EDICIÓN EN DÍAS LABORABLES:    ESP    |   EUR    |   AME   |   CAT
⮕ APÓYANOS

El perdón en medio de la guerra. Ahora Ucrania, mañana quién sabe


(Tiempo de lectura: 4 - 7 minutos)

La guerra, entendida como un acontecimiento común o prueba comunitaria por la que pasan las sociedades es sin lugar a duda lo más difícil y costoso para superar en cualquier comunidad, y por consecuencia minimizada a cualquier ser humano en su vivir cotidiano. Pero como conflicto grupal, una guerra con la barbarie capaz de aniquilar almas para toda la eternidad no sabe hasta qué punto esa misma lucha tan encarnizada del hombre contra el hombre, es capaz de provocar consecuencias perpetuas probablemente irreversibles. Porque durante una guerra, el hombre se transforma en una bestia capaz de hacer o mandar hacer las peores acciones, cosas inimaginables, lo que nadie podría ni tan siquiera suponer o presumir. La guerra tiene muchos escenarios, hay guerra cotidiana, guerra de partidos, guerra de convivencia…

Cuando por ejemplo en España se dio la encarnizada guerra civil con cuya lucha entre hermanos tocó la sensibilidad de los carniceros más grandes que había dado la historia que fueron los nazis, quienes se sorprendieron de la crueldad de los españoles y de cómo corría la sangre por las calles, fue un panorama humano desolador: deprimente. Lo peor de todo aquello fueron las consecuencias generadas del conflicto, la herencia, el resentimiento inconsciente que se acumula y que se sucede generación tras generación pasando de alguna manera al ADN.. El horror de no entender nada, la venganza. Es lícito por otro lado que la persona que ha sufrido una guerra que ha sido humillada hasta ese punto o que ha sido vejada albergue sentimientos de destrucción. En ese caso, depende de la actitud que cada persona va a tomar frente a esa iniquidad. Las influencias externas son sin duda un reto para afrontar situaciones así. Hay casos en los que la persona por sí misma sería incapaz de ejecutar una venganza, otras veces la venganza está velada, la persona adquiere una actitud perversa sin tomar conciencia de que lo que está buscando es precisamente acabar con la persona que en su momento le infringió dolor.

En las guerras la situación es mucho más complicada al no existir una “cabeza de turco” en quien poder ensañarse, es siempre una mente anónima que ejerce poder en manos ejecutorias también anónimas pero que son los verdugos. Siempre se les localiza. De ahí que sea imposible poder comprender los sentimientos generados detrás de esa experiencia llegando al límite casi de la esquizofrenia al humanizar, al dar forma humana a ideas o acciones. El sentimiento es mucho más siniestro por ese motivo. ¿Se puede perdonar a los que provocan una guerra? ¿Quién la provoca? ¿Acaso cada hombre como persona individual puede hacer o no hacer en una guerra?

Al haber un Dios -como formación espiritual para muchos- pensamos que ha dado un principio que es el del arrepentimiento, otras sectas cristianas o católicas lo denominan penitencia, que parece que va unido al perdón. Hay perdón aun para el pecador que comete transgresiones graves, porque se perdonarán tales cosas cuando el arrepentimiento haya dado fruto. El arrepentimiento y el perdón son parte del ascenso a la divinidad, según el plan divino el hombre quien debe hacer este ascenso voluntariamente porque el elemento del libre albedrío es fundamental. El hombre escoge por sí mismo, pero él no puede controlar los castigos. Tampoco las consecuencias de nuestros actos, pero las hay. Unos y otros son inmutables. No se tiene por responsables a los niños pequeños ni a los que se hayan incapacitados mentalmente, pero todos los demás recibirán, ya sean bendiciones, progreso y recompensas, o castigos y privación, conforme a la manera en que se reacciona o se decide vivir según el plan que Dios nos presenta y según la fidelidad que le presentemos. Dios dispuso esta situación e hizo posible que hubiera bien y mal, consuelo y dolor. Las opciones nos permiten escoger y así viene el crecimiento y el desarrollo.

