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EL PERIÓDICO
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No será como otros años


Nuestra cultura en las Fiestas de Navidad es la de las reuniones y las emociones, tanto positivas como negativas en los mayores como en los niños. Desde hace un tiempo, algo más de dos meses llevamos repitiendo el mensaje SALVAR LA NAVIDAD, con toda su intensidad emocional y su capacidad de negocio y ocasión de consumir.

Pero el 2020, año que comenzamos a dejar atrás con la mayor pandemia que ha afectado a la humanidad en los últimos cien años., el COVID 19, no será como los otros. Si normalmente en Navidad tenemos las emociones a flor de piel y así lo expresamos con alegría e ilusión, con tristeza por las ausencias, enfados, frustraciones, celos, apatías, tristezas y desánimos.

En definitiva, en estas Fiestas, tradicionalmente es como si fuéramos montados en una montaña rusa para lo bueno y lo malo, que puede dejarnos agotados, pero la celebración de las NAVIDADES, hemos de mentalizarnos que, con el CORONAVIRUS, será más íntima.

No les voy a decir lo que podemos y lo que no podemos hacer que fue acordado en el Consejo Interterritorial de Salud, entre el Ministerio de Sanidad y las Comunidades Autónomas del pasado miércoles día 2 de diciembre, lo habrán leído, visto y oído como noticia y opiniones multitud de veces en los diferentes medios de Comunicación.

Por eso me van a permitir que les exprese mi visión de en que aspectos debe y va ser distinta la celebración individual y social de la Navidad en este 2020, año del que tenemos ganas de despedirnos sin rencor, aunque nos haya provocado muchos momentos de preocupaciones, incluso de dolores físicos y psíquicos y sobe todo en la seguridad de tener una vacuna contra este virus.

Abordamos estos momentos con las cuentas aseguradas, unos Presupuestos Generales del Estado que tendrán, casi con toda seguridad, un amplio apoyo de 188 diputados y que antes de que finalice el año los tendremos aprobados, tras pasar por el Senado y de nuevo al Congreso, y terminaremos con el suplicio y la paradoja de los prorrogados de Montoro, conservadores, para un Gobierno Progresista, del PSOE y UNIDAS PODEMOS.

También en estas fechas han sido lamentables, anacrónicos y reprobables democráticamente las cartas que militares retirados han enviado al Rey alertando de la desintegración de la unidad nacional y cargando contra el Gobierno “Social comunista” de Pedro Sánchez, y que en comentarios de chat hablaban del fusilamiento de 26 millones de personas. Muchos de nosotros estaríamos en sus listas por el solo hecho de ser demócratas.

Y en el Congreso de los Diputados el socialista Odón Elorza les preguntaba y retaba a Abascal y a VOX a dar explicaciones preguntando directamente a la diputada Olona ¿A qué 26 millones de españoles hijos de puta quieren fusilar? ¡Díganlo! Ustedes están encendiendo el odio con estos comentarios.

Estos señores no representan a nada ni a nadie y tal como ha dejado claro la Ministra de Defensa Margarita Robles dijo “sentirse orgullosa de los miembros de las Fuerzas Armadas que defienden la Constitución y no se embozan en trajes del pasado”. Además, ha puesto en manos de la Fiscalía del TSJ de Madrid el chat por si fuera constitutivo de delito.

Y para completar el cuadro de lo prenavideño, a la señora Ayuso, presidente de la Comunidad Autónoma de Madrid en la inauguración del Hospital “Isabel Zendal”, le hicieron la pregunta que no supo contestar. No piensen que fue uno de los “maquiavélicos” periodistas que tanto la hacen sufrir, nada de eso, fue su jefe orgánico, el presidente de su partido, el PP, Pablo Casado, que, en un momento de la visita, sin saber cómo ni porqué se dejó caer con la preguntita que nadie esperaba y nadie debió hacer ¿Aquí hay quirófanos? Y se hizo un silencio que helaba el ambiente, ya de por si frío. Y es que este hombre todo lo que no sea insultar a Pedro Sánchez, no da pie con bolo, y en su guerra con el presidente solo le falta gritar ¡Guerra al infiel!

