Una reflexión sobre los intelectuales en el socialismo en 1900
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Tribuna Libre
La cuestión de la vinculación de los intelectuales en el socialismo fue muy debatida en el seno del Partido Socialista en España, dado su acusado obrerismo en su fundación y en sus primeras décadas de existencia. En el paso al nuevo siglo XX se trató mucho sobre la compleja relación entre obreros manuales organizados y los intelectuales con sensibilidad y compromiso social pero que solían proceder de la pequeña burguesía. ¿Podían los intelectuales participar en la emancipación de los trabajadores?, ¿eran, realmente, trabajadores?
Por nuestra parte, ya hemos dedicado distintos trabajos al asunto y, como no se agota, planteamos otra aportación de una columna sin firma (la redacción) que El Socialista publicó en el número del 16 de noviembre de 1900.
El artículo era claramente favorable al papel de los intelectuales. Se partía de la constatación de que en todos los países capitalistas, con excepción de España, intervenían los “obreros intelectuales” en el movimiento socialista. España, por lo tanto, no tenía en el movimiento activo obreros de este tipo, aunque se admitía que sí los había y algunos con gran valía, además de que existían intelectuales fuera del mismo que veían con simpatía al movimiento socialista.
El socialismo habría tenido un origen intelectual pero las masas obreras no se habían interesado en el movimiento hasta muy tarde.
Se citaba a Owen, Saint-Simon, Fourier, pero con ellos no habían estado los obreros, aunque sí siguieron mejor a Blanc, O’Connell y Blanqui que sí predicaban una sociedad distinto porque encarnaban mejor las tradiciones revolucionarias de las masas.
Serían Marx y Engels los intelectuales que vieron la necesidad de interesar a la clase obrera en sus propios destinos. Y habían sido intelectuales los que en Alemania habían organizado al proletariado: Lassalle o Liebknecht, eso sí, ayudados por un obrero manual de “extraordinarias condiciones” como era Bebel.
Pero se ponían más ejemplos. En Inglaterra, Morris, Belfort Bax y Hyndmann. En Francia la mayoría de los hombres del movimiento socialista lo eran: Guesde, Lafargue, Deville, Vaillant, Jaurès, Viviani, Brousse… Por su parte, en Italia: Amicis, Ferri, Turati, Costa… Muchos austriacos también lo eran: Adler a la cabeza. En Bélgica: Vandervelde, Picard, Denis..
Intelectuales habría por doquier, “muy á gusto de los obreros manuales”, sin que faltasen estos entre los elementos dirigentes, y sin que, además, haciendo mal papel.
Seguiremos en el futuro sobre estas cuestiones.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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