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Francisco Martínez Hoyos

¿Fue un fracaso el siglo XIX español? (XX)

(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

Pensar en la lucha de las mujeres por sus derechos, en la España decimonónica, es pensar en Concepción Arenal (1820-1893). El gran público sabe de ella porque le han dedicado colegios y calles, pero no tiene una auténtica idea su obra. Esta gran reformadora se consagró a los estudios penitenciarios, en un intento valeroso de humanizar el sistema de prisiones. ¡Había tanto que hacer! Acabar con la corrupción de los funcionarios, impedir el hacinamiento, no mezclar a los presos políticos con los presos comunes, instruir a los reclusos…

¿Fue un fracaso el siglo XIX español? (XIX)

(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

Occidente y Oriente no son conceptos geográficos sino ideológicos. Israel está en Oriente pero, a todos los efectos, se le considera un país occidental. Incluso participa en Eurovisión. España, en cambio, está en el extremo occidental de Europa y muchas veces se ha cuestionado que perteneciera a ella. En el siglo XIX, los extranjeros que la visitaban tendían a considerarla básicamente africana y oriental. De ahí que se adentraran en ella a la búsqueda de exotismo y emociones fuertes. Próspero Mérimée, en Carmen, creó un duradero estereotipo acerca de una tierra de bandoleros y mujeres fatales que lo mismo te soltaban un beso que una puñalada. Los españoles, mientras tanto, reaccionaban con estupefacción ante una visión estereotipada que deformaba sistemáticamente su realidad. Unos se indignaron. Otros, sin dejar de expresar su desacuerdo, prefirieron tomárselo con humor.

¿Fue un fracaso el siglo XIX español? (XVIII)

(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

La gran virtud de los clásicos es que sus obras, pese al tiempo transcurrido, parecen escritas ayer. Eso también sucede con el catalán Jaime Balmes (1810-1848), un hombre al que muchas veces se ha identificado, erróneamente, con una mentalidad reaccionaria. No es así, por más que el franquismo intentara apropiarse de su pensamiento. En Los muchos callan y los pocos gritan (Rosamerón, 2023), una antología a cargo del filósofo y pedagogo Gregorio Luri, comprobamos la actualidad de un hombre que tuvo, entre otras virtudes, la de predicar concordia en un país quebrado por las guerras civiles. Podemos ublicarlo, por ello, dentro de la “tercera España”, por más que este concepto no se acuñara hasta muchos años después de su muerte.

¿Fue un fracaso el siglo XIX español? (XVII)

(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

Parece que en España no hay nada que sepamos hacer bien. Algunos autores, como Borja de Riquer o Javier Corcuera, han insistido en la debilidad de la “nacionalización española”. España habría fracasado como nación en el siglo de las naciones. Esta es la tesis sobre la que han girado innumerables debates en los últimos años. Un Estado débil, con escasos recursos económicos, habría sido incapaz de vertebrar la nación a través de instrumentos como el servicio militar o el sistema educativo.

¿Fue un fracaso el siglo XIX español? (XVI)

(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

La modernidad vino acompañada de la secularización y la secularización del conflicto. Unos defendían los viejos privilegios del catolicismo mientras otros, en nombre de la libertad, luchaban contra ellos. Los dos bandos disputaban por principios y también por intereses puesto que la Iglesia deseaba conservar sus propiedades y la burguesía, a través de las desamortizaciones, pretendía apoderarse de ellas. La historia de España en el XIX, de esta forma, puede ser vista como un enfrentamiento entre clericales y anticlericales. Esa pugna adquirió, en ocasiones, perfiles violentos. Los dos bandos recurrieron a la teoría de la conspiración para autojustificarse: los católicos tradicionalistas veían en todo la mano negra de los masones mientras los progresistas convertían a los jesuitas en su propio chivo expiatorio.

Prat de la Riba y los palestinos

(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

Si estás a favor del derecho a la autodeterminación, lo coherente es que lo quieras también para los demás. Sin embargo, todos los días vemos a partidarios del independentismo catalán que defienden a capa y espada a Israel. No a los palestinos, como harían si tuvieran un mínimo de lógica. Pilar Rahola es, seguramente, el caso más destacado. Después está Ramón Cotarelo, un personaje digno de estudio que ha pasado de autodefinirse como “nacionalista español” a lanzarse a una cruzada para demostrar que España es el mal. El suyo es un sionismo recalcitrante unido a una islamofobia realmente patológica, un odio a lo musulmán que enlaza claramente con la extrema derecha. En un artículo publicado en El Món, este politólogo, que un día estuvo próximo al mismo PSOE que hoy denuesta, pretende convencernos de que el Islam está invadiendo Europa. Si Israel cae, nosotros seremos los siguiente.

