LA ZURDA

Horizontes de esperanza

Apenas somos dueños de nuestro presente, así que nuestro futuro por muy inmediato que nos parezca es todo una incógnita, y hemos de afrontarlo con humildad y bastantes dosis de incertidumbre, lejos de dogmatizar o sentenciar sobre algo o sobre alguien.

Por mucho que planifiquemos y aseguremos todas las variables, no lograremos controlar los chismes y maldades que pondrán en circulación nuestros enemigos, a los que hemos de identificar si queremos sobrevivir o necesitamos introducir cambios en nuestra vida.

En la confusión de los tiempos, hay quienes en lugar de perseguir su futuro, están permanentemente acosados por su pasado que les aplasta y les hace sentirse paranoicos. Están los que siguen apresados por la ansiedad de lo urgente en lugar de resolver lo necesario.

Todas las personas sensatas desearíamos que se terminaran los esperpentos y vodeviles con la que nos obsequia a diario la derecha española, y no continuarán presumiendo de un patriotismo que no practican. Así que deberían resolver cuanto antes esos trastornos de vínculos patrióticos que tienen con España.

Resulta extrañamente curioso que nuestro País, uno de los más tolerantes de la Unión Europea, tenga una derecha tan rancia, reaccionaria y retrograda, que lejos de reconquistar el Centro político se sitúa cada vez más cerca de la derecha extrema.

Sacan mucho pecho cuando se inhiben permanentemente, dicen estar vinculados de quienes se encuentran distanciados y desbordados., presumen de defender una España que denigran con la defensa de actitudes sin valores y principios.

Me gustaría que quien tienen el honor de representarnos se empeñaran en construir desde su pluralidad horizontes de esperanza, una España mejor y más fuerte en Europa y en el mundo, sin fragilidades ni dependencias nacionalistas que le impidieran ver y sentir que su patria es la humanidad.

Desearía que todos los líderes políticos de este maravilloso País en el que vivimos y que es España, no se dedicaran a crearnos preocupación y desasosiego, provocando unas tensiones y unos conflictos que no facilitan ni la escucha ni el diálogo.

Cuando nos podemos permitir reconocernos en la mirada limpia y en las palabras sinceras de nuestros políticos, volvemos a confiar en ellos y a recuperar la ilusión, interiorizamos nuestras convicciones e ideales y superamos los límites que nos parecían insalvables.

El actual Gobierno de España , entre PSOE Y UNIDAS PODEMOS, nos abre horizontes de esperanza para los ciudadanos y ciudadanas, desde sus primeras decisiones e iniciativas hasta los proyectos programáticos que tiene planteados en virtud del acuerdo firmado entre ambas formaciones.

En el poco tiempo que lleva , no se le ha dado ni cien días, ni cien horas, ni cien minutos de confianza por parte de la derecha, PP, CIUDADANOS Y VOX, sino que ha sido atacado sin piedad desde mucho antes de ser nombrado, lo que no deja de resultar un relato entre lo trágico y lo cómico.

A pesar de que desde hace tres semanas que está en ejercicio, solo ha tomado medidas beneficiosas en favor de importantes colectivos y de la mayoría social, como los pensionistas, los funcionarios o el incremento del salario mínimo para los trabajadores, las fuerzas más reaccionarias de nuestro País los hacen culpables de todos nuestros males y sufrimientos, los habidos y los por haber.

Asistimos a una confusión permanente entre lo que sucede y lo que predican, pregonan y publicitan las derechas, especialistas en las mentiras y en fabricar angustias, entre sostener los momentos de conflicto y tolerar las situaciones de frustración para superar los peligros reales.

Tanto Gobierno como oposición deben demostrar su patriotismo colocando los intereses del País por encima de los partidarios, y esto se hace casi obligatorio en determinadas políticas como la de Exteriores, que son por principio y practica de Estado, gobierne quien gobierne.

Nos deberíamos acostumbrar que quienes primero han de cumplir las leyes son nuestros responsables políticos, que por eso nos extraña que Quim Torra ha tenido que dejar el escaño y ahora se aferra al sillón de la Generalitat , y hay que tener claro que no deben tampoco incurrir en el grave error de judicializar la política o politizar la justicia.

