Escuela de inclusión
- Escrito por Rosa Amor del Olmo
- Publicado en Educación
La educación inclusiva es un tema que está muy presente en las sociedades actuales y más concretamente en los ámbitos educativos, ya que “Las comunidades y sociedades saludables y vigorosas que acogen e incluyen a todos sus miembros dependen de personas con y sin discapacidades trabajando juntas en relaciones de igualdad, haciendo uso de sus talentos únicos e individuales para el beneficio de todos. El creciente interés en la inclusión ha ayudado a las personas a percibir y apreciar que la exclusión es un problema y no un estado natural” (Tyne, 2003, 336).
Es necesario indicar, según Hontangas y de la Puente (2010) cómo es objeto de estudio la atención a la diversidad ya que es un eje vertebrador de la educación inclusiva. Se observan cómo se adoptan las medidas necesarias, ya bien sean ordinarias o extraordinarias para todos los alumnos que las requieran, e irán incluidas en el plan de atención a la diversidad, dentro del Proyecto Educativo del centro.
Serán las adaptaciones curriculares la herramienta principal para poder atender a todo el alumnado, que por sus diferentes características se beneficiará de la relación social, la interrelación y la interdependencia, como soporte vital de futuro.
La necesidad de construir una educación, igualitaria y única en los centros educativos es apoyada por diferentes profesionales, centros y la comunidad educativa, no obstante, el proceso de la inclusión en la escuela es un proyecto que defiende una educación en la que no tiene cabida ningún tipo de exclusión, además de potenciar todas las capacidades y los aprendizajes dentro de un marco participativo y equitativo.
Las teorías subjetivas, según Cuadra (2017), son las que aportan una explicación acerca de lo que el sujeto que interactúa con un elemento, nuevo o desconocido, parte de su experiencia y de sus conocimientos. Pero esta explicación queda completada y en muchas ocasiones modificada, según su adquieren conocimientos teóricos y prácticos sobre el objeto a tratar.
Por ello según Bien (2015), las creencias de los docentes influyen en sus prácticas pedagógicas, siendo esta demostración, un claro indicador de la necesidad de formar a los docentes acerca de la importancia de la inclusión en el aula. Un mayor conocimiento sobre la educación especial y por tanto sobre la diversidad funcional hace partícipes a todos los educandos, como enriquecedores de todo el proceso (Gutiérrez et al, 2021).
Se pretende concienciar sobre la importancia que tiene la educación a nivel global, partiendo de la familia, extrapolándola a la escuela y desarrollándose en la vida social. Esta educación debe estar integrada en varias direcciones, tanto a nivel de alumnos, de profesionales, familias y del ámbito de la ciudadanía. Cada uno de los escenarios donde se interactúa tiene que estar dotado de las herramientas necesarias para poder atender de una manera óptima y adecuada a las personas que se encuentran a su alrededor. Serán los docentes los que cumplan con el abanico más amplio, pero las familias deberán ser responsables de la educación de sus hijos y la sociedad la que proporcione los recursos necesarios para que esta educación se desarrolle dentro de un marco de normalidad. Ante una sociedad en constante movimiento como es la actual se necesita de un diálogo entre todas las instituciones (Torío, 2004).
Se puede definir la educación especial como aquella que va encaminada a trabajar con individuos que por diferentes circunstancias físicas, emocionales o psíquicas, la escuela ordinaria no les proporciona la educación que ellos requieren, en estas escuelas se pueden escolarizar alumnos con diversidad funcional pero es más habitual escolarizarlos en centros ordinarios puesto que priman los aportes sociales que recibe del resto, como la sensibilización y enriquecimiento que se aporta al conjunto del centro.
A través del proceso educativo se antepone la realización humana y la preparación que necesiten, para integrarse personal, social y laboralmente en la sociedad de la que forman parte (Abellán 2019)
En la actualidad se ha cambiado el término especial en educación, ya que se considera a cada alumno especial y debe obtener una educación especial. La evolución del lenguaje se dirige hacia términos más pedagógicos como son las necesidades educativas especiales, pero partiendo de que cada alumno es distinto y por tanto la educación debe tratar las diferencias individuales de manera personal (Leiva 2013)
Según estudios empíricos aplicando técnicas y estrategias adecuadas a los alumnos con diversidad funcional; del mismo modo que la formación al resto de agentes que intervienen en el proceso educativos de los sujetos con diversidad funcional, se podrán obtener las ventajas y logros adecuados en todas las direcciones para proveer a los estudiantes con necesidades educativas de un conjunto de recursos adecuados para su socialización, adaptación y formación, dentro de un entorno natural. Así mismo, se potenciará el conjunto del aula con todo lo que conlleva la diversidad. Los docentes de todas edades deben ser conscientes de esta realidad y empujar la educación hacia su mayor grado de excelencia.
Rosa Amor del Olmo
Doctora en filosofía y letras, Máster en Profesorado secundaria, Máster ELE, Doctorando en Ciencias de la Religión, Grado en Psicología, Máster en Neurociencia. Es autora de numerosos artículos para diferentes medios con más de cincuenta publicaciones sobre Galdós y trece poemarios. Es profesora en varias universidades y participa en cursos, debates y conferencias.