El matrimonio entre personas del mismo sexo en abril de 2005
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Opinión
En medio de la tragedia que estamos viviendo en España y en el mundo hacemos un pequeño hueco al dolor y a la incertidumbre, para recordar un hecho histórico en nuestro país, pero también en el mundo. Tantas veces a remolque de casi todo, España dio un paso adelante, siendo el tercer país en hacerlo en ese momento, para aprobar una pequeña reforma en el Código Civil, pequeña porque no había que cambiar muchas palabras, pero enorme en el camino de la igualdad. Estamos hablando de cómo el 21 de abril de 2005 el Congreso de los Diputados aprobaba el matrimonio entre personas del mismo sexo. Pero no entró en vigor porque la derecha española paralizó la reforma en el Senado donde tenía la mayoría, y hubo que esperar al nuevo trámite parlamentario. En todo caso, aquellas dos votaciones, la favorable y la contraria retrataban dos Españas a la hora de entender la igualdad, teniendo que superar el último escollo en el Tribunal Constitucional para que saliera la reforma adelante. Siempre conviene recordar el lugar de cada uno, de cada grupo político, organización o fuerza social, como conviene recordar que algunas o muchas personas de esos sectores se han acogido al legítimo derecho que tienen a casarse siendo gays o lesbianas, a pesar de esa contradicción íntima con su organización. La vida es así, llena de contradicciones, y la grandeza de los verdaderamente tolerantes debe asumir esto, además de recordarlo como lección histórica.
Pero no quería insistir en estas cuestiones tan fascinantes de nuestra derecha, ni mucho menos. Lo que quería expresar, brevemente, tiene que ver con lo que supone el derecho de igualdad ante la ley en el asunto que aquí nos ocupa.
Como el matrimonio entre personas del mismo sexo forma parte de un apartado de la igualdad ante la ley estamos hablando de un derecho de iniciativa estatal, es decir, que, aunque siendo un derecho inherente al ser humano, ya que, los derechos son postulados, que no necesitan demostración alguna en nuestra civilización desde los tiempos de las revoluciones liberales, se necesita la acción del Estado para que exista.
Y, en aquel momento de nuestra Historia reciente, fue la Administración Socialista con el presidente Zapatero a su cabeza, quien decidió emprender la reforma para ampliar el reconocimiento, que no concesión, y garantía del derecho de igualdad para gays y lesbianas de nuestro país, demostrando una especial sensibilidad social hacia una minoría, no tan minoritaria como se cree, por otro lado, sin los mismos derechos, y con una Historia secular de persecuciones y padecimientos. Conviene insistir que el poder no concede derechos, sino que los reconoce, y son los poderes legislativos, órganos de la representación ciudadana, los encargados de esta tarea, como ocurre, especialmente cuando se debate en los procesos constituyentes la denominada parte dogmática de las Constituciones, es decir, la relacionada con derechos y libertades. En este nuestro caso sería en última instancia el Congreso de los Diputados quien reconoció el derecho, y lo hizo al incluirlo en el Código Civil español, estableciéndose su garantía. Este proceso ya forma parte de la Historia de los derechos en nuestro país, pero también del mundo.
Aquella reforma permitió un paso más en la cohesión de la sociedad española porque hizo posible que un colectivo más se incorporara al conjunto general con los mismos derechos ante la ley.
Si al principio insistía en que había que recordar dónde estaba y está cada uno, al final, debemos recordar de donde proceden los derechos, así como quien lucha para que se reconozcan y se garanticen.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.