¿Fue un fracaso el siglo XIX español? (XV)

(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

Todo depende de los términos en los que se establezca una comparación, no de las magnitudes absolutas. Michel Jackson vendió 15 millones de copias de su álbum Bad. En términos objetivos, un éxito rotundo. A él, sin embargo, le pareció un fracaso porque no llegaba ni de lejos a los 40 millones de Thriller. Con la industrialización española del siglo XIX sucede algo similar. El país progresó, pero, como no logró llegar a los estándares europeos, se extendió la sensación entre los historiadores de que todos los esfuerzos habían servido de poco. Si mejoras pero los demás avanzan todavía más, el resultado es que, pese a tu crecimiento, la brecha que te separa de los otros crece en lugar de reducirse.

¿Fue un fracaso el siglo XIX español? (XIV)

(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

El siglo XIX es el del nacimiento de las dos Españas. Cada una, como no podía ser menos, tenía su propia interpretación del Islam y de lo que significaba su legado en la historia de la nación. No se trataba de comprender el pasado sino de utilizarlo, al servicio de los proyectos identitarios del presente. Para los conservadores, partidarios de la unión del trono y del altar, lo musulmán significaba violencia, sinrazón. Representaba, en suma, la antítesis de España. Esta imagen negativa se trasladaba a la actualidad cuando se utilizaba para atacar a los “nuevos sarracenos”, primero los liberales, más tarde republicanos y socialistas. Por eso se propugnaba una nueva “Reconquista” contra los “enemigos de Dios y de los tronos, tal como reclamaba en 1856 el neocatólico José Canga Argüelles.

¿Fue un fracaso el siglo XIX español? (XIII)

(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

Hoy día, los niños saben los nombres de los futbolistas o de los tiktokers. En el siglo XIX, en cambio, sus ídolos eran los toreros. La denominada “fiesta nacional” era una forma de ocio de masas que no resulta tan específicamente española como acostumbramos a creer. Se trata de un espectáculo comparable a los de otros países, como el béisbol en Estados Unidos o el criquet en Gran Bretaña. Desde esta óptica, la tauromaquia no constituiría un arcaísmo propio de un territorio atrasado sino una industria con un claro componente de modernidad.

¿Fue un fracaso el siglo XIX español? (XII)

(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

Los periodistas acostumbran a indicarnos que lo suyo no es hacer literatura sino limitarse al sujeto, al verbo y al predicado. No obstante, entre nuestros clásicos también encontramos a los representantes del “cuarto poder”. En España contamos, sin ir lejos, con todo un Mariano José de Larra (1809-1837), que hizo más en sus veintisiete años que otros en una larga vida. Sus artículos satíricos, publicados bajo seudónimos diversos como “Fígaro” o “El Pobrecito Hablador”, nos ofrecen una visión penetrante de su tiempo, el romanticismo, con muchas observaciones que siguen vigentes pese a los años transcurridos.

¿Fue un fracaso el siglo XIX español? (XI)

(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

El siglo XIX significa, entre otras muchas coas, el paso de una monarquía absoluta a otra de carácter constitucional. La primera persona que reinó bajo los nuevos parámetros, Isabel II (1833-1868), no contribuyó demasiado al éxito de la fórmula. Hasta el día de hoy, la imagen que tenemos de ella es del todo lamentable: una soberana caprichosa y de pocas luces, más atenta a las aventuras amorosas que a los problemas de Estado. Sus biografías, por eso mismo, acostumbran a estar repletas de chismes. La historiografía más seria prefirió prescindir de este tipo de episodios al considerar que pertenecían en exclusiva ámbito privado. Sin embargo, como ha demostrado Isabel Burdiel, biógrafa de la soberana, eso no es exactamente así, como vamos a ver a continuación.

¿Fue un fracaso el siglo XIX español? (X)

(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

La Edad Media, el periodo de esplendor de los gremios, quedaba ya demasiado lejos. Desde el siglo XVIII, estos organismos arrastraban una profunda crisis al no ser capaces de adaptarse a las nuevas realidades económicas. Sus miembros más emprendedores habían optado por implicarse a fondo en la dinámica de la libre empresa sin abandonar por ello su vinculación a las viejas entidades corporativas, donde en muchas ocasiones incluso desempeñaban puestos directivos.

