La moderación de un conservador sobre Marruecos: el caso de Cánovas del Castillo
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Tribuna Libre
Antonio Cánovas del Castillo es, y esto no es una novedad, un personaje fundamental, tanto para la historia de España como para el universo conservador español. Así pues, por lo menos para una parte de la derecha, seguramente la más culta, sofisticada y moderada, es un referente, no así para la extremista.
En la vorágine de los acontecimientos que estamos viviendo en relación con Ceuta y la “invasión”, nos acercamos a los planteamientos de aquel personaje sobre Marruecos, partiendo de sus primeras formulaciones de juventud hasta su definitiva posición.
En principio Cánovas, fue un claro partidario de la extensión hacia el sur de España. El acuñó la frase de que el destino de España era extender su frontera hacia el Atlas, es decir, más allá del Estrecho de Gibraltar. Su interés por el norte de África derivaría de su propio nacimiento, ya que vino al mundo en Málaga, justo frente al norte de África, sin olvidar la influencia de su tío Serafín Estébanez Calderón, que había sido en 1837 profesor de árabe en el Ateneo. En 1851 publicó la primera edición de Apuntes para la Historia de Marruecos, donde establecía tres grandes ideas sobre la acción que debía desarrollar España en Marruecos. Habría una misión civilizadora, una segunda cuestión relativa a asegurar la posición española en Europa y una tercera relacionada con el destino de España que se encontraría en África. Así pues, el joven Cánovas defendía la expansión española en Marruecos, pero la realidad hizo moderarse al político malagueño, especialmente a partir de la Guerra de África. En realidad, nunca abandonó la idea expansionista, pero siempre fue un político pragmático y conocía perfectamente que la realidad interna española imposibilitaba una política expansiva de altos vuelos.
Cuando accedió al poder se dedicó a intentar mantener el statu quo de Marruecos. La moderación de Cánovas se vio no sólo por su actuación en el Tratado de 1880 sino también en su crítica a la Sociedad de Africanistas en esa década porque consideraba que defendían una “política de aventuras”. La propia Sociedad se defendió al considerar que la verdadera política de aventuras se había dado con mucha frecuencia en el pasado español desde los Austrias hasta la época napoleónica buscando todo tipo de conflictos, cuando los africanistas solamente estarían defendiendo una política pacífica. Con el tiempo Cánovas fue arrinconando aún más su pensamiento colonialista y ardiente de su juventud, llegando a renegar de su famosa frase sobre el establecimiento de la frontera en el Atlas.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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