Íberas
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
Lo primero que nos llama la atención es que, precisamente, los exvotos de la cultura íbera nos sirven para comprender la importancia de la mujer íbera. Estas figurillas de bronce representaban a mujeres y se fueron depositando en los santuarios como ofrendas a los dioses durante siglos. Eran, eso, sí representaciones de mujeres de la aristocracia, precisamente por la indumentaria que llevaban. Por esos exvotos sabemos cómo vestían, con túnicas de lana o lino ceñidas con un cinturón, envolviéndose en largos mantos o velos. También eran frecuentes altos y variados tocados y otros adornos muy vistosos, como joyas. La importancia de la mujer, aunque fuera en estas clases altas, quedarían demostrada porque la proporción de exvotos femeninos es muy similar a la de los que representaban hombres.
Por otro lado, gracias a las decoraciones de las vasijas sabemos mucho de la presencia de la mujer en la cultura íbera. En los núcleos urbanos, los conocidos como los oppida, y que estaban en lugares prominentes, amurallados y con un trazado más o menos regular, pero también en las aldeas y caseríos, la mujer no solo se encontraban el ámbito doméstico, sino también en los telares y molinos. Hilar y tejer se convirtió en una labor muy importante que convirtió a la mujer en una protagonista de la sociedad íbera.
Las mujeres participaban activamente en las fiestas colectivas, en los desfiles, cabalgatas y competiciones. Las mujeres conocían bien la música como flautistas y también eran expertas en la danza.
Pero no sólo las cerámicas nos ofrecen indicios de la importancia de la mujer. Las fuentes escritas de los colonizadores también nos cuentan cosas interesantes. Estrabón escribió sobre su aspecto físico, la costumbre de la depilación de la frente y cómo se cubrían el cabello con un tympanon o mitra. Nicolás de Damasco, un historiador sirio, contó con que las iberas vestían túnicas muy adornadas, con cinturón o sin él. Las tejedoras, por su parte, exponían en público las telas que habían tejido, confirmando lo que nos han dicho las cerámicas sobre la importancia del trabajo textil. Es más, por votación se elegía a las mejoras tejedoras para honrarlas. Era toda una fiesta con regalos para las agraciadas por su buen trabajo.
En todo caso, las fuentes escritas grecorromanas como fuente para el conocimiento de los pueblos prerromanos deben ser cuidadosamente interpretadas porque es la visión de los conquistadores y relatan las cuestiones que les interesarían. Así, por ejemplo, Estrabón, el autor más conocido, en su Geografía, realizaba una estrecha relación entre la historia y la propia geografía, y de la historia con el fin de que los conquistadores valorasen los recursos de la zona, y cómo eran los pueblos con los que entablar relaciones, ya fuera de forma pacífica, ya por la fuerza.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.