¿Fue un fracaso el siglo XIX español? (IX)

(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

Imaginemos que alguien diera la vuelta al manido argumento de “España nos roba” y acusara, de lo mismo, a Cataluña. En el siglo XIX eso fue lo que sucedió. Los diversos intereses económicos regionales, al colisionar, suscitaron comentarios críticos. Gente como, por ejemplo, Joaquín Costa, se quejaba de las leyes que protegían la industria catalana perjudicaban al resto del país. Porque obligaban a comprar productos textiles demasiado caros, cuando hubiera sido más rentable adquirirlos en el extranjero. Se iniciaba así, según esta hipótesis, un círculo vicioso: los precios demasiado altos impedían la creación de un mercado interior al constituir una traba para el consumo.

¿Fue un fracaso el siglo XIX español? (VIII)

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Vista desde Europa, España era un país incomprensible y violento en el que las diferencias políticas se dirimían por las armas. “Solo en España la empecinada guerra contra el francés, las disputas partidistas y los frecuentes vaivenes políticos acabaran en pronunciamientos de sangre”, escribe un historiador moderno, el británico Henry Kamen.

¿Fue un fracaso el siglo XIX español? (VII)

(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

Acostumbramos a describir las guerras carlistas como si fuera una simple competición por el trono. A un lado, Isabel II. Al otro, su tío Carlos, Carlos V para sus partidarios. Pero resulta poco creíble que, en pleno siglo XIX, la gente estuviera dispuesta a dar su sangre para dirimir que rama de los Borbones se sentaba en un sillón. En un sillón lujoso, ciertamente, pero sillón a fin de cuentas.

¿Fue un fracaso el siglo XIX español? (VI)

(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

Si nos damos una vuelta por el Museo del Prado, podremos admirar el increíble lienzo de Antonio Gisbert sobre el fusilamiento de José María de Torrijos (1791-1831), el militar liberal ajusticiado sin juicio previo por sublevarse contra el absolutismo de Fernando VII. El héroe aparece majestuoso, afrontando con dignidad sus últimos momentos. Espronceda le dedicó un soneto en el que decía que él y sus compañeros, con su muerte, habían dado “almas al cielo, a España nombradía”. Lo que viene a demostrar que, en aquellos momentos, el patriotismo español no era cosa de carcas sino de progresistas.

  • Publicado en Cultura

¿Fue un fracaso el siglo XIX español? (V)

(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

Lo que parece buen negocio ahora no tiene por qué serlo al cabo de un tiempo. A Carlos III le pareció buena idea ayudar a Estados Unidos a independizarse de Gran Bretaña. A primera vista, todo eran beneficios para el rey así fastidiaba a sus enemigos ingleses. El monarca no tuvo en cuenta que así facilitaba que algún día sus propios dominios americanos quisieran separarse de España. ¿Por qué iban a seguir atados a una lejana metrópoli cuando podían seguir el ejemplo de sus vecinos del norte? No obstante, en un primer momento, América siguió siendo una balsa de aceite con la excepción de unos pocos rebeldes, caso del venezolano Miranda o del peruano Viscardo. La situación empezó a complicarse cuando, a raíz de las guerras con los británicos, Madrid no pudo asegurar las comunicaciones ultramarinas.

¿Fue un fracaso el siglo XIX español? (IV)

(Tiempo de lectura: 3 - 6 minutos)

Un tópico historiográfico señala el fracaso del catolicismo liberal español. En realidad, su impacto fue mayor de lo esperado. Quizá no nos encontremos ante un movimiento organizado pero sí ante una realidad rica y plural.

¿Fue un fracaso el siglo XIX español? (III)

(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

Fue un símbolo de la España que pudo haber sido y no fue. Ilustrado radical, aunque con una evolución cada vez más conservadora, José María Banco White (1775-1841) nunca acabó de encontrar su sitio. Tanto fue así que adoptó un sobrenombre expresivo, Juan Sintierra. Tal vez, si hubiera vivido en el siglo XX, habría utilizado como seudónimo Nowhere man, por la canción de los Beatles. Le hubiera ido como anillo al dedo porque tuvo que exiliarse de una tierra donde su lucidez le ganó demasiados enemigos a derecha e izquierda. Fue el precio que tuvo que pagar por su independencia puesto que, en sus propias palabras, “la disidencia es la gran característica de la libertad”.

