Sobre las ataduras marianas y las interpretaciones inexactas
Diversas tradiciones religiosas extra bíblicas y muchas mentes supersticiosas han beatificado a María mucho más de lo razonable, haciendo de ella un objeto de veneración religiosa, imputándole varios títulos y atributos que pertenecen exclusivamente a Dios. En nuestros días es María y no Cristo quien está en el centro de la adoración y culto de millones de personas que la ven como más accesible y más comprensiva que Cristo. Por lo tanto, multitudes dirigen sus oraciones a ella en lugar de hacerlo solo a Dios, como si María fuera omnipresente, aún a sabiendas de que en el Nuevo Testamento nada aparece en este sentido. Tampoco se daría con ello respuesta a los principales mandamientos de la ley de Moisés del Antiguo Testamento.
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