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Hacia una nueva normalidad

Hace dos décadas que entramos en el siglo XXI, y los que nacimos en el siglo XX decíamos entre sorprendidos y admirados ¡Cómo cambian los tiempos! Cómo hemos avanzado las personas y los pueblos, cada vez a una mayor velocidad, hasta llegar a la cultura del YA y el AHORA, la de la inmediatez.

Durante el siglo pasado, se produjeron dos Grandes guerras, una gran crisis económica como la de 1929, e importantes revoluciones, tal vez la más significativa no fuera la industrial, ni la digital y de las nuevas tecnologías, sino la feminista, para que más de la mitad de la población, las mujeres, entraran social, política, económicamente, fuera del dominio machista en la igualdad de derechos de la Sociedad del Bienestar. Pero todavía queda camino por recorrer y es cosas de todos y todas, mujeres y hombres.

A finales de 2019, nosotros la sociedad desarrollada y occidental que pensábamos, que nos considerábamos a salvo de muchas pandemias, que con nuestra prepotencia las situábamos lejos de nosotros , y exclamábamos ¡Esto no nos puede suceder a nosotros¡ Y nos enterábamos que en China ,allá por Wuhan con 11 millones de habitantes y capital de la provincia central china de Hubei, algo estaba ocurriendo.

Surgió y se dio a conocer un coronavirus no conocido y dijo ¡Aquí estoy yo!, Se llevó muchas vidas por delante y continúa haciéndolo. Y ahora se están dando cuenta que el fin del encierro es solo el comienzo de la crisis del Covid 19. Así que no cantemos victoria y pongamos mucha atención y no rebajemos los controles, pero sobre todo nuestra responsabilidad.

Es un camino que hemos recorrido por primera vez y está lleno de obstáculos. Entre las consecuencias nos dejará una cuantiosa cifra de desempleados, entre los que se vayan directamente a su casa o que se acojan a un ERTE, se calcula que pueden superar los cuatro millones.

En España estamos teniendo una de las fases de confinamiento más estrictas y duras de la Unión Europea. Ya volvemos a salir a la calle y el Gobierno ya ha explicado las etapas de la desescalada para que los distintos sectores de edades, utilicen diferentes franjas horarias. Una desconfinamiento en cuatro fases, ocho semanas y por provincias y para que no convirtamos los efectos positivos de estas salidas en consecuencias negativas por no seguir las instrucciones de las autoridades sanitarias.

No voy a entrar en lo que conocen ustedes con pelos y señales porque a cada cual le afecta de una u otra manera. Durante los meses anteriores hemos expresado todo tipo de deseos y hemos hecho diferentes especulaciones sobre el origen, desarrollo y tratamiento del Coronavirus, pero la realidad nos ha hecho poco caso. Además sería una visión muy parcial y microscópica de una pandemia que se extiende por todo el mundo de norte a sur y de este a oeste.

Quisiera destacar el trabajo de todos los profesionales sanitarios , cuerpos y fuerzas de Seguridad del Estado , Protección Civil , reponedores, cajeras , transportistas y todos aquellos que han intervenido con sus compromisos, conocimientos y esfuerzos para que funcionaran todos los servicios esenciales , nuestras vidas estuvieran protegidas y tuviéramos dentro del gran problema de la pandemia, una situación lo más normalizada posible.

Pero no teman, tampoco voy a hacer el análisis de lo que ocurrido desde el principio del Estado de Alarma y el confinamiento, pusimos los pies en la calle con nuestros niños menores de 14 años el pasado 26 de abril hasta el próximo 24 de Junio que si somos disciplinados y responsables entraremos en una mayor flexibilización de la movilidad general y estaremos a las puertas de una nueva normalidad, aunque cuando ese sueño sea más realidad es cuando tengamos un tratamiento efectivo y una vacuna contra el COVID 19.

Por eso queridos lectores, si me lo permiten me gustaría compartir con vosotros algunas reflexiones de lo que creo que va a suponer la nueva realidad, expresión empleada casi desde el principio del confinamiento por el Presidente Pedro Sánchez y sus Ministras y Ministros, y que entre otras, creo que supondrá un cambio sustancial en nuestros hábitos y costumbres.

