La factura y la Dana
Dos meses de invasión atmosférica en Valencia, aún el barro metido en los rincones de los armarios de cocina, y el impulso político de aquella gestión palpita en la factura del restaurante El Ventorro, cuyo documento todavía entraña cada día que pasa una versión y una perspectiva ajenas al conocimiento consolidado. El presidente Mazón, se conoció días más tarde, almorzó durante un período de tiempo de tres, casi cuatro horas, en el local de mención con una periodista de reconocida solvencia profesional para hablar de “trabajo”, si por trabajo se entiende la dirección de la televisión pública valenciana, que lo es y resulta de un provecho evidente si, como permite la ley, el control del medio público depende de una ley de mayorías, que permitió un gobierno de PP y Vox, del que se desgajó este último hace unos meses.
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