Podríamos hacer un planteamiento general de los objetivos que tiene planteados el Gobierno de Coalición progresista para España y que ha abierto las puertas a la ilusión y las ventanas a la esperanza, pero incurriría inevitablemente en lo expuesto y repetido en otros artículos anteriores.

También ponerles encima de este papel en blanco las propuestas de la derecha en sus tres versiones, pero para eso, y con todos mis respetos tendrían que existir, y lamentándolo mucho no quiero llenar este artículo de insultos y descalificaciones, de tal manera que lleguemos a creernos que el culpable de todos los males de la Tierra y los espacios siderales es Pedro Sánchez.

Acordarán ustedes conmigo que eso es lo que ocurre todos los días, y que cada jornada que pasa incluso para el menos proclive a las tesis socialistas es menos creíble. Y es que VOX está haciendo su juego, y el PP y CIUDADANOS, no hacen más que seguirle la plana.

Así que si les parece queridos lectores, y me lo permiten voy a lanzar algunas reflexiones que nos sirvan para pensar, al margen de adscripciones políticas, que es lo mejor que nos vendría como individuos y como comunidad, si somos capaces de superar ciertos tabúes y abrir nuestras entendederas a un diálogo sin perjuicios y prejuicios.

Hemos de integrarnos en una cultura política más moderna y avanzada, en la que superemos los frentismos, los dos mundos enfrentados, las dos historias opuestas y las dos realidades que no es posible que se encuentren en ningún momento.

Sintámonos orgullosos en la esfera nacional e internacional de que somos capaces de funcionar muy bien ante problemas serios que a otros países les cuesta, que tenemos gente geniales, innovadoras, y con cosas que aportar y contar.

Debemos aprender muchas cosas desde nuestras convicciones, y una de ellas es que las exageraciones no son los mejores argumentos, y que cualquier esplendor creativo, exige reflexión y templanza, y eso es así desde el Gobierno y es como dice el ex Presidente Zapatero “Ser líder de la oposición es hacerse cargo del País”.

Vemos con frecuencia como la oposición crea y fabrica debates artificiales e irreales con temas falsos y alejados del interés de la ciudadanía, y con el único objetivo de desgastar al Gobierno y desprestigiar y bloquear las instituciones. Es un juego peligroso, que repite la derecha cada vez que pierde el poder y que el pasará factura.

Así han querido convertir en un conflicto diplomático e internacional el encuentro, que no reunión, del Ministro Ábalos con la Vicepresidenta de Venezuela, de camino para Turquía y cuando había quedado con su colega de turismo que venía FITUR. El Presidente Sánchez y todos sus compañeros y compañeras de Gobierno han respaldado al Ministro socialista y Secretario de Organización del PSOE y han resaltado que lo que ha hecho es evitar un problema con su actitud.

Sería bueno y positivo que integráramos en nuestra Cultura de País, que en la dialéctica política impera el diálogo, la resolución de la confrontación y los conflictos, y ser capaces de estar por encima de la dualidad de vencedores y vencidos. Hemos de asimilar la dialéctica del acuerdo y la discrepancia, pero desde el respeto.

Y hay algo que no se debería olvidar de la agenda de nuestros responsables políticos, se pueden cometer errores y deben ser reconocidos públicamente. Créanme la gente lo agradece porque lo que ve como un gesto de honradez y respeto, pero ni nos mientan ni nos tomen el pelo.

No se dejen hechizar por los embrujos y los artificios del poder y continúen siendo tan normales y naturales como siempre han sido. No se olviden que hoy las estrategias y las guerras mediáticas se juegan en gran parte en las redes sociales.

Somos interlocutores válidos cuando no nos creemos el poder en sí mismos o los dueños de la única verdad, y desde la humildad y la sencillez somos capaces de reconocer nuestros errores, con el coraje de hacer frente al caos y poner en orden el desconcierto.

Resulta mezquino y miserable utilizar nuestros pulpitos para pregonar el verbo de fuego de la crispación, el enfrentamiento y el odio, para amenazar de muerte a todo aquel que piense de manera distinta y creernos que somos los dueños de la verdad absoluta y que si nosotros no estamos el mundo se para.

Aprendemos con el tiempo que lo que más deseamos no está siempre al alcance de nuestras manos, que escribir con creatividad no siempre es posible. Deberíamos aprender que es lo que quieren nuestros lectores, Como podemos atrapar nuestros sueños para hacer realidad nuestras aspiraciones de poder.

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