Tal vez la primera cuestión que debemos plantearnos es que el virus, lo venceremos entre todos, pero que no es algo pasajero, sino que está aquí para quedarse entre nosotros y que no hay que perderle la cara ni el respeto, por ellos tendremos que mantener los hábitos de distancia interpersonal, el lavado manos y la higiene en los lugares públicos que frecuentemos.

Cualquier fallo sería un paso atrás dentro de lo que hemos conseguido con nuestra responsabilidad, esfuerzo y disciplina. Continuaremos con el Estado de Alarma. Hemos demostrado con el confinamiento nuestra ejemplaridad individual y colectiva. Ahora disciplina, discreción y responsabilidad.

En toda la estrategia y configuración de objetivos planes de confinamiento, desescalada e impulso de medidas de recuperación y desarrollo que respondan por una parte a la defensa de la salud pública y por otra al bienestar de la Comunidad.

Si queremos conseguir los objetivos que la Sociedad está esperando de todos sus políticos algo, es que sean útiles desde la unidad, la coherencia y la lealtad a los ciudadanos y ciudadanas, que dicen defender y eviten llenar las redes de bulos y mentiras, que solo colaboran a la permanente desconfianza y a sembrar un ambiente de confusión y crispación.

Este tipo de sujetos adicionan con facilidad la coronabulos al coronavirus, colaborando por una parte a una comunicación discrepante pero fluida y por otra a crear una atmósfera de desconfianza, en la que no seremos capaces de avanzar y nos iremos metiendo en una maraña endogámica y sin sentido.

Cierto es que hasta la llegada de la pandemia, el teletrabajo en nuestro País era practicado por poca gente, mientras que era muy común en otros países europeos. Curiosamente el coronavirus ha supuesto que muchos de nuestros trabajadores, se hayan incorporado a esta modalidad y a este mercado. Hay quienes desde el desconocimiento piensan que teletrabajar es como estar tumbado en una playa del Caribe bajo una palmera.

Como todo tipo de tarea tiene sus ventajas y desventajas, sus bondades y dificultades. Quizás una de las mayores ventajas del teletrabajo, sea la autonomía que tenemos para organizar y por tanto, a veces, una ocasión única para conciliar la vida profesional con la familiar, algo que en la sociedad en la que vivimos en la que muchas parejas jóvenes.

También ahorramos tiempo y dinero en desplazamientos, suele mejorar la opinión del trabajador, reducir costes de infraestructura, permite integrar a personas con discapacidad, atrae más talento a la empresa, pero a veces resulta difícil desconectar, y saber separar el trabajo y la vida personal.

Hemos de abordar esta crisis con otra mentalidad, y prepararnos para sus graves repercusiones económicas que provocaran una mayor desigualdad y mayores bolsas de pobreza y exclusión. Son muchas las dudas que hoy nos quedan por resolver, lo que va exigir por nuestra parte una gran dosis de paciencia, prudencia y persistencia.

Si queremos mantener lo conseguido entre todos y todas, y continuar el camino hacia la nueva normalidad, hemos de evitar espectáculos tan penosos y lamentables como la primera salida de los niños el pasado 26 de Abril donde hubo en algunos lugares algunos grupos quienes se saltaron todas las instrucciones dadas ni el circo político del cierre del Hospital de IFEMA en la que se transgredieron todas las normas sanitarias, lo que resultó francamente bochornoso.

El próximo miércoles día 6 de Mayo el Presidente Pedro Sánchez pedirá ante el Congreso una cuarta prórroga del Estado de Alarma para largar el confinamiento hasta el 23 de Mayo, y no es por capricho sino por necesidad y así lo indican los expertos. No es momentos para juegos, estamos ente un grave problema de Salud Pública que afecta a la humanidad y no valen pulsos políticos. La postura del señor Casado, como líder del PP es cuando menos irresponsable, y sobre todo cuando se hace sin poner encima de la mesa ningún Plan Alternativo.

Muchas cosas nos está enseñando está crisis del Coronavirus, pero quizás una de las más importantes debería ser que todos los partidos políticos alcancen un acuerdo de Estado para blindar los Servicios Esenciales contemplados en la Constitución, fundamentalmente la SANIDAD, tanto en sus inversiones infraestructurales y de equipamiento así como sus dotaciones de personal y las líneas de investigación en los diferentes campos sanitarios.