¿Y cómo debe comportarse un masón en presencia de profanos?: reflexionando desde México (1910)
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Masones y Masonería
Hoy en día la pregunta con la que titulamos esta pieza no es una cuestión muy relevante en la masonería, aunque tenga su importancia.
Queremos reflexionar sobre esta materia acudiendo a materiales históricos. En este caso nos interesará un documento mexicano publicado por el Gran Oriente de México, la Constitución del Supremo Consejo….precedida de los Antiguos Límites y Preceptos de la Masoneria y Reglamentos Generales, comparados con los Antiguos Registros Usos y Costumbres de la Fraternidad, Grandes Constituciones de 1762 y 1786, Conferencia Internacional Masónica de Bruselas y Balaustre de Independencia de Simbolismo / Gran Oriente de Mexico.
De los antiguos preceptos de los franc-masones se publicaban dos que se relacionaban con los profanos.
En primer lugar, se planteaba el comportamiento “en presencia de estraños que no sean masones”.
En este caso, se recomendaba ser sumamente cauto con las palabras y relaciones con aquellos individuos que no perteneciesen a la fraternidad con el fin de que el extraño más sutil y perspicaz no pudiera saber ni penetrar en las cuestiones que no convenía o que debía ignorar, es decir, para preservar el secreto.
Pero un buen masón también tenía una misión en determinadas conversaciones o tertulias cuando éstas se inclinaban a planteamientos contrarios a la orden y su honra. Con cuidado, prudencia y tacto había que procurar reconducir la charla con palabras e ideas que pudieran inculcar el respeto debido a la institución.
En segundo lugar, se trataba cómo comportarse en casa y en el vecindario, es decir, en la vida personal.
Otra vez se apelaba a la prudencia, la moderación y la “recta moralidad”. Un masón debía poner particular empeño en no dejar saber a la familia, amigos y vecinos las interioridades o trabajos de las logias. Así pues, discreción.
Pero, es más, después de la celebración de una tenida masónica y del ágape correspondiente un masón no debía retrasarse fuera del hogar, y debía evitar la glotonería y la embriaguez para que sus familias no estuvieran abandonadas, pero tampoco que se sintieran avergonzadas. Como vemos, el ejercicio y práctica de la masonería no debía restar tiempo a la familia ni al trabajo, y había que evitar excesos en los ágapes.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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