Parece claro entonces que perdón y arrepentimiento están unidos de alguna manera, pero también parece claro que esta evolución de las ideas en la mente o en el espíritu tiene que ver directamente con el progreso personal y no con las relaciones entre las personas. De modo que tenemos de un lado nuestro perdón –que es el que se nos debe dar, el que nos da Dios directamente- el propio que debemos darnos cuando cometemos errores y el que debemos dar a los otros. Sobre el primero ya he dicho algo en este breve artículo, sobre la segunda posibilidad poco se habla, salvo que también debemos ser caritativos con nosotros mismos y amarnos a nosotros mismos, y cuando nos arrepintamos de algo nos ser excesivamente severos o implacables con nuestros errores. No debemos ponernos más cargas de las que seamos capaces de llevar ni más angustia añadida en busca de una perfección que forzosamente será imposible pues somos seres humanos. Crearnos, por tanto, más angustia de la que en sí produce el arrepentimiento sincero no es propio tampoco de un ser humano plausible, ni creo que se nos exija ni se nos pida que seamos nosotros mismos quienes ejerzamos sobre nosotros mismos mayor castigo. También es importante tener piedad con nuestros errores y en cierto modo mimarnos para de esa manera tratar las cosas como son, fallos humanos que nos llevan a mejorar a lo largo de esta existencia temporal. Reparar el daño que hemos hecho a otros es un proceso fundamental.

Pero, en lo que se refiere al perdón a y de los otros. ¿Cómo se puede vivir y convivir con esos sentimientos? No parece posible. Conozco el caso de una mujer mayor que vivió la guerra civil española, conozco muchos casos de personas que vivieron de una manera o de otra la guerra civil española: Nadie que haya pasado por ahí olvida. Hasta nuestros días incluso, la cuestión de lo que pasó en España –que no tiene paralelismo con otro país- todavía queda hoy en los individuos de nuestra sociedad. Sabemos que sigue habiendo dos Españas y que llegado el momento volverían a enfrentarse. Probablemente sea así, ¿por qué? Porque ni se ha olvidado, ni se ha perdonado como sociedad los unos a los otros. La cuestión sigue en el ambiente y se recrudece más cuando siente (tanto de un lado como del otro) que hay “otros como yo” que han sufrido el dolor y las vejaciones de tal guerra. El impacto es mucho mayor que si fuera un problema individual, no lo es, es un problema colectivo que solo se puede resolver si todas las mentalidades que están implicadas en dicho trance actúan igual, perdonan igual. El perdón parece una cuestión más privada, de mayor individualismo. ¿Perdón de los hombres, perdón a los otros, perdón personal o perdón divino?

De la mano del perdón en un caso como una guerra se da la culpa que es hermana mayor del martirio. Si un hombre -so preteexto de cumplir órdenes- ha excedido su capacidad moral –porque ha tenido que hacer cosas que en circunstancias normales no las hubiera hecho jamás- ¿a quién hay que castigar? ¿De quién es la culpa? Es obvio, que hombres y mujeres en una situación de guerra exceden sus capacidades éticas, se transforman, hay una causa.

El hombre deja de ser, y se convierte en situaciones límites en la crueldad personificada que impone la supervivencia. El patrón es el mismo, ahora es Ucrania, mañana quién sabe.

 

Doctora en filosofía y letras, Máster en Profesorado secundaria, Máster ELE, Doctorando en Ciencias de la Religión, Grado en Psicología, Máster en Neurociencia. Es autora de numerosos artículos para diferentes medios con más de cincuenta publicaciones sobre Galdós y trece poemarios. Es profesora en varias universidades y participa en cursos, debates y conferencias.


EL TIEMPO

GUÍA TV

CARTELERA

CINE EN CASA

PASATIEMPOS

SORTEOS

Necesitamos tu apoyo económico para hacer
un periodismo fiable y con valores sociales

PERIODISMO DE DATOS

El periodismo independiente necesita el apoyo de sus lectores y lectoras para garantizar que los contenidos incómodos que no quieren que leas, sigan estando a tu alcance. Si compartes estas preocupaciones y si valoras la labor de un medio libre que se atreve a plantearlas, apóyanos ahora.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿Por qué es importante tu aportación?

Tu contribución nos permitirá seguir publicando información esencial e independiente que podrás disfrutar de forma gratuita sin muros de ningún tipo.


¿Si tengo algún problema en mi transacción?

Escribe a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.