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EL PERIÓDICO
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Eduardo Álvarez y la necesidad de una mayoría municipal socialista en Madrid (1922)


Eduardo Álvarez Herrero (1869-1939) fue un destacado socialista alavés, pero vinculado a Madrid desde siempre, que se destacó porque fue uno de los principales promotores de la creación de un taller mecánico colectivo (fue cochero de profesión). Además, perteneció a la Agrupación Socialista Madrileña, fue gerente de la Mutualidad Obrera de la Casa del Pueblo de la capital, vocal obrero en el Instituto de Reformas Sociales, y también llegó a ser concejal de Madrid entre 1920 y 1923, y luego en la Segunda República.

En su primer mandato ofreció una conferencia, dentro de la serie organizada por el Grupo Sindical Socialista de Albañiles, en la Casa del Pueblo de Madrid, en noviembre de 1921, donde explicó el criterio socialista para los problemas municipales. No debemos olvidar la importancia que el socialismo español dio siempre al municipalismo, como hemos demostrado en muchos trabajos publicados en El Obrero, y también gracias a la bibliografía que hemos aportado de algunos estudiosos como Santiago de Miguel Salanova. Acercarnos a las ideas de Álvarez Herrero nos ayudará a profundizar en este tema, habida cuenta de su propia experiencia.

Álvarez planteó la necesidad, muy evidente en el universo socialista, de que las organizaciones obreras se ocupasen de la política porque de no hacerlo así se neutralizaba la lucha sindical. Y así era, en su opinión, porque en las instituciones, tanto del Estado, como en las Diputaciones y los Ayuntamientos, tenían “sus guaridas el caciquismo”.

En ese sentido, Eduardo Álvarez hizo un repaso legislativo, centrándose en la Ley Municipal de 1877, obra de Romero Robledo, como ministro de la Gobernación, y pilar del conservadurismo español de la Restauración. La disposición frenaba la autonomía municipal a través de un claro control del Estado. Álvarez explicó que la Junta Municipal estaba compuesta de representantes gremiales y propietarios, concedía a los alcaldes la facultad de suspender acuerdos, y además los acuerdos debían ser sancionados por la autoridad gubernativa. Los socialistas, en cambio, defendían la autonomía municipal.

El orador pasó, después, a la política práctica. Leyó a los asistentes las partidas de ingresos y gastos del Ayuntamiento de Madrid, intentando demostrar al auditorio el criterio que consideró absurdo en relación con los ingresos porque todos iban contra el trabajador por basarse en impuestos indirectos, pero también sobre los gastos porque muchas partidas iban para saldar intereses de deudas y para pago de un personal mal retribuido, que, por otro lado, consideraba como excesivo y hasta “inepto” en su gran mayoría porque en el Ayuntamiento se entraba por influencias y no por méritos. En este sentido, aludió a distintas campañas emprendidas por la minoría socialista para moralizar las costumbres del Ayuntamiento, y también examinó los distintos servicios municipales con el fin de demostrar el caos imperante en los mismos.

Por todo, ello, clamó por la intervención y participación de los obreros para cambiar la situación. Había que conseguir una mayoría en el Ayuntamiento.

Hemos consultado el número 4285 de El Socialista de 4 de noviembre de 1922. También nos hemos acercado al Diccionario Biográfico del Socialismo Español.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

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