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Los socialistas, el resto de partidos y el republicanismo, según Fabra i Ribas


Antonio Fabra Ribas —en fuentes en catalán aparece como Antoni Fabra Ribas— fotografiado en París en 1927. / Wikipedia. Antonio Fabra Ribas —en fuentes en catalán aparece como Antoni Fabra Ribas— fotografiado en París en 1927. / Wikipedia.

En 1910, el destacado socialista catalán Antonio Fabra i Ribas, en las páginas de Vida Socialista, teorizó sobre qué era el Partido Socialista en relación con los demás partidos en clave marxista, y sobre la cuestión del republicanismo, en plena época de la Conjunción Republicano-Socialista.

¿Qué era el Partido Socialista? Pues bien, siempre según Fabra i Ribas, sería la “representación genuina del proletariado organizado en el terreno político, de la misma manera que el Sindicato es la expresión de la clase obrera organizada en el terreno económico”.

Según esta definición, por lo tanto, el Partido Socialista no se podía considerar un partido más. El Partido Socialista no se podía colocar ni en la derecha ni en la izquierda de ningún otro partido, sino enfrente de todos ellos.

Solamente existirían dos partidos verdaderamente distintos, por encima de las “diferentes denominaciones que adoptan las diversas agrupaciones burguesas”. Por un lado, estaría el partido que quería conservar el “presente estado de cosas”, es decir, los privilegios de los ricos, y, por otro lado, el partido que quería establecer un nuevo régimen social basado en la igualdad política, pero también económica de todos los ciudadanos, es decir, por un lado, la burguesía y por otro, el proletariado.

El partido burgués sería conservador, o a lo sumo, reformista, y el obrero, en cambio, esencialmente revolucionario.

Había, por supuesto, distintos partidos burgueses, pero sus diferencias eran todas de orden político, y aunque pudieran parecer muy grandes, al final se desvanecían cuando se trataba de defender los intereses del capital. En cambio, las diferencias de todos los partidos burgueses con el partido socialista eran completamente irreductibles, al dimanar de intereses distintos y antagónicos.

Era cierto que entre los partidos o fracciones burguesas podían estallar conflictos, y que podían derivar hasta en guerras o revoluciones, pero tanto unas como las otras nunca podrían resolver mas que una cuestión previa con relación al principal problema, el de la emancipación obrera.

Ese problema únicamente se podría resolver de forma definitiva con la revolución, pero de tipo social, que solamente podía llevarse a cabo por los obreros organizados en partido de clase, porque dicha clase proletaria era la única que tenía el interés de cambiar el régimen político, y solamente ella contaba con los medios necesarios para efectuar el cambio.

Eso no significaba que el Partido Socialista no podía aliarse en determinados momentos con los partidos más avanzados de la burguesía para obtener una reforma política de gran trascendencia. En este sentido, insistimos en que el artículo se publicó cuando ya se ha puesto en marcha en España la Conjunción Republicano-Socialista, la primera fórmula de colaboración entre socialistas y republicanos, después de decenios y decenios de desencuentros y enfrentamientos, dado el acusado obrerismo del Partido Socialista. En todo caso, nunca se podría pactar, regresando a Fabra i Ribas, para conseguir el ideal de la emancipación humana.

Pero, no cabe duda, que el socialista catalán quería dejar claro, justo en ese momento histórico y en relación con lo que hemos expuesto, el concepto de republicanismo del socialismo español, seguramente para que no hubiera confusiones.

Así pues, Fabra explicaba que los socialistas preferían la República a la Monarquía, pero siguiendo la filosofía del socialismo español, no porque la condición de los asalariados fuera forzosamente mejor con la primera que con la segunda, sino porque una vez implantada la República, la burguesía y el proletariado se encontrarían frente a frente, en línea de batalla, abocados a dirimir el conflicto entre ambas clases. La República burguesa se presentaba, desde la perspectiva socialista como el mejor campo de batalla para la lucha del proletariado.

Los socialistas serían los únicos verdaderos republicanos, porque solamente ellos defendían la República integral, porque no se daban por satisfechos con suprimir a los reyes, sino que también querían acabar con los tiranos que fomentaban la explotación de los hombres.

Hemos consultado el número 13 del 27 de marzo de 1910 de Vida Socialista.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

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