Sobre el silencio y los jóvenes socialistas: reflexiones de Felipe Carretero (1928)
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
Felipe Carretero realizó unas reflexiones sobre el silencio, el socialismo y los jóvenes socialistas para el número del primero de mayo de 1928 de El Socialista. Queremos recuperarlas en esta pieza.
Felipe Carretero fue uno de los fundadores de la Agrupación Socialista de Bilbao, destacándose en el ala moderada de la misma frente a la liderada por Facundo Perezagua. Después de un proceso consiguió que las autoridades permitieran que fuera concejal por Bilbao, ya que así lo expresaron las urnas de 1897, porque al no pagar contribución había sido incapacitado, un problema que fue común entre muchos compañeros socialistas en las elecciones reñidas de los años noventa del siglo XIX en la capital vizcaína, generando no pocos conflictos.
Posteriormente, ya en el siglo XX, Carretero sería elegido varias veces, y llegaría a actuar como alcalde eventual en diciembre de 1917. Tuvo muchos problemas con las autoridades por su decidido compromiso socialista, especialmente por su participación en un mitin en Ortuella en junio de 1898, que le valió una condena que terminaría cumpliendo a pesar de haber marchado, en un principio, a Francia para evitarla.
En línea con su moderación dentro del socialismo vasco y español, fue partidario de la colaboración electoral con los republicanos en la consulta que el PSOE realizó en 1903. En Bizkaia defendió esta postura en las elecciones locales.
Llegaría ser presidente de la Federación Socialista de Bizkaia. En tiempos de la Dictadura de Primo de Rivera volvería a ser perseguido, aunque sin consecuencias finales. Murió en 1941.
Nuestro autor no parecía muy partidario del silencio. No le gustaba nada el dicho de que el silencio era oro porque enmudecer, callar o no decir nada constituía la negativa de la “preciosa facultad que tenemos”. El permanecer silenciosos no exteriorizando las ideas y no expresando los pensamientos era como si no bulliese en los cerebros el “poder germinador del pensamiento”.
En la vida moderna le era exigida al ser humano su sociabilidad. Tenía que vivir en sociedad, tratar asuntos, exponer ideas, comunicar sus sentimientos, sin olvidar que tenía que convivir con sus semejantes. Lo contrario sería renegar de los progresos de la civilización.
Dicho esto, Carretero expresaba que los jóvenes socialistas tenían que difundir los ideales socialistas. Era, por lo tanto, necesario que hablaran porque, además, practicando dicho ejercicio adquirirían la corrección debida. Tenían que hablar, en fin, y no callar.
Pero Carretero no era partidario de hablar por hablar, es decir, de la charlatanería. Para hablar había que formarse, es decir, leer, estudiar, tomar parte en actos públicos y en reuniones privadas.
Los jóvenes socialistas tenían que hacer una labor de proselitismo en relación con el socialismo, y eso se hacía hablando.
Sobre Felipe Carretero debemos acudir al Diccionario Biográfico del Socialismo Español.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.