También y con la convicción de que la Ley es igual para todos parece, el Rey Emérito, Juan Carlos I, se plantea volver a España y comenzar a regularizar sus cuentas con la Hacienda Pública, y los Franco se quedan sin en el Pazo de Meirás que vuelve al Patrimonio Nacional, o lo que es lo mismo a todos los españoles.

Tal y como ya hemos dicho estas NAVIDADES serán diferentes y quizás una de las premisas que deben dominar todas nuestras actuaciones es la PRUDENCIA y la otra la RESPONSABILIDAD. La primera en los responsables políticos para no decir ni hacer lo que no deben, la segunda de los ciudadanos y ciudadanas en general para no cumplir con todas las indicaciones sanitarias.

Por tanto, cuidado con la manga ancha, pensando que ya tenemos dominada la situación y no intentemos hacernos trampas, porque nos hacen más débiles a todos. El máximo de comensales es de 10, incluido niños, y habrá cierres perimetrales los días 24 y 31, bueno y del 23 de diciembre al 6 de enero, nada de entrar ni salir de la Comunidad Autónoma.

Uno de los mejores planes que podemos seguir es en NAVIDAD, nos quedamos en casa. Seamos conscientes de la brevedad de la felicidad y la belleza, mantengamos en la medida de lo posible nuestras rutinas, sin cometer irresponsabilidades, expresar nuestras emociones de forma contenida, ya tendremos tiempo de abrazos y besos, procuremos realizar actividades que nos ayuden a desconectar, sin arriesgarnos; como leer y escuchar música.

Es muy sano y saludable recordar con alegría a los que no pueden estar con nosotros, no poner en riesgos a nuestros mayores, y tener paciencia, sin escatimarles ninguna muestra de atención y afecto utilizando los medios que la técnica nos ofrece, como las videoconferencias., sin olvidar las mascarillas, la higiene y la distancia, si podemos verlos.

No pensemos que somos los más duros en nuestras restricciones. Esto es una pandemia y afecta al mundo entero, en el que ha habido 65 millones de casos y 1,5 millones de fallecidos, que continúan incrementándose, mientras que en España superan 1,7 millones el número o de contagiados y alrededor de 47.000 personas las fallecidas.

Y por poner algunos ejemplos más cercanos dentro de Europa; donde cada 17 segundos muere una persona por COVID; tenemos Alemania con medidas duras, ahora para poder relajarlas del 23 de diciembre al 1 de enero. Mientras que Francia ha decretado una Navidad sin bares ni restaurantes y podría empezar a vacunar a finales de diciembre, antes que España, retirándose el confinamiento el 15 de diciembre y se podrán mover sin autorización, incluso entre regiones, para pasar la navidad en familia.

En Italia mantendrán un alto nivel de prudencia, diferente y más sobria, evitando todos aquellos movimientos que no sean esenciales. En Portugal también se han elevado las restricciones, y hay una segunda renovación, del 9 al 23 de diciembre, e incluso más si son necesarias, mientras que, en Bélgica, las cenas serán con convivientes y las navidades sin viajes.

España, en estos momentos es unos de los países europeos con menos contagios en una segunda ola a distintas velocidades, pero no hemos de confiarnos y hemos de extremar aun más nuestras medidas restrictivas para conseguir el objetivo de 25 casos por cada 100.000 habitantes, del que todavía estamos lejos.

Cuando tras los planes de VACUNACIÓN, volvamos a la normalidad, habrá cosas que es posible que hayan cambiado en nuestra cultura y en nuestro lenguaje y en la comunicación de la mano del coronavirus y palabras que han dominado el panorama de la actualidad como pandemia, epidemia, contagios, cuarentena, confinamiento, hipocondría, distanciamiento social, mascarilla y otras muchas.

El confinamiento, y la reducción al máximo de la MOVILIDAD además que el lugar más seguro es nuestra casa, sin olvidar en ningún momento que “No cumplir con las medidas sanitarias nos puede costar la vida” y tener muy presente lo que dice mi buen amigo y Jefe de Contenidos de Radio Algeciras de la Cadena SER, Cándido Romaguera “Más vale perder una Navidad en la vida, que la vida en una Navidad”.