El terrorismo es la dominación por el terror, la sucesión de actos violentos para infundir miedo. Se trataría de la actuación criminal de grupos, organizaciones o del Estado, de un modo sistemático e indiscriminado, para crear alarma social con fines políticos, ideológicos, religiosos o económicos. En conclusión, estaríamos hablando de violencia política con el propósito de producir pánico. Pero, curiosamente, no existe unanimidad en el aspecto del terror en la definición de terrorismo. La legislación antiterrorista británica de finales de los años ochenta definía el terrorismo como acción violenta con fines políticos, pero no se decía nada del pánico o terror, por lo que se podía calificar como terrorista cualquier acto de violencia que, en consecuencia, podía ser perseguido y castigado con penas más duras que las que tradicionalmente se aplicarían a otros actos de violencia, además de poder emprender procedimientos que rozarían la legalidad de un Estado de Derecho. En ese mismo sentido, en Estados Unidos y algunos países de América Latina se equipara el terrorismo a la subversión, la revolución o la guerrilla.