La mujer hispanomusulmana
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
La mujer hispanomusulmana vivió sometida al varón en todos los aspectos de su vida, aunque hubo una gran variedad de situaciones en función de la zona geográfica, las condiciones sociales y el tiempo. En todo caso, las mujeres consiguieron, en general, construir un mundo propio autónomo al margen de los hombres. Desarrollaron un lenguaje propio, en unos espacios exclusivamente femeninos y con poder creciente si conseguían ser madres de varones y se convertían también en suegras.
La casa era el universo de la mujer, frente al exterior donde el hombre era el gran protagonista. La presencia de la mujer impregnaría todo ese mundo doméstico y cerrado en sí mismo a salvo del mundo que se desarrollaba fuera de los muros del hogar. En relación con la casa la familia era un mundo donde la mujer era claramente protagonista, al convertirse en la garante de la honra de la misma, así como la continuadora de la descendencia. En ese sentido, se daría una situación que podemos calificar de ambivalente porque, en función de esa importancia de la mujer debía ser custodiada, ocultada y preservada.
En la vida pública, en todo caso, también hubo una presencia femenina más allá de sus tareas en relación con la supervivencia y la asistencia a sus obligaciones religiosas en la mezquita. Estaríamos hablando de las mujeres sabias, santas, ascetas, poetas y literatas o copistas. Participaron también en los asuntos públicos y en la cultura, imprimiendo un sello de tolerancia, de ideas abiertas, estando, por lo demás, muy preocupadas por las situaciones donde aparecía o imperaba la injusticia. Curiosamente, a pesar de su condición, las esclavas concubinas ejercieron cierta influencia ante los reyes, emires y califas.
Las mujeres de condición social más humilde también trabajaban, como tejedoras o bordadoras, principalmente, haciéndolo en su hogar, que se convertía en centro productivo. En principio, mucha de esa producción era para el autoconsumo familiar pero no fue raro que se generasen excedentes que podían ser llevados a los zocos o mercados.
La mujer también ejerció tareas agrícolas, como lo harían las mujeres cristianas, pero, además, fueron muy importantes en la atención médica y sanitaria, algo que también compartirían con las mujeres cristianas, aunque sobre éstas siempre pesaron las sospechas eclesiásticas, del poder y, en general de los hombres, frente al caso de las musulmanas con una mayor libertad en este campo. Siempre abundaron las curanderas o sanadoras, las parteras o comadronas y las nodrizas.
En Al-Ándalus hubo una profesión artística donde las mujeres tuvieron un mayor protagonismo que en el caso del mundo cristiano. Estamos hablando de aquellas mujeres que se dedicaron a la música. Si una esclava sabía cantar, tocar un instrumento, bailar o componer y recitar poemas podía tener un medio para mejorar su suerte sin lugar a dudas, algo que no se dio en los reinos cristianos. En todo caso, esas mujeres seguían siendo esclavas, casi como si fueran un “producto de lujo” de personajes destacados o poderosos para poder exhibir en sus salones. Pero estas mujeres no eran abandonadas en la vejez porque su saber podía servir para formar a las esclavas más jóvenes. Las mujeres podían tomar algunas decisiones relacionadas con la educación de sus hijos, podían solicitar el divorcio y eran dueñas de los bienes y enseres de la casa porque, además, los hombres no los podían coger porque no podían realizar tareas domésticas, lo que significaría, de nuevo, una situación ambivalente de las mujeres.
La mujer alcanzaba mejor posición a medida que envejecía en el ámbito doméstico, pero también en relación con las decisiones a tomar en relación con la familia, como podía ser la elección de una nuera.
En relación con el espacio, la mujer hispanomusulmana tenía el propio, exclusivamente femenino, especialmente en las casas de las familias nobiliarias o en los palacios. Eran las algorfas, habitaciones de techos bajos, sin muchos vanos, es decir, sin medios de contacto con el exterior, y sencillamente decoradas.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.