EDICIÓN EN DÍAS LABORABLES:    ESP    |   EUR    |   AME   |   CAT
⮕ APÓYANOS

Las transformaciones culturales en la España del siglo XIX


(Tiempo de lectura: 5 - 9 minutos)

En este artículo pretendemos realizar un breve acercamiento a los cambios culturales producidos por la Revolución Liberal-Burguesa en España.

El siglo XIX es la época de la secularización de la cultura, adoptándose nuevos valores relacionados con la eficiencia, el progreso y la ciencia.En España también llegaron estos nuevos valores, aunque el peso de la tradición católica siempre fue muy fuerte, generándose resistencias de difícil superación.

El Estado liberal potenció la creación de una conciencia nacional a través de la lengua castellana y la construcción de un discurso histórico común para que la ciudadanía se identificara con el estado-nación. Pero este propósito fue puesto en cuestión cuando surgieron los regionalismos y nacionalismos en la época de la Restauración, especialmente en Cataluña.

Las clases dominantes –alta burguesía y nobleza- establecieron unas normas y cánones sobre el arte y la estética en consonancia con sus gustos. El mecenazgo artístico pasó de la Monarquía absoluta y de la Iglesia a esos grupos dominantes y al Estado Liberal.

A medida que se fue consolidando el Estado liberal, las clases dominantes influyeron en la mentalidad colectiva, convirtiendo sus modos de vida y sus comportamientos sociales en un modelo de referencia, que las clases medias intentaron imitar. Pasadas las revoluciones y el Sexenio Democrático, triunfó un evidente conservadurismo social con tres elementos fundamentales. En primer lugar, se mantuvo, como una pervivencia del Antiguo Régimen, la idea de que la tierra era signo de prestigio social.Otra reminiscencia del pasado fue la aspiración al ennoblecimiento, así como la ostentación pública de la riqueza. Pero, por otro lado, es evidente que estas actitudes y comportamientos no calaron en las clases populares que, por sus condiciones de vida y laborales tendieron a adoptar posturas y mentalidades distintas y que, tanto el socialismo como el anarquismo, potenciaron.

Los liberales estuvieron muy preocupados por establecer un sistema educativo nacional. Aunque la educación se planteó como derecho en la Constitución de Cádiz, se legisló en el Trienio Liberal y en la época de las Regencias, habría que esperar a 1857 para que se estableciera la primera Ley de Instrucción Pública o Ley Moyano, denominada así por el impulsor de la misma.El sistema educativo era dual: una parte era estatal o pública y otra privada, con fuerte presencia de la Iglesia. Uno de los problemas más importantes en materia de educación fueron las limitaciones presupuestarias.Aunque la enseñanza primaria era obligatoria muchos niños y niñas no podían acudir a las escuelas porque tenían que contribuir al sustento familiar. Se calcula que en 1900 el número de personas escolarizadas en este nivel era del 50% del total de españoles comprendidos en dicho segmento de edad.Las escuelas estaban mal financiadas por los municipios, y con unos maestros mal pagados, incidiendo estos factores en la calidad de la enseñanza. El analfabetismo siguió siendo muy alto en todo el siglo XIX. Se calcula que en 1800 la mitad de la población era analfabeta para disminuir solamente al 36% en 1900.En todo caso, el porcentaje de analfabetos dependió de las zonas geográficas y por sexos, siendo más alto en el caso de las mujeres. El número de estudiantes de secundaria se mantuvo estable a lo largo del período. Al terminar el siglo, había un instituto en cada capital de provincia, con la excepción de Madrid y Barcelona, que contaban con más.A los institutos sólo acudía una minoría de estudiantes, el 1’6% de los que habían ido a las escuelas primarias y, en su gran mayoría, varones. Los institutos dependían de las diputaciones provinciales, aunque en 1887 pasaron a depender del Estado. En la época de la Restauración aumentó mucho el número de centros educativos vinculados a la Iglesia.

A los estudios superiores o universitarios accedía exclusivamente una minoría, y solamente varones. El sistema estaba muy centralizado y era uniforme, sin autonomía universitaria. La principal universidad era la Central de Madrid, única que impartía todas las carreras.La política universitaria estuvo marcada por la falta de libertad de cátedra y por la polémica entre católicos y krausistas. En 1875, el gobierno expulsó de sus cátedras a varios profesores por negarse a aceptar el Decreto del ministro Orovio.Entre ellos se encontraban Castelar, Salmerón, Montero Ríos y Azcárate, todos ellos próximos al krausismo. Estos profesores se habían negado a jurar fidelidad a la Monarquía y a respetar los dogmas del catolicismo.Además, eran próximos a las teorías de Darwin y del positivismo. Como resultado de este conflicto, Francisco Giner de los Ríos fundó con un grupo de catedráticos la Institución Libre de Enseñanza, como centro privado y laico. La Institución buscó la formación integral del individuo en libertad y fomentando una actitud crítica. El método pedagógico incorporaba nuevas materias y actividades, como las excursiones, la educación física, la música y el canto, etc… Aunque no pasó de ser una institución minoritaria, de la que solamente se beneficiaron los hijos de la pequeña burguesía progresista, sus planteamientos fueron fundamentales en la renovación pedagógica, intelectual y cultural de la España del momento y del futuro siglo XX hasta el estallido de la guerra civil.Por fin, en 1881 se aprobó la libertad de cátedra, comenzando un período de mayor tolerancia ideológica.

En cuestión educativa habría que mencionar la creación en 1901 de la Escuela Moderna en Barcelona gracias a la labor de Ferrer Guardia. La Escuela se caracterizó por el rechazo de la pedagogía tradicional basada en el castigo, la memorización y el dogmatismo católico. Se defendía la educación sin coacciones y basada en el racionalismo moral. Pretendía inculcar los valores libertarios de igualdad y solidaridad, basados en el anarquismo. Fue la primera experiencia pedagógica vinculada al movimiento obrero. El de signo socialista se destacó con creación de escuelas laicas dependientes de las Casas del Pueblo.

