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⮕ APÓYANOS

Francisco Martínez Hoyos

Crítica a la Paranoia

(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

Según un prejuicio popular, la Edad Media sería el tiempo de la superstición y el mundo en que vivimos el de la racionalidad. Hay abundantes indicios, sin embargo, que desmienten este tópico. Pese la extensión del sistema educativo y la proliferación de medios en los que informarse, las teorías conspirativas se extienden sin freno. Mucha gente está dispuesta a creer que las cosas malas que suceden en el mundo obedecen a poderes que actúan en la sombra, a las conjuras siniestras de los adversarios políticos. Este es, precisamente, uno de los rasgos comunes de este tipo de teorías: delimitan con nitidez el campo del “nosotros”, integrado por víctimas inocentes, y el terreno incierto de un “ellos” en el que unos seres siniestros conspiran sin cesar en aras de sus ilimitadas ansias de dominación. Estos individuos formarían círculos muy restringidos, pero nadie explica de donde sacan tan escasos individuos los medios coercitivos con los que imponer su voluntad y no ser derrocados por la mayoría. La cuestión de la naturaleza del poder permanece, de esta forma, al margen del estudio.

Camilo, el cura guerrillero

(Tiempo de lectura: 4 - 8 minutos)

Cantaba el uruguayo Daniel Viglietti que a Camilo Torres (1929-1966) lo habían clavado “con balas en una cruz” y que lo habían llamado bandido, igual que a Jesucristo. El tema, Cruz de luz, pertenecía al álbum Canciones para el hombre nuevo, editado en 1968, el año en el que lo imposible parecía posible en todo el mundo. Viglietti homenajeaba así a un icono continental de la izquierda latinoamericana, en el que las convicciones revolucionarias hallaban fundamento en una profunda fe religiosa.

Engels y la clase obrera inglesa

(Tiempo de lectura: 3 - 6 minutos)

Friedrich Engels (1820-1895) vivió toda su vida a la sombra de su amigo Karl Marx. Él mismo no tenía problema en reconocer que, de los dos, era Marx el auténtico genio. Juntos dieron a la luz el Manifiesto Comunista, un clásico de la literatura subversiva de todos los tiempos. Pero Engels, en solitario, también produjo estudios que le acreditan como un pensador notable. Tal vez el más importante sea su primer libro, La situación de la clase obrera en Inglaterra (Akal, 2020), publicado originalmente en 1845. Se trata de un completo informe sobre las condiciones de vida del proletariado inglés a partir de una montaña de fuentes, desde informes oficiales a prensa de la época pasando por la propia experiencia personal del autor. Este no habla solo de oídas: ha visitado los suburbios y hablado con los trabajadores para conocer su situación.

Desmontando los tópicos sobre Marx

(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

Al contrario de lo que muchos creyeron, la caída de la Unión Soviética no ha supuesto el ostracismo para el pensamiento de Karl Marx. En realidad, eso es lógico puesto que ningún autor tiene la culpa de las distorsiones que la posteridad introduce en sus ideas. En los últimos años, ante la palpable crisis del capitalismo, muchos han vuelto la mirada hacia el autor de El capital. Uno de los interesados en su figura, el magnate George Soros, no es precisamente un izquierdista, pero sí lo bastante listo para apreciar la pertinencia de la crítica si se quiere salvar el sistema. Así, las obras del teórico alemán no dejan de editarse, lo mismo que los libros acerca de su vida. Uno de los más ambiciosos es el del historiador sueco Sven-Eric Liedman, Karl Marx. Una biografía (Akal, 2020), donde el lector encontrará una refutación de algunos de los mitos que rodean al protagonista.

  • Publicado en Opinión

El Che, tarzán blanco de la Revolución

(Tiempo de lectura: 4 - 7 minutos)

Del Che Guevara se recuerda su trágico fin en Bolivia, pero no tanto una aventura anterior, también desastrosa, en el Congo. Marchó de Cuba con el sueño de crear uno, dos, cien focos de insurrección en su lucha contra el imperialismo. Con unos cuantos hombres valientes y decididos, pensaba reproducir la revolución castrista tantas veces como fuera posible. Una visión incorrecta de la Historia le jugó en este caso, como en otros, una mala pasada. Actuaba como si los únicos héroes de la lucha contra Batista hubieran sido los “barbudos” de Sierra Maestra, minusvalorando así la aportación urbana y también una verdad fundamental: la dictadura se derrumbó por su propia podredumbre, no tanto por los méritos de sus enemigos.

  • Publicado en Cultura

Bryce Echenique y la sátira del Perú

(Tiempo de lectura: 3 - 6 minutos)

Hijo de la burguesía limeña, con un presidente de la República entre sus ancestros, Alfredo Bryce Echenique (1939) tuvo la educación de élite que correspondía a su clase social: fue alumno de dos importantes colegios norteamericanos, el Inmaculado Corazón y el Santa María. Estaba, en principio, destinado a ser banquero. Su familia le presionó para que estudiase leyes y él, en efecto, se licenció como abogado, aunque cuando llegó el momento de ejercer prefirió marcharse a Europa a cumplir su sueño, ser escritor. Dejó la seguridad económica por las estrecheces de una beca en París, donde llegó en 1964 y, al menos, tenía la compensación de hacer lo que le gustaba. Estaba convencido de que si continuaba en su país, en un mundo que consideraba opresivo, nunca conseguiría dedicarse a la literatura por más que tuviera el apoyo de su madre, la responsable de introducirse en el mundo de Marcel Proust. Ella fue, por cierto, una de las pocas personas que confió en su futuro literario.

