Las prioridades socialistas en Vilassar de Mar (1927)
En 1927 se dividió en dos la localidad barcelonesa de Vilassar de Mar, a cuenta de una decisión municipal.
- Publicado en Textos Obreros
Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.
Premio Mejor Aliado 2024 de la Asociación Blanco, Negro y Magenta.
En 1927 se dividió en dos la localidad barcelonesa de Vilassar de Mar, a cuenta de una decisión municipal.
Si el año 2022 pasará a la Historia como un momento muy oscuro para los ciudadanos de Ucrania, 1933 lo fue aún más, ya que padecieron una de las hambrunas más terribles de la época contemporánea. Estamos hablando del Holodomor (“matar de hambre”), y que también afectó al sur de Rusia, en el contexto de las colectivizaciones de la tierra. Existe un intenso debate sobre si se trató de un genocidio o no vinculado a la política de rusificación de Ucrania y de las purgas que sufrió el Partido allí. En todo caso, las cifras de muertos rondarían entre un millón y medio y dos millones de personas.
En este breve apunte queremos hacernos eco de las propuestas del laborismo británico en el momento de llegar al poder en 1924 sobre la educación de los hijos de los obreros, y que interesados a los socialistas españoles, por lo que insertaron un artículo al respecto en El Socialista, en febrero de ese año.
Miguel de Unamuno escribió una columna en El Socialista del 13 de febrero de 1924 sobre el triunfo del laborismo británico, donde realizó una serie de reflexiones sobre los mismos, sobre el sistema político británico, con alusiones a las visiones desde España de este hito histórico. El texto tiene su importancia, además, porque muy pocos días después de publicado el Directorio Militar tomó la decisión de desterrarle por sus críticas a Primo de Rivera en la prensa. El día 22 de ese mes Unamuno tuvo que salir de Salamanca camino del destierro a Fuerteventura.
En un artículo anterior estudiamos las opiniones de Largo Caballero a resultas de un estudio que había emprendido la OIT sobre un sector de trabajadores intelectuales, los ingenieros y los químicos. Largo planteaba la tesis socialista de que los trabajadores intelectuales eran como los manuales, todos ellos pertenecientes a la clase obrera, y abogaba porque los intelectuales comprendiesen esta cuestión porque también estaban siendo explotados. Debían abandonar su indiferencia. Si se unían a sus compañeros manuales dentro del sindicalismo de clase podrían avanzar frente a los numerosos problemas que les afectaban.
Francisco Giner de los Ríos falleció el 18 de febrero de 1915. En este nuevo aniversario queremos recordar a uno de los personajes históricos españoles más importantes en la historia de la educación y la cultura. Y lo vamos a hacer de la mano de Luis de Zulueta, ya que publicó en La Libertad y El Socialista un artículo en honor a su memoria, en el noveno aniversario de la muerte del sabio, es decir, en febrero de 1924.
Francisco Largo Caballero explicó en febrero de 1924 que la OIT comenzaba a interesarse sobre las condiciones de vida y trabajo de los trabajadores intelectuales, y no solo de los obreros manuales. Así se había comenzado con una información acerca de las condiciones de vida de los ingenieros y químicos. Las opiniones de Largo nos interesan porque tratan de la cuestión clásica del movimiento obrero sobre la relación entre los trabajadores de “cuello blanco” y los manuales, y sobre la conciencia de clase.
Carlo Pisacane (1818-1857) fue un revolucionario napolitano de corta e intensa vida que intentó aunar patriotismo con socialismo, en la época de las luchas por la unificación italiana.
En el siglo XVIII se hizo un gran esfuerzo, si se compara con lo que se había realizado en el pasado para dotar a España de unas infraestructuras adecuadas a la época, dado el evidente retraso en el que se encontraba, aunque al final, como en muchos otros proyectos del despotismo ilustrado no se llegó hasta el final. Los obstáculos que se presentaron conseguir todo lo que se proyectó fueron de índole físico y económico. En primer lugar, debemos recordar que la orografía peninsular era muy compleja para el nivel tecnológico de la época, con una Meseta Central partida en dos por el Sistema Central, y rodeada por grandes Cordilleras, como si se tratase de una fortaleza, que provocaban la existencia de dos Españas, una central y otra exterior. Además, gran parte de la costa española no es muy recortada, lo que impide contar con buenos puertos naturales. Todo esto hizo que el coste económico de las obras, a pesar del evidente esfuerzo que se hizo, impidiera hacer más. La inestabilidad del final del siglo XVIII frenó, en gran medida, lo que quedaba por hacer.
Asentada la Dictadura de Primo de Rivera, Pablo Iglesias se dirigió a los militantes del Partido Socialista, a los socialistas sin cargos, para animar al trabajo, para fortalecer y desarrollar las fuerzas del mismo. La exhortación se publicó en el número del 28 de febrero de 1924 de El Socialista. Pablo Iglesias dedicó muchas energías al trabajo pedagógico en relación con lo que debería ser un buen socialista, o cómo tenía que funcionar una Agrupación. Hemos escrito algunos trabajos en este sentido, tanto en el este periódico como en el libro que dedicamos a la primera etapa de la historia del PSOE.
En el Congreso del año 1922 la Unión General de Trabajadores adoptó un acuerdo por unanimidad contra el fascismo italiano, unos meses después de la Marcha sobre Roma y la toma del poder por parte de Mussolini. Casi 90 años después recordamos este texto.
En este trabajo estudiamos las cuestiones demográficas y el fenómeno urbano en el siglo XIX.
