El ocio en la Barcelona del siglo XIX
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
En relación con el ocio y los espectáculos, Barcelona construyó una plaza de toros en la Barceloneta en 1834, el denominado “El Torín”, y que se usó hasta 1923, aunque no sería derribada hasta los años cuarenta. Es más, se estableció un reglamento taurino, uno de los primeros de España. Allí brilló el torero cordobés “Lagartijo”.
Por su parte, Barcelona tuvo una intensa vida nocturna en teatros, salas de baile y tabernas. Se celebraron todo tipo de obras de teatro, sainetes, pero también revistas y vodeviles. Pero también es cierto que el renacimiento de la cultura catalana que se dio en el siglo XIX provocó que las tradiciones populares se recuperasen, aunque, en algunos aspectos pudieron darse alguna reinterpretación en clave catalanista. En este sentido, Barcelona no había tenido mucha tradición en relación con la sardana y los castells. La sardana tiene un origen ampurdanés y se introdujo en Barcelona en 1871, popularizándose de una forma evidente cuando nació el nuevo siglo. Así, en 1921 se crearía la asociación Forment de la Sardana de Barcelona. Las torres humanas que son los castells aparecieron en la capital catalana a finales de los años setenta en las fiestas de la Merced. Pero mientras la sardana tuvo una expansión evidente los castells no tuvieron tanto éxito, hasta finales de los años cincuenta del siglo XX.
El carnaval siempre tuvo mucho éxito en Barcelona, con rúas, bailes y mascaradas, y que eran como una válvula de escape de la contestación social porque en el maremágnum que suponían esas fiestas se podía criticar a las autoridades. Además, se celebraban concursos de humor como el Certamen Moixiganesc. En la Barcelona decimonónica y de las primeras décadas del siglo XX muchos barceloneses practicaban la conocida como fontada. Se trataba de una excursión a alguna fuente situada en las afueras de la ciudad, en Montjuïc o en Collserola, siendo las más visitadas, la Font del Gat y la Font del Lleó. Allí se comía y podía celebrarse algún evento cultural y hasta político. Así por ejemplo, muchas fontadas se vincularon con las Corales Claverianas, las agrupaciones sardanistas y luego con concentraciones obreras a partir de la celebración del primero de mayo. Las Corales Claverianas nacieron al calor de la iniciativa del músico, poeta y político Anselm Clavé (1824-1874), que fundó el movimiento coral catalán y fue un gran impulsor del movimiento asociativo, además de defender la causa republicana. En la década de los años cincuenta puso en marcha muchas asociaciones corales, atrayendo a la clase obrera pero también a la clase media baja. Clavé, por fin, compuso muchas piezas corales catalanas que se hicieron muy populares.
Barcelona vivió un evidente auge del circo porque nada más comenzar el siglo aparecieron por la ciudad las primeras compañías europeas. En 1800 estuvo en la capital condal el circo italiano de Frescara y Chiarini, que luego volvería por el gran éxito que tuvo. En 1827 se instaló en la ciudad el circo ecuestre de Louis Auriol en el solar donde luego se levantaría el Liceo. El funámbulo Blondin triunfó en 1863. Curiosamente, el espectáculo del salvaje oeste de Buffalo Bil Cody pasó sin pena ni gloria en 1890.
El ocio experimentó un cambio a finales del siglo XIX, al igual que en el resto del mundo occidental, y que tuvo que ver con el deporte, además de con la actividad física. Ya hemos comentado la creación del Centro Excursionista de Cataluña. En relación con el deporte se desarrolló mucho el atletismo, con la carrera Jean Bouin, una competición popular que, realmente, se institucionalizó ya en el siglo XX. Pero también fue muy importante la práctica del ciclismo, del boxeo, el rugby y, sobre todo, el automovilismo. Barcelona vio los primeros gimnasios a finales de la centuria, así como clubs de natación y tenis. El Real Club de Tenis se fundó en 1899 (Lawn-Tennis Club Barcelona) por un grupo de extranjeros residentes en la ciudad y que eran aficionados a este deporte. Tres socios del mismo estarían entre los fundadores ese mismo año del Fútbol Club Barcelona. Las dos primeras pistas de tenis estuvieron en la calle de Pau Claris casi esquina con la calle Mallorca. El Club Natació Barcelona nacería un poco después, en 1907, siendo el primer club de natación de toda España. Su presidente fue Bernart Picornell, que hoy da nombre a las piscinas olímpicas de Barcelona. El club tuvo su primera sede en el Gimnasio Solé y en los Baños Orientales de la Barceloneta donde contaba con un campo de entrenamiento. El club organizó el primer partido oficial de waterpolo en España el 12 de julio de 1908.
El fútbol comenzó su escalada para que se convirtiera en el denominado “deporte rey” en el siglo XX cuando moría el siglo anterior. Así ya sabemos que el Fútbol Club Barcelona se fundaría en 1899. Doce aficionados a este deporte lo pusieron en marcha coordinados por el suizo Hans Gamper, que puso un anuncio en la revista Los Deportes para fundar el club. Su primer presidente fue el suizo Walter Wild, el que más edad tenía entre los que acudieron a la llamada de Gamper. Por su parte, en 1900 nacía el RCD Español. Al parecer, ante la realidad de la enorme presencia extranjera en los clubs de fútbol barceloneses en ese cambio de siglo el ingeniero Ángel Rodríguez Ruiz, junto con Octavio Aballí y Luis Roca, los conocidos como los “tres mosqueteros”, fundaron la entidad, a la que se unió Joaquín Carril, el que sería el primer capitán del equipo.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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