La época de los descubrimientos
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
El inicio de la Edad Moderna planteó un cambio fundamental a escala planetaria, ya que, el mundo conocido por los europeos se multiplicó, además de mejorarse sustancialmente el conocimiento del que se tenía noticia. Estaríamos en la época de los descubrimientos.
Lanzarse a la aventura más allá de los confines del continente europeo y por nuevas rutas y zonas tuvo unas motivaciones, en principio económicas, a las que luego se añadieron las políticas derivadas de la concepción de prestigio de los nacientes Estados modernos y por la hegemonía.
Cuando a mediados del siglo XV terminó su existencia el Imperio Bizantino con la toma de Constantinopla por los turcos-otomanos, Europa vio cerrada su tradición vía de comunicación con Oriente, vital para su economía. Muy pronto todo el Mediterráneo oriental pasó a estar dominado por una potencia casi incontestable. Había, por lo tanto, que buscar alternativas, y el Océano Atlántico, al que se le había dado, en gran parte, la espalda, comenzó a ser explorado. Y en esa tarea Portugal y Castilla, dos pujantes Monarquías, que habían salido reforzadas de la crisis bajomedieval encabezaron estas exploraciones, con claro apoyo de sus gobernantes, especialmente la primera, donde destacaría la figura del infante Enrique el Navegante.
Para emprender viajes y aventuras había que contar con una base tecnológica que, en ese momento, se había desarrollado. Estaríamos hablando de la brújula, el astrolabio, y el desarrollo cartográfico a través de los portulanos. En materia de navíos estaría la carabela.
Los portugueses consideraron que la mejor forma de llegar a Oriente sería bordeando la costa africana hasta encontrar un paso. Costó alcanzar el paso, hasta que 1487 Bartolomeu Días alcanzó el Cabo de Buena Esperanza. Por su parte, Vasco da Gama, ya en el nuevo siglo llegó a Calicut. Portugal estableció un imperio y un control de la ruta para el comercio de las especias y la seda.
Pero a fines del siglo XV se planteó una alternativa para llegar a las Indias por el oeste, el proyecto de Cristóbal Colón, partiendo de la convicción de la esfericidad de la Tierra. El navegante italiano presentó el proyecto a la corte portuguesa que lo rechazó, implicada en su propia ruta. En principio, los Reyes Católicos tampoco fueron receptivos al principio, implicados en la Guerra de Granada, pero una vez terminada y conseguidos importantes apoyos en la corte, se llegó a un acuerdo. Las Capitulaciones de Santa Fe estipularon que Colón sería virrey y almirante de los territorios conquistados, además de la décima parte de las riquezas que obtuviese. Y a primeros de agosto de 1492 zarpó con los Hermanos Pinzón desde Palos de la Frontera.
Después de llegar a las Islas Canarias, que con este viaje y en vista de lo que ocurrió posteriormente, se convirtieron en el nexo entre el Viejo y el Nuevo Mundo, las dos carabelas, la Pinta y la Niña, y la nao Santa María, se inició la verdadera aventura, que terminó durando más de lo que pensó Colón, porque la Tierra es más grande de lo que creyó. El 12 de octubre la expedición llegó a la isla de Guanahaní, que se pensó cercana al continente asiático. Durante unos meses los navegantes exploraron Cuba y La Española para regresar en 1493. Después hubo otros tres viajes colombinos.
El mundo se dividió en 1494 por el Tratado de Tordesillas entre Portugal y Castilla a través de una línea imaginaria a 370 leguas al oeste de Cabo Verde. Al oeste de esta línea debía dominar Castilla, y al este, Portugal.
La conquista de América por parte de Castilla constituye uno de los hechos más decisivos de la Historia. Fue un proceso relativamente rápido debido a un conjunto de factores, entre los que hay que destacar la superioridad bélica europea, el factor de choque psicológico que se produjo entre los pobladores del continente, las crisis de los imperios precolombinos y las disputas internas.
Se pueden apreciar hasta tres fases en la conquista hasta la mitad del siglo XVI. En una primera se ocuparon las Antillas. La segunda etapa se salta al continente propiamente dicho, destacando las expediciones y conquistas de Hernán Cortés del poder azteca, entre 1519 y 1522, y la de Francisco Pizarro (1527-1533) del Imperio inca. Por fin, existe una tercera fase, donde se exploró Sudamérica, destacando Francisco de Orellana y el polémico Lope de Aguirre hacia 1544 en el Amazonas, así como la conquista de futuro Chile por parte de Pedro de Valdivia, y las expediciones de Pedro de Mendoza y Juan de Garay en la futura Argentina y el Río de la Plata.
En la segunda mitad del siglo la importancia expedicionaria se vinculó más hacia el norte, en los territorios del oeste, sur y centro de los futuros Estados Unidos, con Coronado y Cabeza de Vaca, en California, Nuevo México y Texas.
Fuera del ámbito americano no podemos dejar de citar las expediciones de las Islas Carolinas y las Filipinas, con Legazpi y Urdaneta.
Otros hechos memorables serían el descubrimiento del Océano Pacífico por parte de Núñez de Balboa en 1513, y la primera circunnavegación de la Tierra de Magallanes y Juan Sebastián Elcano.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.