La población mundial creció considerablemente durante el siglo XIX, llegando a los 1500 millones de habitantes, aproximadamente, en 1900. Este crecimiento fue más claro en Europa y Estados Unidos. El continente europeo dobló su población y superó los 400 millones; en Estados Unidos se multiplicó por diez y rebasó los 100 millones de habitantes, gracias, especialmente, a los inmigrantes europeos.
En un artículo anterior vimos como el destacado socialista y sindicalista Lucio Martínez Gil nos explicaba desde 1922 los intentos de la patronal española, pero también internacional, de intentar revertir la reforma legal de las ocho horas laborales, pero, además, advertía a los trabajadores que renunciaban a esta conquista, trabajando más horas porque creían que con eso ganaban más, cuando no era así, y se generaba un claro perjuicio general para la clase obrera. Pues bien, al año siguiente, volvió sobre la jornada de trabajo, en un trabajo firmado en enero de 1923 y también desde las páginas de El Socialista.
En el siglo XV se habían perfilado dos grandes grupos en la ciudad de Barcelona. Por un lado, estaría los denominados “ciudadanos honrados” (ciutadans honrats), es decir, grandes comerciantes, pero también grandes rentistas, ya que, la crisis económica había provocado que un sector de la burguesía mercantil decidiese invertir en valores más seguros, como la tierra y las propiedades urbanas. Unos y otros constituían el patriciado urbano, es decir, la oligarquía que controlaba el gobierno municipal a través del partido de la Biga (“Viga”, en catalán).
En otros momentos hemos aludido al intento por parte de las patronales de revertir la conquista de la jornada laboral de ocho horas como medio para afrontar la crisis económica de la postguerra mundial. En febrero de 1922, el destacado sindicalista y socialista Lucio Martínez Gil, publicó un artículo en El Socialista, que queremos rescatar con el fin de profundizar en este asunto, en la respuesta que se dio desde el movimiento obrero socialista. Pero, además, Martínez Gil trató otra faceta del tema al abordar el incumplimiento de la ley, pero por parte de los trabajadores.
“Si la obediencia es el resultado del instinto de las masas, la revuelta es el de su reflexión”
“Una revolución es un círculo vicioso: parte del exceso para volver a él”
Sin lugar a dudas, las revoluciones liberales mejoraron, en principio, la situación de los judíos al proclamar la igualdad ante la ley. En los países donde se establecieron sólidos estados liberales los judíos adquirieron la condición de ciudadanos. En el caso británico la influencia de la Iglesia Anglicana impidió que los judíos adquirieran la ciudadanía plena hasta el año 1866. En Alemania, la discriminación hacia los judíos duró más tiempo aún, provocando que una parte de los mismos decidiera apostatar para poder integrarse de pleno derecho en la sociedad o que emigraran hacia Estados Unidos.
El siglo XVIII es fundamental en la historia de las fuerzas armadas españolas por el volumen y profundización de las reformas militares que se emprendieron, sobreviviendo algunas de ellas en la España liberal y hasta posterior.
En este trabajo continuamos con nuestro interés en la cuestión de la mendicidad en la historia contemporánea española. En esta esta nueva entrega analizamos la situación en el Madrid del invierno de 1922 cuando estaba en marcha una campaña contra la mendicidad, una de las que, periódicamente, se daban, denunciándose el trato que recibían los ciegos e indigentes.
Las relaciones entre la agricultura y la botánica en la España del siglo XVIII no fueron, precisamente, muy fluidas, como ha puesto de manifiesto Puerto Sarmiento en una obra ya clásica sobre la botánica en aquella centuria. Las razones del divorcio serían varias: el desencuentro entre una agronomía demasiado relacionada con la tradición romana condensada en la clásica Agricultura de Herrera del siglo XVI y una botánica más racional y con nuevas teorías; además la agronomía estaba muy vinculada con el trabajo agrícola manual frente a una botánica que pretendía sacar rendimientos en los campos de la sanidad, junto con la clasificación vegetales. Precisamente, la parte taxonómica de la ciencia botánica era la que más se estaba desarrollando en aquella época, pero que sería la que menos interesaría a la agricultura, más necesitada de avances en la fisiología y patología vegetales.
En el momento que se publica este artículo se vive en España una nueva polémica sobre la mendicidad a cuenta de las medidas que se han aprobado en Alicante. Pues bien, en 1927 se vivió otro debate. En este artículo tratamos de la postura socialista en ese momento.
Los socialistas españoles denunciaron en diciembre de 1928 la situación de miseria que padecían la mayoría de las escuelas rurales y urbanas, justo cuando comenzaba el invierno y se iba a poner de manifiesto la falta de calefacción en las mismas, si se exceptuaba la humana, se decir, la que se derivaba del hacinamiento de los niños en un local estrecho. Bien es cierto que en algunas escuelas rurales había estufas, compradas después de hacer verdaderos equilibrios económicos, pero muchas no se podían encender porque faltaba carbón para alimentarlas, por lo que muchos chicos acudían a la escuela con un trozo de encina o pino.
El arte del siglo XVIII español supone, a nuestro entender, una verdadera una mezcla de aspectos propios, con otros de influencia italiana, pero, sobre todo, con un nuevo y predominante componente francés, habida cuenta del cambio dinástico.
Louis de Brouckère reflexionó públicamente en el otoño de 1929, antes de la profunda crisis en los años treinta, en el Círculo Socialista de Lieja, sobre democracia, parlamentarismo y socialismo. Nosotros queremos recuperar aquellas reflexiones, que conocieron los socialistas españoles por El Socialista. Las ideas de nuestro protagonista giran en torno de la defensa del parlamentarismo y la democracia como fundamentales, y en relación con el socialismo.
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