerse vitalicios, y normalmente la historia se encarga de juzgar a los gobernantes desaparecidos, siendo los ciudadanos y ciudadanas los que tienen todo el derecho de valorar su paso por la historia.

Deben tener en cuenta como dice Javier Rojo , que fuera Presidente del Senado entre 2004 y 2011 “Hay vida después después de la política” y el nuevo Ministro de la Presidencia, Félix Bolaños bromeaba en su toma de posesión y recordaba las veces que se había alegrado de no ser ministro y consideró que “estas cosas ni se pueden pedir ni se pueden rechazar”

En las despedidas y relevos, hemos de demostrar nuestra sabiduría, nuestro coraje y hacerlo con la cabeza alta y toda la dignidad. Tenemos que saber irnos para que no valga la pena volver y alejarnos y dejar un bonito recuerdo, que insistir y convertirse en una molestia.

En su marcha también lo quería dejar claro quien fuera Jefe de Gabinete , El que tuviera fama de poderoso e influyente Iván Redondo y sobre cuya sustitución por Oscar López han corrido ríos de tinta y todo tipo de rumorología, sobre si el pidió irse o continuar con más poder afirmó en una cartulina con letras mayúsculas “A veces en la política, en la empresa como en la vida , además de saber ganar y saber perder. Hay que hacer algo mucho más importante. Saber parar. Muchas gracias por todo. Ha sido un honor. Nos volveremos a ver”

La incógnita a resolver es cuando los veremos en la vida pública la próxima vez y con quién. La permanencia en el poder produce disfunciones, desviaciones y deformaciones, que van configurando una especie de psicosis, en la que todo lo que ocurre debe ser porque ellos lo desean y quieren. El mundo gira a su alrededor, y cualquier contrariedad u oposición a su caprichosa voluntad , es interpretada como una agresión y traducida al victimismo político “con lo que yo me estoy sacrificando, como es posible que no me quieran”.

Saber estar e irse en política, es un permanente ejercicio de equilibrios, en los que hemos de caminar con sensatez entre nuestras ideas y la posibilidad de hacerlas realidad, el mantenimiento de nuestra palabra y nuestras manos limpias, y la confianza en uno mismo y en el equipo de trabajo, sabiendo ser el primero y el segundo, estando en primera fila y en segundo plano.

Reencontrando la ilusión , conjugando las flexibilidades y vacunándonos contra los dogmas, argumentando razonamientos y evitando salvadores, defendiendo la honradez y la verdad, y practicando el cumplimiento de la Ley y la proporcionalidad, negociando los encuentros y los desencuentros.

Renunciar al poder es un acto de generosidad, que ha de hacerse siempre sin dar portazos, con mesura y elegancia, con la tranquilidad y el equilibrio de haber intentado hacer las cosas lo mejor posibles , y la valentía de que cualquier tiempo futuro siempre puede ser mejor.