Por fin, desde el mundo católico destacaron las Escuelas del Ave María, creadas en Granada a partir de 1888 por iniciativa del padre Manjón. Se aplicaron algunos de los principios pedagógicos de la Institución Libre de Enseñanza como la educación activa, contacto con la naturaleza, etc., pero se diferenciaba de ésta por su ideario católico y su orientación social, ya que iba destinada a sectores populares, en especial los niños de la comunidad gitana.

La prensa vivió un evidente auge durante el siglo XIX español. El liberalismo permitió una evidente expansión de los periódicos y círculos de discusión y debate.El Trienio Liberal fue la primera gran época de la prensa y de estos círculos, aunque la restauración absolutista supuso un paréntesis de represión y censura. La rescatada libertad de imprenta en 1837 permitió el crecimiento del número de periódicos. La prensa política alcanzó un gran interés.Otra época intensa para el periodismo coincidió con el Sexenio Democrático. En los inicios de la Restauración, Cánovas restableció la censura, pero el gobierno liberal recuperó la libertad de imprenta en 1881, provocando una verdadera edad de oro del periodismo español, buscando una mayor desvinculación de los partidos políticos e intentando una mejora de su formato con fotografías y técnicas modernas de impresión.La prensa fue uno de los instrumentos más activos a la hora de criticar el caciquismo, el falseamiento electoral y el turnismo de los partidos dinásticos.

La cultura se difundió por medio de las academias, algunas fundadas en el siglo anterior y otras de nueva creación, los museos (Prado, 1830; Arqueológico Nacional, 1867), bibliotecas (Biblioteca Nacional), e instituciones privadas como el Ateneo de Madrid o el Liceo Artístico y Literario.

Desde el punto de vista literario, el siglo comenzó con el Romanticismo, con predominio de la poesía exaltada, el relato costumbrista y la novela histórica. En esta primera época destacaron: Mariano José de Larra, ácido crítico de la sociedad de su tiempo, el poeta José de Espronceda y los dramaturgos Martínez de la Rosa y el duque de Rivas, a la sazón, significados políticos liberales moderados. Otro de los dramaturgos más interesantes sería José de Zorrilla. El Romanticismo tardío tendría dos indiscutibles protagonistas: Gustavo Adolfo Bécquer y Rosalía de Castro. Entre los escritores costumbristas había que citar a Ramón Mesonero Romanos, que reflejó con precisión el Madrid decimonónico, y Serafín Estébanez Calderón.

Por último, no podemos dejar de citar a la escritora Fernán Caballero, pseudónimo de Cecilia Böhl de Faber. En pintura destacarían los temas históricos, generados por encargos oficiales, con Antonio Gisbert y José Casado del Alisal, como figuras que descollaron. El retrato sería el otro tema favorito de la pintura de la primera mitad del siglo XIX, con Vicente López y Federico Madrazo.

En la época romántica se dio un fenómeno cultural relacionado con el interés que Europa occidental tuvo en aquella época por España y, especialmente, por Andalucía. España se puso de moda y se convirtió en fuente de inspiración para escritores y artistas. Como ejemplos destacados, citaríamos a Washington Irving y su pasión por Granada, Prosper Mérimée, autor de la famosa Carmen, George Sand con su Invierno en Mallorca y el grabador Gustave Doré. El reverso de este interés por España fue el surgimiento de tópicos y visiones estereotipadas del país que han pervivido hasta casi la actualidad.

El Realismo comenzó a tener importancia en la década de los años sesenta. En literatura podemos apreciar un realismo de signo conservador en escritores como José María de Pereda y, algo más exquisito, en Juan Valera. El realismo crítico tendría en Benito Pérez Galdós la figura más señera, aunque no le quedarían a la zaga Emilia Pardo Bazán y Leopoldo Alas Clarín, autor de la novela española más importante del siglo, La Regenta. En la última década del siglo triunfó la corriente naturalista que, en España encabezó, Vicente Blasco Ibáñez. Justo al final del siglo, pero ya entrando en el siguiente, surgiría la Generación del 98.

A finales del siglo, la pintura comenzó a recoger influencias de los cambios que se estaban produciendo en Francia con el impresionismo. Es el comienzo de la andadura de Joaquín Sorolla, Santiago Rusiñol y Ramón Casas. Un pintor malogrado por su repentina muerte, pero fundamental, fue Mariano Fortuny.

En música estaríamos ante el siglo de la zarzuela, un género que tuvo una repercusión enorme en todas las clases sociales. La burguesía catalana potenció, por su parte, la ópera en el Teatro del Liceo. Los dos grandes compositores españoles de finales del siglo XIX y principios del XX fueron, sin lugar a dudas, Isaac Albéniz y Enrique Granados.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.

 


EL TIEMPO

GUÍA TV

CARTELERA

CINE EN CASA

PASATIEMPOS

SORTEOS

Necesitamos tu apoyo económico para hacer
un periodismo fiable y con valores sociales

PERIODISMO DE DATOS

El periodismo independiente necesita el apoyo de sus lectores y lectoras para garantizar que los contenidos incómodos que no quieren que leas, sigan estando a tu alcance. Si compartes estas preocupaciones y si valoras la labor de un medio libre que se atreve a plantearlas, apóyanos ahora.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿Por qué es importante tu aportación?

Tu contribución nos permitirá seguir publicando información esencial e independiente que podrás disfrutar de forma gratuita sin muros de ningún tipo.


¿Si tengo algún problema en mi transacción?

Escribe a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.