La monarquía feudal francesa
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
La monarquía francesa medieval puede ser considerada paradójica. Por un lado, los reyes eran consagrados con un sofisticado y gran ceremonial en la catedral de Reims, y se les consideraba como protectores de la Iglesia y señor de señores, sin olvidar su carácter taumatúrgico. Según la tradición la imposición de manos de los reyes tenía propiedades curativas, algo que, al parecer también compartían con los reyes ingleses. Este hecho sirvió como elemento legitimador del poder real. Pero ni las ceremonias ni las imposiciones de manos podían esconder una realidad, y que tenía que ver con el hecho de que el rey francés era uno de los menos poderosos de Occidente. Casi era un señor feudal más, quizás un poco más preeminente.
A partir del siglo XIII, en plena Edad Media, la situación comenzó a cambiar en un proceso en el que los reyes consiguieron una mayor autoridad sobre los señores feudales. La figura clave en el inicio de esta tendencia fue Felipe Augusto de los Capetos (1180-1223), que se enfrentó con su vasallo más poderoso, el rey de Inglaterra, arrebatándole gran parte de sus territorios en suelo francés. Tenemos que tener en cuenta que la Corona francesa solamente controlaba directamente hacia esa época una región muy estrecha del centro de Francia con París como centro principal, aunque tuviera como feudos Flandes, Champaña, Borgoña, Tolosa, Blois y Bretaña. Los reyes de Inglaterra, por su parte dominaban Normandía, Anjou, Gascuña y Guyena. Ésta última quedaría e manos de la Corona inglesa después de la intervención de Felipe Augusto, y los reyes de Inglaterra siguieron prestando el vasallaje por este territorio a los reyes franceses.
Felipe Augusto también fue el primer monarca francés en dictar leyes de aplicación en todo el territorio, y convirtió París en capital del reino.
Por su parte, Luis IX, conocido como San Luis (1226-1270) consiguió la cesión de los territorios del sur francés por parte de los reyes de la Corona de Aragón. Felipe el Hermoso, su sucesor, planteó una ambiciosa reforma institucional al reunir por vez primera los Estados Generales en el año 1314. Estaban constituidos por tres Estados, es decir, por los tres estamentos, el nobiliario, el compuesto por el clero y el tercero, con representantes de las ciudades. Los Estados Generales eran informados de los grandes asuntos, de las políticas reales y podían conceder subsidios económicos a los monarcas.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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