Los socialistas ante la mortalidad en Madrid de 1930
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
A primeros de enero de 1931, El Socialista publicó las cifras de natalidad y mortalidad en Madrid del año que acababa de finalizar.
En la capital de España había habido 22.270 nacimientos, y 14.767 defunciones. Entre la larga lista de enfermedades, la tuberculosis pulmonar había matado a 1.350 personas, 179 lo habían sido por tuberculosis de las meninges, y 182 por otras tuberculosis. Según los datos, la primera causa de muerte había sido la tuberculosis.
Pero, además, había que señalar que en Madrid habían fallecido 2.170 niños menores de un año, y 1.326 mayores de un año, pero menores de cuatro, es decir, 3.496 niños en total.
Para los socialistas la responsabilidad de esta mortalidad no podía recaer en las familias, sino en una realidad social basada en salarios de hambre, con viviendas malsanas, carencias que influían claramente en los padres, naciendo niños con graves carencias, predispuestos a enfermar por tuberculosis y otras dolencias gravísimas como la difteria, la escarlatina, etc., y que no deberían existir.
El periódico obrero, además, realizaba una comparación entre la mortalidad en los distritos de gente acomodada y los de población pobre o trabajadora. Así pues, en el distrito de Buenavista, integrado en su mayor parte por “vecindario rico o de buen pasar” vivían en ese momento 110.978 habitantes. Las defunciones registradas en 1930 habían sido de 1.826. En cambio, en el distrito de Hospital, que contaba con 83.783 vecinos, pobres en su gran mayoría, habían muerto 1.991. La diferencia, por lo tanto, era importante.
La sociedad, representada por el sistema vigente, en opinión de los socialistas, podía ser calificada de criminal; ella era la causante de esos muertos por miseria, mala alimentación, y pésima vivienda.
Precisamente, el problema de la vivienda era fundamental, y no se había intentado resolver. Los cuartos interiores de las llamadas casas baratas costaban quince duros, es decir, la mitad del jornal de los peones.
Pues bien, esta situación era un buen motivo para demostrar la importancia que tenía la cuestión política, dentro de la decidida apuesta socialista no sólo por la participación política, sino, sobre todo, por las corporaciones municipales como instituciones cercanas al ciudadano y con posibilidad de transformación casi inmediata de la situación de las clases populares. En este sentido, era importante destacar cómo era fundamental que los trabajadores controlasen los Ayuntamientos y las Diputaciones. En otros lugares de Europa se habían vivido estos problemas, pero la situación había cambiado con la llegada de los socialistas a Ayuntamientos como el de Viena, de ciudades holandesas y de otras zonas, en los que, además, de legislar en relación con el trabajo, se habían mejorado sustancialmente las viviendas, haciéndolas accesibles a las clases más modestas.
Hemos consultado los números 6832 y 6834 de El Socialista, de enero de 1931.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.