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EL PERIÓDICO
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Algunas buenas noticias


Pronto diremos adiós definitivamente a este 2020 y de la mano de la pandemia del Coronavirus, podremos afirmar sin temor a equivocarnos que ha sido un año lleno de malas noticias, que iniciamos enterándonos que algo no funcionaba bien desde el primer momento.

Todo comenzó en Wuhan, una ciudad china de la provincia Hubei, en diciembre de 2019. Hoy un año después, aquel virus cuya propagación por el mundo entero se convirtió en pandemia y fue declarada como tal por la Organización Mundial de la Salud en marzo, y vamos cerca de los 72 millones de contagiados y 1,6 millones de muertos.

Durante todo este tiempo que hemos dejado atrás, es mucho lo sufrido y padecido por la humanidad, horas de confinamiento, hospitalizaciones en planta o UCI, soledades de mayores en Centros Geriátricos, individuos padeciendo a ellos o a los demás, como consecuencia de su irresponsabilidad y no guardar la distancia social, no ponerse la mascarilla o lavarse con frecuencia las manos.

Los males no vienen solos y durante 2020, un año para olvidar no nos perdimos de casi nada, catástrofes naturales de todos los colores, desde terremotos en Turquía o el Caribe a inundaciones devastadoras en Indonesia, pasando por incendios como los de Australia.

También las erupciones de volcanes como el Taal en Filipinas y que la gran mayoría de expertos atribuyen al cambio climático, una gran repercusión económica traducida fundamentalmente en desempleo y parálisis económica. Y hemos tenido las provocadas por la de mano del hombre, por acción u omisión, como las guerras de Armenia y Azerbaiyán, la reactivación del terrorismo islámico o los brotes de crímenes racistas o xenófobos como la muerte de George Floyd y las movilizaciones ciudadanas.

Hasta hace unos días la realidad se nos presentaba oscura, y el panorama y sus perspectivas más bien negros. Solo asomaban razones para el pesimismo, y a todas horas discursos de fractura y división, repletos de insultos y descalificaciones.

Esto ha contribuido a construir una sociedad crispada, polarizada y enfrentada, repleta de bulos y falsas noticias en las redes sociales, sin esperanza de pactos y acuerdos, con demasiadas endogamias y moral bajo mínimos que sólo alimentan los enfrentamientos y nos sitúan fuera del mundo.

Debemos estar siempre dispuestos a disfrutar de la magia de la vida y a no disgustarnos por naderías o cuestiones sin importancia, si no lograremos, como han acuñado algunos psicólogos estadounidenses que nos inunde la “fatiga por crisis”, que es la que experimentan algunos profesionales ante el crecimiento de pacientes que dicen sentirse emocionalmente sobrepasados ante la dura realidad.

Este es un breve muestrario de lo que para mal han acompañado a la pandemia del Coronavirus. Pero me gustaría que sin echar las campanas al vuelo ni hacer una lectura optimista de la nueva realidad, se vayan abriendo puertas y ventanas a la esperanza, y de su mano aparezcan en el presente mediático algunas buenas noticias.

Todavía nos falta perspectiva temporal, pero hay muchas más personas de las esperadas con irritabilidad, insomnio, tensión muscular, trastorno de la alimentación, jaquecas o dificultades para mantener la concentración. Sin ir más lejos un grupo de psicólogos de la Universidad Complutense de Madrid, apoyados por la agencia Estatal de Investigación ha publicado un informe en el que se confirman que uno de cada cinco españoles sufre síntomas de depresión y ansiedad desde que comenzó la crisis del Coronavirus. También en EEUU, medios como el Washington Post, han alertado sobre la crisis de salud mental que asola a su población, “una oleada histórica de problemas entre los que se encuentran depresiones, abuso de sustancias, desordenes de estrés postraumático y suicidios”.

Pues si un mal comienzo augura un desastroso final, parece que las cosas mejoran, aunque con lentitud, comienza a verse la luz y alumbrar nuestra realidad, y hay algunas buenas noticias que nos dan esperanza, aunque con algún repunte en los actuales momentos consecuencia del Black Fryday. Por tanto, no debemos confiarnos y relajarnos y bajar la guardia, pero ya hay motivos para que veamos nuestro futuro de otra manera.

Hemos de ser conscientes que nuestros papeles en el mundo son muy relativos, y no nos podemos creer imprescindibles, pero si tan singulares que todo ser humano es un puzzle de necesidades y si somos capaces de saber cual es la pieza que falta nos tendrán más en cuenta.

Tal vez si tuviéramos que apuntar como se nos va llenando la realidad de sones más acompasados, tendríamos que comenzar por los datos de la batalla contra el Coronavirus y nos daríamos cuenta, que poco a poco, y aunque todavía la situación continúa siendo preocupante, con altos y bajos, hemos iniciando en esta segunda ola una desescalada que ha reducido contagios, fallecimientos y la presión hospitalaria. Esperemos que las cosas no empeoren en una tercera ola. De nosotros depende en gran parte.

