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En el 150 aniversario de la Asociación General del Arte de Imprimir


En el 150 aniversario de la creación de la Asociación General del Arte de Imprimir recordamos este hecho, de la mano de Juan José Morato que, en noviembre de 1932 publicó, en partes, en El Socialista la historia de esta capital organización obrera de la historia española, tan vinculada al origen del PSOE y de la UGT.

Así es, el 10 de noviembre de 1871 se reunieron los tipógrafos madrileños, que sufrían una situación de escasez de trabajo, con el fin de organizarse para intentar remediar la situación y para que mejorase su situación. La idea era en “buena amistad y en unión de los señores dueños de las imprentas”, consensuar los jornales y los precios.

A esta reunión asistieron dos de los cuatro cajistas de Imprenta que había en el Consejo de la Federación Regional de la AIT, es decir, Anselmo Lorenzo y Pablo Iglesias. Ambos combatieron la iniciativa de los iniciadores de la Asociación, explicando que los intereses de los obreros y patronos eran opuestos, por lo que que la organización debía ser de los primeros, es decir, de clase y para luchar. También se recordó que ya existía en Madrid una Sección de Tipógrafos de la Federación Local de la Internacional. Pero, como decía Morato, “no convencieron a nadie”, y se marcharon.

El día 20 de ese mes y año de 1871 se aprobaron las bases de la organización, que también combatió el internacionalista José Posgol. En todo caso, la Asociación quedó fundada. Unos días después de votó el Reglamento.

Los miembros directivos de la Asociación intentaron entenderse, en el sentido fundacional, con los patronos para redactar las tarifas, pero hubieron de dejarlo por consejo de los pocos patronos que respondieron. En 1873 se quiso restablecer unas tarifas, pero hubo que recurrir a la huelga. Para reducir los daños de la escasez de trabajo se creó una imprenta colectiva para colocar a los parados, pero solamente se consiguió contraer una fuerte deuda.

En ese tiempo regresó Pablo Iglesias, pero ya alejado de Anselmo Lorenzo. Morato explica que, además, ya había conocido y escuchado a Lafargue, había leído el Manifiesto Comunista, los Considerandos de la Primera Internacional, y El Capital, en la traducción francesa de Lachàtre. Además, en la Asociación ya estaba un compañero de Iglesias en el Consejo Federal, Hipólito Pauly, también de la Nueva Federación Madrileña.

Iglesias adquirió con facilidad un gran protagonismo, y pronto entró en la presidencia de la Mesa de discusión, y el 10 de mayo de 1874 accedió a la presidencia.

El propio Iglesias consiguió solucionar el grave problema económico de la Asociación, derivado de que la imprenta colectiva no producía lo necesario para ir amortizando la inversión que se había hecho para adquirirla. Había que deshacerse de la misma, pagar las deudas y destinar el sobrante para crear una caja de resistencia.

La situación, en todo caso, de la Asociación no era muy halagüeña porque cayó el número de socios. Entonces se publicó un manifiesto, del que Morato se hacía eco del siguiente párrafo por considerar que contenía las ideas por las que se había forjado una España nueva:

«Creer que se pueden mejorar las condiciones de los tipógrafos con el aislamiento y el abandono, es un sueño; dejar al tiempo y a la casualidad el alivio de nuestros infortunios, un error; pensar que los que no sufren nuestras privaciones y nuestro malestar han de interesarse por nosotros y poner coto a ello, una utopía...»

Por aquel tiempo, en 1874, la Federación Regional había quedado en manos de los aliancistas (anarquistas) y la Nueva Federación Madrileña había desaparecido.

De los nueve expulsados en Madrid por los aliancistas, Mesa se encontraba en París, Francisco Mora estaba trabajando de zapatero en Barcelona. De los seis que seguían viviendo en la capital algunos se habían alejado, mientras que otro grupo seguían manteniendo la amistad con Mesa y Mora, esperando días mejores para fundar un partido obrero, un partido de clase. El hombre más activo de este núcleo era, sin lugar a dudas, Pablo Iglesias.

Hemos trabajado con el texto de Morato en el número 7423 de El Socialista.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

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