La urna
La urna es símbolo de la unidad, teniendo que ver con las votaciones en masonería.
- Escrito por Eduardo Montagut
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La urna es símbolo de la unidad, teniendo que ver con las votaciones en masonería.
El umbral señala la división entre lo exterior o profano, y el interior o lo sagrado en el templo. En ese umbral los masones esperan a que el Maestro de Ceremonias los introduzca en el mismo siguiendo un ritual específico.
El trono es símbolo del centro, síntesis y la unidad estable del gobierno. En el Antiguo Egipto simbolizaba el sopor te, el equilibrio y la seguridad.
El trípode es la imagen del fuego y del cielo en di namismo. Simbólicamente, en consecuencia, se representa como tres piernas unidas, en una forma parecida a una esvástica. Encima estaría una corona o copa que representaría el cuatro o la tierra. Todo este conjunto simbolizaría la elevación del espíritu que, mediante la manifestación divina, es decir, las tres piernas, accedería al receptáculo de las comunicaciones celestes, esto es, la copa. También simboliza la estabilidad porque el trípode tiene tres puntos de apoyo.
La teja, dada su funcionalidad arquitectónica, simboliza aquello que pone un recinto a cubierto. En masonería es funda mental porque permite que el mundo profano no interfiera en su trabajo cuando se está en logia en el templo. La teja es un símbolo asociado, por lo tanto, a la preservación de lo secreto. Por eso, en masonería, además de lo expresado, se vincula con la acción de comprobar que nadie iniciado vulnere el secreto en una tenida.
La sombra es lo lo opuesto a la luz por lo que se asociaría a la segunda naturaleza de los seres vivos, pero también de las cosas. La sombra se vincula al alma. Si tú vendes la tuya al diablo pierdes tu sombra. Pero, curiosamente, la ausencia de sombra simboliza también la purificación del alma porque se haría permeable a la luz.
El sol se asocia a la luz y al calor porque es fuente de ambos, de la vida. Es la fuerza celeste y espiritual sobre la tierra. Es un símbolo asociado a la creación, y así los egipcios le dieron una importancia capital porque, además de crear, conservaba y regulaba. Ahí estaría Ra, y después Atón. Los griegos consideraban a Apolo como dios solar. También estaría Jano el solo de las dos puertas solsticiales. Por fin, Cristo tiene una vinculación solar porque los apóstoles serían los doce rayos. El sol de mediodía es el oro alquímico, el intelecto y la fecundidad, frente al sol negro que ilumina el otro mundo (es el sol en su recorrido nocturno), y la materia prima de los alquimistas.
Este número tiene que ver con un simbolismo asociado a la totalidad. Si Dios hizo el mundo en seis días en el séptimo descansó, convirtiéndolo en sagrado. En masonería el siete es clave en relación con la armonía porque para que una logia sea «justa y perfecta» debe estar formada por siete maestros, es decir, tres la dirigen, dos más, haciendo hasta cinco, la iluminarían, y por fin, los siete dan esa condición fundamental a toda logia, esto es, de «justa y perfecta».
Es el santo de los santos, la parte interior o más sagrada en que Moisés dividió el Templo en el desierto y el de Salomón en Jerusalén. En ese espacio se guardaba el Arca de la Alianza, siendo una parte reservada a Dios, y donde solamente podía entrar el Sumo Sacerdote. Debemos recordar que ya en las religiones antiguas los templos tenían partes donde no podían penetrar más que los sacerdotes, algo muy común en el ámbito egipcio también.
Saturno es un planeta clave en la cultura romana porque era considerado el Dios acogido por Jano, y que se asociaba a la Edad Dorada. En este sentido, se instituyeron las fiestas saturnales en honor a Saturno, por la libertad, la igualdad y la paz. En las mismas se abrían las cárceles para algunos presos, se otorgaba la libertad a esclavos, y se invertían los roles sociales entre amos y esclavos.
San Juan, cuyo significado sería «gracia de Dios» es el patrón de la masonería. Las logias, además de su nombre propio, son de San Juan. En Roma las distintas corporaciones de oficios había un patrón, que era Jano, el dios de las dos caras. El cristianismo se basó en este concepto y planteó los dos Juanes, el Bautista y el Evangelista.
El salario simboliza la remuneración que los masones, como obreros, reciben por su trabajo masónico, y en la cantidad correspondiente a su grado. Recordemos que la sal era uno de los productos fundamentales en el pago en especie, o uno de los pro- ductos principales que se compraba con el dinero del sueldo recibido en la Antigüedad, y de ahí su nombre.
El «aumento de salario» en masonería simboliza el acceso a un grado superior. Este paso exige de todo iniciado demostrar haber asimilado la instrucción.
La sal ha tenido siempre un rico simbolismo. En principio, significaría la unión porque mezclada con agua se fundiría en ella. Es símbolo de la incorruptibilidad y la purificación, precisamente por su valor en la conservación de alimentos y porque es ingrediente fundamental en la comida. Por eso, también es un alimento espiritual. Así en religión se comparte el pan y la sal, lazo de fraternidad entre los judíos. En la alquimia la sal es muy importante en relación con el azufre y el mercurio. Pero la sal también es corrosiva y puede esterilizar la tierra. Además, el agua salada no sirve para fertilizar la tierra.
Es el símbolo del paso inexorable del tiempo, pero, dada la estructura de este reloj también simboliza la posibilidad de la inversión del tiempo, del regreso al origen. Además, lo vacío y lo lleno se suceden cuando cambiamos de postura el reloj de arena, es decir, lo superior y lo inferior, o el cielo y la tierra, lo de abajo y lo de arriba. Así pues, el reloj de arena es un símbolo claramente masónico por la doble dualidad entre lo de arriba y abajo y entre el pasado y el futuro.
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