  • Publicado en Cultura

Leer a los clásicos

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

El argumento y el tema no son la misma cosa. Hay quien piensa, por ejemplo, que Camino a la perdición es una película de tiros porque la protagonizan gánsters. En realidad, la cinta de Tom Hanks y Paul Newman va sobre las relaciones entre padres e hijos, sean el vínculo de naturaleza biológica o de otro tipo. El lector de la Ilíada, la clásica epopeya atribuida a Homero, corre también el peligro de perder de vista el significado profundo para quedarse solo en la superficie de la trama. ¿No está lleno el poema de episodios bélicos? Algunos, por cierto, rozan lo gore por su extrema violencia. Pero, si miramos más allá, comprobamos que los protagonistas, aunque sean hijos de su época, son portadores de emociones universales en las que nosotros, los ciudadanos del siglo XXI, aún podemos reconocernos.

  • Publicado en Cultura

Elogio de Menéndez Pelayo

(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Vivimos en medio de un maniqueísmo deplorable. Los intelectuales acostumbran a elogiar solo a los de su cuerda, como si en el campo contrario solo existieran las tinieblas y la maldad. Y, a menudo, a una figura histórica de la denigra por un aspecto concreto que, aunque sea cierto, no excluye otras facetas positivas. Como si un personaje tuviera que ser enteramente bueno o enteramente malo. Como si reconocer lo bueno significara, ipso facto, da por bueno lo malo. De esta forma, nos llegan con frecuencia, más que imágenes, caricaturas de los grandes protagonistas de nuestro pasado. Tomemos, por ejemplo, a Marcelino Menéndez Pelayo. Muchos de nosotros pensaremos en elsantanderino como un sabio antipático, un martillo de herejes que exaltaba la rancia España católica del concilio de Trento. Aunque esta fuera toda la verdad, seguiríamos teniendo razones para disfrutar de su magnífica prosa porque lo cortés no quita lo valiente. El caso es que su personalidad, como nos enseñó Mario Crespo López en Marcelino Menéndez Pelayo (Alfons el Magnànim, 2016), una excelente biografía, no acaba de encajar en el fácil estereotipo.

  • Publicado en Cultura

Unamuno y el espíritu de contradicción

(Tiempo de lectura: 3 - 6 minutos)

Miguel de Unamuno (1864-1936) vivió a la contra de todo y de todos. No es casualidad que uno de sus libros se titule, precisamente, “contra esto y aquello”, por más que él, con el tiempo, renegará de la “leyenda” que le presentaba como un perpetuo disconforme, más centrado en destruir que en construir. Reconocía, de todas formas, su parte de responsabilidad en la construcción de esa imagen pública. Se consideraba a sí mismo un agitador, alguien que no buscaba dar respuestas sino estimular a otras mentes a reflexionar sobre las grandes cuestiones. Si para conseguirlo tenía que herirlas, que así fuera. Su obligación no era complaciente con los demás sino agredirlos, decirles lo que no querían oír para hacerlos andar.

  • Publicado en Cultura

Jesuita por el socialismo

(Tiempo de lectura: 3 - 6 minutos)

Aviso al lector: este no es un artículo sobre nadie que acapare las portadas de las revistas, ni trata sobre una cuestión de candente actualidad por más que el tema alcanzara su momento de gloria en los sesenta y los setenta. ¿Quién se acuerda a estas alturas del diálogo entre cristianos y marxistas? Más allá de la moda del día, los historiadores también tienen que ocuparse de los sueños rotos. Alfonso Carlos Comín personificó, para mucha gente, este encuentro entre la cruz por un lado y la hoz y el martillo por otro, pero, junto a su figura carismática, se hallaba también Juan N.García-Nieto París (1929-1994), una jesuita crucial que increíblemente aún no ha sido aún estudiado en una buena biografía científica. Solo tenemos apuntes de sus amigos y admiradores, en los que prima el sentido de homenaje sobre el propiamente histórico.

  • Publicado en Cultura

Kennedy y el mito de Camelot

(Tiempo de lectura: 4 - 8 minutos)

Tras el asesinato de JFK, su vicepresidente, Lyndon Johnson, ocupó el poder. Era lo que le correspondía en derecho, pero la familia Kennedy no dejó de verle como un usurpador, en especial Bobby. El Fiscal General detestaba al nuevo mandatario y este pagaba con la misma moneda, convencido de que solo era un niñato soberbio.

  • Publicado en Cultura

El anarquismo cristiano de Dorothy Day

(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

La opresión de las minorías, la lucha por la paz… Esas eran las inquietudes del Catholic Worker, un periódico y un movimiento social en torno al anarquismo cristiano de Dorothy Day (1897-1980), una activista de izquierdas que, tras una sorprendente conversión al catolicismo, dedicó el resto de su vida a la lucha en favor de los desheredados. Fue, en muchos sentidos, una mística del siglo XX.

La Rosa revolucionaria

(Tiempo de lectura: 4 - 7 minutos)

Tuvo que huir de su Polonia natal para huir de la represión contra el movimiento obrero. Rosa Luxemburgo (1871-1919) tenía entonces 18 años y desde los 16 ya era una activa militante revolucionaria. Ese ya era suficiente motivo para que la persiguieran, pero tampoco podía olvidar su condición de judía, por más que no fuera una persona religiosa: el antisemitismo no distinguía entre practicantes y no practicantes.


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