Ya tenemos vacunas contra el COVID 19, como la más importante medida para combatir la pandemia. Resultó emocionante ver a través de todas las televisiones como Margaret Keenan con 90 años y una energía increíble fuese la primera persona en el mundo en recibir una dosis de la vacuna Pfizer contra el Coronavirus. En España, al igual que en el resto de la Unión Europea, ya tenemos un plan de Vacunación. Todo apunta que entre el 4 y el 5 de enero comenzaran a llegar. Estamos ante el principio del fin de la pandemia, gracias a la ciencia y la responsabilidad de los ciudadanos.

Además, mientras que encontrar la vacuna para combatir algunas enfermedades ha sido un proceso de años, la desarrollada contra el Covad 19 por Pfizer y Fintech, pasó del concepto a a la realidad en tan solo 10 meses. ¡Increíble, pero cierto ¡Esto nos demuestra una vez más la importancia de invertir en investigación!

Esperemos que las vacunas no sean un elemento más de desigualdad, ya que en la actualidad alrededor de 70 países no podrán vacunar a nueve de cada diez personas, mientras que otros pertenecientes al mundo desarrollado tendrán para vacunar a sus ciudadanos y ciudadanas hasta diez veces.

Tras muchas tiras y aflojas, por fin tenemos Presupuestos Generales del Estado, lo que supone la jubilación de los que han estado en vigor hasta el presente como los de Montoro, y permite abordar muchos de los objetivos y proyectos del programa de este gobierno progresista.

El Gobierno audaz y persistente tras la exhumación de los restos del dictador Francisco Franco del Valle de los Caídos, lo que supuso un ejercicio de respeto para quienes lucharon contra la dictadura, recuperó el pasado jueves día 10 de diciembre el Pazo de Meirás al Patrimonio Nacional, devolvió al pueblo, lo que siempre fue y ha sido del mismo.

Todo lo que rodea al Rey Emérito debe ser explicado y aclarado con firmeza, y lo digo como demócrata, como republicano de convicción tendría que darle las gracias, porque junto con su yerno Urdangarin son de los personajes que más están haciendo por el restablecimiento de la República.

Juan Carlos I ha regularizado con Hacienda 678.393,72 euros, que dicen entre otras cosas que corresponden a las Tarjetas Royal Black. Aunque la Presidenta de la Comunidad de la Comunidad de Madrid sostenga que “No todos somos iguales ante la Ley”. Y añadía dirigiéndose a un parlamentario de PODEMOS, el Rey Juan Carlos no es como usted, ni muchísimo menos, ha sido un gran embajador de este país y gracias a su trabajo pasamos de una dictadura a una democracia.

Y yo que creía que éste había sido un trabajo de todos los demócratas de este País. Sepa usted doña Isabel que la Fiscalía mantiene la investigación al Rey Emérito pese a la regularización e intenta situar si la acción del ex monarca fue espontánea, veraz y completa: ¿Es usted capaz de responder a las dudas de la Fiscalía?

Una noticia que nos ha llenado de satisfacción es como la Unión Europea presidida en el momento actual por Angela Merkel haya podido liberar el veto impuesto por Polonia y Hungría para desbloquear el fondo de recuperación, lo que supondrá par a ESPAÑA 140.00O millones de euros.

Los 27 dieron el visto bueno a la propuesta alemana que acota el mecanismo del Estado de Derecho, que vincula la recepción del dinero con que se cumplan los estándares democráticos. Además, los líderes de la Unión Europea se han comprometido a reducir las emisiones contaminantes en un 55% de aquí a 2030.

Otras de las buenas nuevas que no termina de producirse es que con mil y una dificultades, si al final se consiga un acuerdo entre la Unión Europea y el Reino Unido sobre el Brexit; y la clave está además de mantener una posición firme y unida, no dejándose chantajear, en lograr un acuerdo que saque de la incertidumbre a los cerca de 10.000 trabajadores españoles que entran y salen diariamente de Gibraltar. Esperemos que, aunque sea en el último minuto de la prorroga se logre terminar con fortuna las negociaciones.

Podíamos continuar en esta relación de buenas noticias, pero solo hemos querido señalar aquellas que nos parecían más significativas y no podía faltar de ninguna de las maneras como ha perdido las elecciones en los Estados Unidos Donald Trump y ha ganado el demócrata Joe Biden, a pesar de que el republicano hasta última hora ha estado intentando deslegitimar dicha victoria a base de denuncias en los juzgados.

A pesar de los pesares hubieran sido momentos muy importantes para llegar a ciertos pactos de Estado con el PP, sobre temas como la Reforma y Renovación Judicial, que se alcanzaron, pero no se ejecutaron, sobre la inmigración o sobre la lucha contra la pobreza, por poner algunos ejemplos. No ha habido manera, entre la corta visión y la torpeza del señor Casado, se pierde un tiempo precioso en el cortoplacismo. Seremos capaces de hacerle ver entre todos a don Pablo como se es más patriota, lejos de metros y metros de bandera.