Los frentes en la Gran Guerra en 1917
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
Después del enorme desgaste del frente occidental se inició la construcción de la Línea Hindenburg, sistema defensivo, con trabajadores alemanes y prisioneros de guerra rusos. La idea surgió de Hindenburg y Ludendorf a raíz de la Batalla del Somme. En febrero de 1917 las tropas alemanas se retiraron a dicha Línea, devastando todo el terreno entre el frente y la misma, en una política de tierra quemada. La Línea, en realidad, era un conjunto de Líneas secundarias, siendo la más poderosa la denominada Línea Siegfried.
Esta retirada fue una decisión muy acertada porque permitió la reagrupación de tropas y las ofensivas franco-británicas fracasaron. Eso no desanimó a los aliados, que emprendieron las Batallas de Aisne y Arrás. En esta última los alemanes consiguieron resistir, pero quedaron agotados. Por otro lado, los franceses emprendieron la conocida como ofensiva del general Nivelle, que supuso un fracaso, pero, lo más importante, provocaron el estallido de motines, con unos cuarenta mil soldados franceses que se declararon en rebeldía. El problema era mayúsculo, y Nivelle fue sustituido por Pétain, que restauró el orden. El hartazgo por este tipo de guerra era evidente.
En la Batalla de Messines los británicos consiguieron éxitos en las inmediaciones de Ypres. Allí se produjo un hecho novedoso en la contienda. Los británicos habían cavado túneles por debajo de las trincheras alemanas, que se llenaron de explosivos. Cuando se detonaron el 7 de junio murieron instantáneamente diez mil soldados alemanes. Este sangriento éxito animó a entablar la tercera Batalla de Ypres, que duró hasta noviembre, y que produjo otra sangría de soldados en ambos bandos, así como, un escaso avance de ocho kilómetros.
La Batalla de Cambrai se caracterizó por un uso ya a gran escala de carros de combate. Hubo 350 y con apoyo de 400 aviones, todo un hito en la Historia bélica. Eso permitió un rápido avance de las tropas aliadas, no teniendo que emplear la táctica habitual del bombardeo sistemático previo. Pero, de nuevo el avance se detuvo y los alemanes contraatacaron recuperando gran parte de lo perdido.
Por su parte en la onceava Batalla de Isonzo, entre agosto y septiembre, el Imperio austrohúngaro estuvo a punto del desastre gracias al apoyo alemán.
Así pudieron emprender la siguiente Batalla de Isonzo, la duodécima, más conocida como la Batalla de Caporetto (octubre-noviembre), que permitió a los Imperios centrales avanzar nada más y nada menos que 130 kilómetros, provocando graves pérdidas de vidas italianas. El frente se situó a escasos treinta kilómetros de Venecia, un verdadero desastre para Italia, que quedó conmocionada, calmándose durante un tiempo el agitado clima social, y provocando que franceses y británicos tuvieran que enviar tropas para ayudar en la defensa. Caporetto quedó en la memoria italiana como sinónimo de desastre.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
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