El laboratorio de ideas del movimiento obrero británico hacia 1920
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
En las páginas de El Obrero venimos estudiando la importancia que adquirió el seguimiento de la realidad del movimiento obrero y del laborismo británicos para los socialistas españoles en los años veinte como alternativa a la Revolución Rusa. En este sentido, El Socialista dedicó muchas páginas a recoger noticias sobre la realidad del progreso de los laboristas, las luchas sindicales de las Trade Unions, y los éxitos electorales de los primeros. El laborismo podía ser un camino, si no a imitar, dadas las profundas diferencias entre los dos países, sí como fuente de inspiración.
En esta línea nos acercamos a un artículo publicado en noviembre de 1920 en las páginas del periódico socialista español sobre la intensidad del movimiento de ideas en Inglaterra, que escribió Marcel Mauss, un eminente antropólogo y sociólogo francés, considerado el padre de la etnología francesa, y que se vinculó a la izquierda.
Mauss afirmaba que los ingleses estaban renovando sus ideas, gracias a que siempre habían querido basar sus previsiones sobre la observación de la realidad.
Esta tarea venía facilitada por la fuerza del movimiento obrero y social británico. Había diversas escuelas socialistas, deseosas de estudiar y analizar la realidad. Además, como el movimiento obrero abarcaba a una cuarta parte de la población, estas escuelas tenían asegurados que sus libros, ideas, revistas, etc. tuvieran una enorme difusión y repercusión. En el Reino Unido había siempre una literatura muy abundante y útil, que se reeditaba rápidamente.
Se estaba viviendo una revitalización del pensamiento socialista a través de los miembros más jóvenes del movimiento obrero, pero los veteranos seguían en la brecha, siendo también escuchados: Hyndman, Bernard Shaw, Ramsay MacDonald, etc. Y esa discusión que, como comprobamos, tenía un evidente componente generacional, se desarrollaba de forma tolerante.
Mauss no dejaba de elogiar el fermento de ideas que se producía en el Reino Unido, y hacía algunas comparaciones con el caso francés, que conocía bien. Consideraba que el movimiento obrero británico organizaba mucho mejor que la CGT gala sus propios órganos de investigación e información. Mauss afirmaba que la Action Cooperative, el órgano de la Federación Nacional de Cooperativas de Consumo, había señalado la información que la Trade Union había encargado a un Comité mixto una investigación sobre el coste de la vida. También existía un Labour Research Departament, que había ayudado a importantes organizaciones sindicales y cooperativas, bajo la dirección del Partido Laborista y de los sindicatos británicos, estando dirigida por el Dr. H. Cob. Dicha organización habría realizado publicaciones importantes.
Ahí estaba el fabianismo con su órgano, el New Statesman, el socialismo de la Guilde, con su periódico, New Age, los comunistas con su Plebs, etc. Estos órganos discutían entre sí en una discusión viva y activa y útil, porque iba encaminada, en opinión de Mauss a la acción inmediata, pero prudente. Eso sí, eran ideas, doctrinas y soluciones eminentemente británicas. Mauss opinaba, en este sentido, que no era exportables, siguiendo, como vemos, la idea del socialismo continental sobre la peculiaridad británica del movimiento obrero y el laborismo. Esta observación tendría mucho que ver con el posible debate sobre sí influyó o no en la Europa continental. A nuestro entender, hay que pensar que, ciertamente, sí existió esa peculiaridad, pero también parece evidente que los socialistas europeos y españoles miraron mucho hacia sus compañeros laboristas.
Hemos trabajado con el número 3678 de El Socialista.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.