Félicité Robert de Lamennais, precursor del catolicismo liberal y social
- Escrito por Eduardo Montagut
- Publicado en Historalia
Félicité Robert de Lamennais (1782-1854) es un personaje clave en la historia del catolicismo por su contribución a su interpretación liberal y también social. Fue filósofo, teólogo y político, siendo condenado por la Iglesia en 1832 y 1834.
Nuestro protagonista fue educado por su hermano mayor, Jean Marie de La Mennais, fundador de los Hermanos de la Instrucción Cristiana y por su tío, Robert de Sandrais, que puso a disposición de ambos una gran biblioteca, donde el jovencito Lamennais descubrió a un sinfín de autores y la propia Biblia. En realidad, estaríamos hablando de un autodidacta. Con su hermano escribiría las Reflexiones sobre el Estado de la Iglesia de Francia durante el siglo XVIII y sobre su situación actual (1809).
En 1816 se ordenó sacerdote, aunque, en realidad, no parecía que tuviera una gran vocación, pero eso le permitió una estabilidad para poder escribir. Tradujo la Imitación de Cristo de Tomás de Kempis.
Entre 1817 y 1823 publica, Ensayo sobre la indiferencia en materia de religión, donde defendía la primacía de la revelación, la tradición y el sentido común por encima de la razón y el juicio individual. Esta obra fue muy apreciada por el catolicismo porque descubrió a un escritor muy formado y educado que podría polemizar con fundamentos contra los volterianos y tardo-ilustrados.
En este sentido, es importante destacar que Lamennais fundó la Congregación de San Pedro, con el fin de que Francia contase con un clero preparado y culto, capaz de enfrentarse con argumentos a las críticas que el laicismo y el anticlericalismo venían generando desde los tiempos de la Revolución.
En su obra, De la religión considerada en sus relaciones con el orden político y social (1826-1826) defendió al papado frente al galicanismo.
Por su parte, en Los progresos de la revolución (1829) se declaraba contrario a la conexión entre la Iglesia y el Estado en nombre de la libertad religiosa. Lamennais estaría evolucionando en sus ideas, y en este sentido, fue partidario de las luchas de belgas e irlandeses por alcanzar sendas independencias. En todo caso, este apoyo estaría dentro de lo que el catolicismo defendía, dada la importancia de esta religión en ambos lugares. Pero, también es cierto que empezó a ser mirado con desconfianza por la jerarquía eclesiástica por su vehemencia, Lamennais se convirtió en un personaje muy conocido y seguido por los sectores más liberales del catolicismo tanto en su país, como en Bélgica, Irlanda y Polonia.
Lamennais se indignó públicamente cuando los rusos reprimieron con dureza a los polacos en la revuelta de 1831, una represión que contó con el beneplácito papal. En su obra, Palabras de un creyente, publicada en 1834, atacó el empleo de la fuerza y llegó a descalificar al papa. Esta obra fue decisiva en su relación con la Iglesia. El papa ya le había condenado en la encíclica Mirari vos de 1832, algo que la hace perder influencia en el seno del catolicismo porque, a pesar de que tenía muchos seguidores, una cosa muy distinta era enfrentarse al papa y seguir a un apóstata. Ese libro le valió otra condena en 1834, en Singulari Nos.
En abril de 1835 conoció a George Sand, con la que mantuvo una estrecha amistad. Lamennais no compartía las ideas de libertad social o del divorcio de la escritora, pero gracias a ella, y junto con Michel de Bourges, conocerá el socialismo utópico. El propio Bakunin llegó a elogiar a nuestro protagonista por su evolución.
En 1837 publicó, Libro del Pueblo, una defensa del pueblo desde el catolicismo. En 1841 sería condenado a un año de cárcel por criticar al gobierno de la Monarquía de Luis Felipe. Entre los años 1841 y 1845 escribió, Esbozo de una Filosofía, donde defendía un catolicismo sin Iglesia.
A raíz de la Revolución de 1848 fue elegido diputado para la Asamblea Constituyente. Cuando Luis Napoleón dio el golpe de estado se retiró de la política y de la vida pública activa. Rechazó reconciliarse con la Iglesia.
Lamennais es un personaje clave en la parte progresista del catolicismo. Aunque no cuestionó la propiedad privada y criticó el materialismo, no se puede negar que algunas de sus ideas pueden ser consideradas como socialistas, y ejerció influencia tanto en socialistas como en comunistas. Lamennais denunció la situación de los proletarios, que no poseían nada, salvo su trabajo, del que dependían para vivir. Los trabajadores serían casi como los esclavos de la Antigüedad. Lamennais defendió la existencia de sindicados y cooperativas de producción, y creía en el sufragio universal para que el proletariado accediera al poder político con el fin de reorganizar la economía y llevar la propiedad a todos los trabajadores, porque, como decíamos, la propiedad no se cuestionó por parte de este pensador francés. Lo que pretendía era extenderla. La propiedad era una garantía de libertad, y no podía estar en manos del Estado, sino de todos los individuos.
Eduardo Montagut
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.