¿Qué era una Agrupación Socialista?: un ejercicio histórico
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
Las Agrupaciones Socialistas fueron, desde el principio, el pilar básico de la organización del PSOE; eran locales, y unidas en torno al Comité Nacional, que tendría, como uno de sus principales objetivos, coordinarlas en el objetivo común. Pero no debemos olvidar que también se crearon, en ciudades muy grandes, como Madrid, Círculos Socialistas en distintos barrios o distritos.
El primer deber de los militantes sería contribuir para que funcionase su Agrupación de forma regular, cotizar y trabajar. Los Comités locales deberían cumplir sus obligaciones.
La Agrupación atraía a nuevos militantes. Después, sería fundamental el trabajo fuera de la Agrupación, dando a conocer el programa del Partido y sus acciones en las localidades respectivas. Fundamental sería el trabajo de creación y sostenimiento de Sociedades de Resistencia, así como apoyar a los huelguistas, estar en las protestas contra los abusos de las autoridades, y realizar un trabajo de agitación entre los trabajadores. Es interesante observar que las tareas de las Agrupaciones poseían un claro componente socioeconómico, propio del sindicalismo. Tenemos que tener en cuenta que la UGT acababa de fundarse y todavía no tenía un claro empuje. Por lo demás, se era consecuente con la unión entre la lucha política y económica y social propia del socialismo.
Las Agrupaciones Socialistas debían fomentar la creación de núcleos o nuevas Agrupaciones en localidades próximas, para extender la organización.
Cuando las Agrupaciones se hubieran ya constituido, y demostrado en su localidad su existencia como el mejor instrumento para la lucha obrera, se tendría que pasar a una segunda etapa más ambiciosa. Había que trabajar para llevar la lucha de clases al terreno electoral. Las Agrupaciones y el Partido no deberían descansar, cada uno en su nivel –Ayuntamientos, Diputaciones, Gobierno y Cortes-, a la hora de reclamar las medidas consignadas en el programa político. Había que hacer de esas propuestas bandera de la agitación obrera constante y de forma creciente. Conseguir alguna de ellas, es decir, obtener una victoria parcial no debía permitir descanso alguno. Se debía seguir, sirviendo como un acicate para la lucha política y el movimiento obrero.
En el último estadio de la lucha revolucionaria, las Agrupaciones tendrían misiones específicas, como pretendió Pablo Iglesias: poner en marcha las medidas que debían tomarse al día siguiente de la Revolución; hacer inventario de la riqueza acumulada por la burguesía en cada lugar, y saber en manos de quiénes estaba ese patrimonio; elegir el poder revolucionario local que debería sustituir al orden burgués, y organizar la incautación de todo, en nombre de la sociedad.
La principal Agrupación Socialista fue la de Madrid, aunque fueron muy importantes la de Barcelona, Guadalajara, y, especialmente la de Bilbao, así como las asturianas.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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