¿Fue un fracaso el siglo XIX español? (II)

(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

Imaginemos a las multitudes que aclaman a Fernando VII. Suponemos que, al paso del Rey absoluto, gritan entusiasmadas “!Vivan las cadenas!”, felices de permanecer bajo el cuidado paternal de un soberano con todo el poder. La exclamación se ha convertido en un símbolo de la servidumbre voluntaria de los españoles, tan ignorantes y fanatizados como para besar la mano que le tiranizaba. Pero… ¿De dónde surgieron esas palabras? Cuando intentamos documentarlas empiezan los problemas. Todo parece entonces una leyenda urbana que se consolidó porque le iba bien a todo el mundo. A los absolutistas porque reflejaba el hipotético apoyo popular a la causa de la monarquía tradicional Los liberales, a su vez, disponían de una buena excusa para su fracaso: la gente, manipulada por los reaccionarios, no les entendía y se alzaba contra los mismos que deseaban su liberación.

¿Fue un fracaso el siglo XIX español? (I)

(Tiempo de lectura: 3 - 6 minutos)

El siglo XIX español, en la historia tradicional, es un tiempo de catástrofes: guerras civiles, golpes de Estado, convulsión por doquier… Sin embargo, una mirada objetiva nos revela que también fue una época de progreso, en la que casi se duplicó la población al pasar de diez a dieciocho millones de habitantes. Pese a este aumento demográfico, las terribles hambrunas del pasado desaparecieron para siempre por una razón muy clara: la producción agrícola se incrementó en una proporción aún mayor. Ana Aguado ha señalado como, después de la guerra de la independencia, pese a que el país estaba destrozado y había perdido el mercado colonial, experimentó un considerable crecimiento basado en la agricultura, con un protagonismo especialmente destacado de la producción cerealística, que vivió una etapa de expansión.

Un poeta desconocido de la guerra civil

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Hoy no sabemos quien es Alfonso Martínez Carrasco, pero este escritor publicó en 1938 sus Poemas rojos con muy buenos padrinos: Dolores Ibárruri, “Pasionaria”, le dedicó un párrafo elogioso y Antonio Machado le escribió un prólogo, en el que le presentaba como un “soldado del pueblo”, de estilo violento, que hacía versos que parecían proyectiles lanzados contra la cabeza del adversario. Su vocabulario no era del que acostumbrara a imprimirse, pero al gran poeta sevillano ya le parecía bien que el público pudiera leer las palabras que se utilizaban todos los días. No obstante, también parecía insinuar que, en aquellas dramáticas circunstancias, el valor literario tenía menos valor que el efecto propagandístico. Porque la auténtica prioridad no era otra que ganar la guerra, “que es lo vital de nuestros días”.

  • Publicado en Cultura

No basta con saber historia

(Tiempo de lectura: 2 - 3 minutos)

Se acostumbra a repetir que necesitamos conocer el pasado para construir el futuro. No es, por desgracia, tan fácil. Incluso en el supuesto de que conociéramos perfectamente la historia, nos haría falta discernimiento para aplicarla a la actualidad. Esa es una operación que no siempre se hace correctamente. Cuando Primera Guerra del Golfo, la coalición occidental justificó la respuesta armada contra Irak con un argumento del pasado. Había que evitar, esta vez, el error de Chamberlain, el premier británico, cuando cedió cobardemente ante Hitler en Múnich. Quién hacía ese tipo de afirmaciones algo sabía de historia: conocía a Chamberlain y su política fallida de apaciguamiento. Pero la amenaza que representaba Sadam Husein nada tenía que ver con la del Tercer Reich. Una fácil victoria militar demostraría, poco después, la falacia de la comparación con los años treinta.

Gil de Biedma contra la España franquista

(Tiempo de lectura: 4 - 7 minutos)

“Homosexual y altísimo poeta”, así definió José Agustín Goytisolo, el autor de las míticas Palabras para Julia, a Jaime Gil de Biedma (1929-1990), el gran escritor de la generación del 50, en la que lo encontramos junto a colegas como Carlos Barral o Ángel González, entre otros. Sin embargo, él nunca se tomó demasiado en serio este tipo de clasificación. Decía que los grupos literarios no eran más que “promociones editoriales”. Lo que está claro es que la suya fue una de las voces más intensas y originales de la literatura española de la segunda mitad del siglo XX. Paradójicamente, nunca ganó ningún premio. Sin embargo, esta falta de reconocimiento no impidió que ejerciera una amplia influencia. Así lo demuestran los congresos y tesis doctorales dedicados a su figura.


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