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La reseña de Núñez Tomás de “Las Nacionalidades” de Pi i Margall en clave social


Francesc Pi i Margall en un Grabado de Arturo Carretero. Francesc Pi i Margall en un Grabado de Arturo Carretero.

Mundo Latino sacó una edición en 1929 del libro de Pi i Margall, Las nacionalidades, obra que publicó en 1877, siendo una de las principales que escribió el político republicano federal. Pues bien, Francisco Núñez Tomás realizó una reseña para El Socialista en marzo de 1930. Recordemos que el valenciano Núñez Tomás fue un destacado periodista, y con un intenso compromiso sindical y político en el seno del socialismo español.

Aunque el socialismo español comenzó siendo muy hostil al republicanismo, porque consideraba que era una fuerza que, por muy progresista que se presentase, especialmente, la de tendencia federal, era eminentemente burguesa, Pi i Margall terminó por ser un personaje aceptado y valorado por aquel.

Núñez consideraba que era una gran oportunidad la edición moderna del libro de Francisco Pi i Margall. Y lo era porque todo ciudadano debía conocer sus tesis, cualesquiera que fueran sus ideas. No olvidemos en el momento en el que nos encontramos, cuando ya no estaba Primo de Rivera en el poder y se entraba en una nueva etapa política de desenlace incierto, ya fuera apuntalando la Monarquía, regresando al sistema constitucional, ya instaurando un nuevo régimen republicano, pero también en relación con el ámbito internacional, como tendremos oportunidad de ver, aunque, realmente, a Núñez Tomás lo que le interesaba era la dimensión social del pensamiento de Pi i Margall, aunque asociada al federalismo.

En la reseña se nos explica que el autor había declarado que su primer objetivo había sido examinar la cuestión de las nacionalidades, pero las circunstancias de aquel tiempo, que como sabemos coincidían con el inicio de la Restauración después del fracaso de la Primera República, le habían llevado a enlazar esa cuestión con la manera y necesidad de reconstruir federalmente a España, haciendo, de ese modo, una sola obra de la que se pensó fueran dos distintas.

Núñez lamentaba esa circunstancia porque sin ella tal vez hubiera podido tratar problemas y puntos de vista que habían quedado casi sin tratar como eran las cuestiones sociales y económicas. En este sentido, el socialista afirmaba que Pi y Margall, preocupado por llegar a la justificación de la consecuencia federalista, no había ahondado en el problema obrero.

En todo caso, consideraba que la visión del republicano era “maravillosa”, y por eso tenía tanta fuerza su nueva edición. Núñez vinculaba las ideas de Pi i Margall con algunos de los cambios que se habían producido después de la Gran Guerra. El político republicano había defendido la federación internacional del mundo y ahí estaba la Sociedad de Naciones, que no había llegado todavía a lo que había propugnado el federalista, pero que iba camino de ello, en interpretación del socialista.

Pero Núñez regresaba a la cuestión obrera, que era la que más le interesaba en Pi i Margall. Rescataba algunas de sus consideraciones como la de que los trabajadores se afanaban por sobreponerse a las clases media, como antes éstas lo habían hecho frente a la aristocracia. Pi i Margall había defendido la independencia de la clase obrera y la necesidad de que también fuera propietaria. Para conseguir sus propósitos los obreros buscaban apoderarse del poder político, demostrándolo desde 1848. Los trabajadores, además, se habían organizado y había discutido, y formulado en Congresos Internacionales su programa, generando espanto en las demás clases. Pero por sus discordias y por las medidas tomadas por sus enemigos se presentaban menos temibles (Pi i Margall escribía en 1876, con el fracaso de la Comuna y de la Primera Internacional). Pero, en todo caso, Pi i Margall consideraba que el movimiento obrero no estaba ni arrepentido ni era impotente. Los trabajadores eran la revolución del porvenir, y lo eran porque había buscado en la federación su arma de combate y como forma de organización el futuro. No habrían adoptado el federalismo si realmente fuese una idea agotada y muerta.

Para el lector actual recomendamos la edición que Akal sacó de esta obra, con otros escritos de Pi i Margall, en 2009. Sobre Núñez Tomás podemos acudir al Diccionario Biográfico del Socialismo Español. Y la reseña se encuentra en el número 6572 de El Socialista, de 2 de marzo de 1930.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

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