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La Cátedra de Fisiología y Patología Vegetal de 1838


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Las relaciones entre la agricultura y la botánica en la España del siglo XVIII no fueron, precisamente, muy fluidas, como ha puesto de manifiesto Puerto Sarmiento en una obra ya clásica sobre la botánica en aquella centuria. Las razones del divorcio serían varias: el desencuentro entre una agronomía demasiado relacionada con la tradición romana condensada en la clásica Agricultura de Herrera del siglo XVI y una botánica más racional y con nuevas teorías; además la agronomía estaba muy vinculada con el trabajo agrícola manual frente a una botánica que pretendía sacar rendimientos en los campos de la sanidad, junto con la clasificación vegetales. Precisamente, la parte taxonómica de la ciencia botánica era la que más se estaba desarrollando en aquella época, pero que sería la que menos interesaría a la agricultura, más necesitada de avances en la fisiología y patología vegetales.

Además, el científico Casimiro Gómez Ortega no creía que se pudiese instruir a los labradores por sus escasas luces y, al ser la autoridad máxima en la botánica dieciochesca los jardines botánicos no abrieron cátedras de agricultura en su seno. Tampoco las Sociedades Económicas se prodigaron, al principio, en crear cátedras, como otras escuelas de artes y oficios, con la excepción de la cátedra de la Sociedad Aragonesa. Pero, gracias tanto a Jovellanos en su Informe a la ley agraria, para el caso de las Sociedades, como de Cavanilles para los jardines botánicos, la situación cambió en el paso al nuevo siglo. Godoy se hace eco de estas cuestiones e intenta dotar, aunque de forma fallida, una red de cátedras de agricultura por la geografía española. Las Cortes de Cádiz también querían que se fundasen cátedras y se escribieran cartillas como defendió el asturiano. La Sociedad Matritense, después de muchos avatares, consiguió poner en marcha las oposiciones a seis cátedras en el reinado de Fernando VII, y los jardines botánicos antiguos o los de creación más reciente, organizaron cátedras de agricultura dentro de sus planes de enseñanza. En el jardín madrileño serían los hermanos Boutelou –Claudio y Esteban- y Antonio Sandalio de Arias los encargados, los primeros desde antes y durante la guerra de la Independencia, y el segundo en el reinado de Fernando VII, de formar la primera generación de agrónomos de manera sistemática de la historia española.

En su afán de promocionar un saber fuertemente vinculado con la agricultura, además de con la medicina, la Matritense creará una cátedra de fisiología y patología vegetal en la segunda mitad de los años treinta del siglo XIX. Supuso una nueva iniciativa educativa dentro del conjunto de proyectos y realizaciones que dicha corporación generó antes de que instituciones públicas o privadas terminaran por asumir. Aunque no tuvo esta cátedra una existencia larga, el valor de la misma debe ser tenido en cuenta, precisamente por ese carácter pedagógico pionero que caracterizó a las Sociedades Económicas en general, y la Matritense en particular y que en el terreno concreto de la agronomía es capital, como hemos puesto de manifiesto en otros trabajos. Las dificultades en llevar a buen término sus propuestas educativas y su relativa repercusión en la situación cultural, económica y social de la España del Antiguo Régimen no debe constituir una excusa para olvidar o menospreciar que estos fueron esfuerzos, con todos los defectos que se quiera, por hacer que aquel país saliera de su secular retraso.

Antonio Sandalio de Arias y José Olavarrieta expusieron a finales de enero de 1838 a la junta de la Sociedad la necesidad de que se estableciese una cátedra que impartiese enseñanzas botánicas que tuviesen su aplicación tanto en la agricultura como en la medicina. Se contaba con local –el Colegio de Sordomudos- y, sobre todo, con un profesor adecuado, Antonio Blanco Fernández que se ofrecía para desempeñar la cátedra de forma gratuita. Blanco era licenciado en medicina y había aprobado las oposiciones para la cátedra de agricultura de Santiago que había realizado la Sociedad Matritense tres años antes; como, además, había viajado al extranjero, era el candidato ideal. El único problema que se adivina en esta propuesta es que Blanco advertía que su ofrecimiento altruista era temporal, mientras estuviese en Madrid; a la postre esta cuestión sería determinante para el futuro de la cátedra.

Tanto la junta general de la Sociedad como la clase de agricultura acogieron la iniciativa sin ninguna objeción importante, aunque se determinó que convendría comunicarlo al Ministerio de la Gobernación para que se diesen las oportunas órdenes al Jardín Botánico para que facilitase vegetales, trámite que se coronó con éxito.

La apertura del curso se estableció casi inmediatamente, el día 11 de febrero en la sede del Colegio de Sordomudos.

En mayo de este año de 1838 concluyó la vida de esta cátedra porque Blanco tuvo que marchar fuera de Madrid, aunque no para incorporarse a la cátedra de agricultura de Santiago sino para tomar posesión de una plaza de profesor de física vegetal en la Universidad de Valencia y del cargo de director del Jardín Botánico de esta ciudad.

Antonio Sandalio de Arias, en calidad de director de la Sociedad, realizó un discurso en la solemne apertura de la Cátedra, donde hizo un repaso de la historia de la fisiología vegetal desde los tiempos antiguos. Teofastro –discípulo de Aristóteles- sabía de la necesidad e importancia del estudio de las funciones de los órganos de las plantas. Para conocer las plantas estableció como doctrina botánica sobre el fundamento de la fisiología, enseñando en el Liceo ateniense. Al parecer, Teofastro supuso un cambio en el estudio de las plantas porque se separó de las hipótesis anteriores, apoyándose en observaciones y en un método comparativo. Estudió la estructura y organización de los vegetales y enseñó el modo de observar los fenómenos de su existencia desde que comienza a surgir el vegetal de la semilla, hasta el momento en que se fecunda el germen de la planta para la reproducción. Por fin, el sabio heleno estableció la utilidad de la botánica para la economía rural y doméstica, la medicina y las artes.

Arias se quejaba que durante mucho tiempo se había abandonado el estudio de la fisiología vegetal dentro de la botánica, frente a la preocupación antigua por la germinación, vegetación y reproducción de las plantas. Hales en 1727 comenzó a interesarse por la fisiología al trabajar sobre la savia y la transpiración vegetal. En 1757 Bonnet publicó sus descubrimientos sobre las funciones de las hojas. En esta historia destacaría Duhamel de Monceau que, en su obra sobre los árboles, difundió la primera obra propiamente dicha sobre la vida de los vegetales, recopilando lo que ya se sabía, pero, sobre todo, incorporando sus experimentos sobre crecimiento de los árboles.

Los descubrimientos de la química moderna tuvieron su repercusión en la fisiología vegetal en cuestiones tan importantes como la nutrición de las plantas y la fijación del carbono en ellas por medio de la descomposición del ácido carbónico, es decir la fotosíntesis; en la importancia del agua, la sensibilidad de ciertos vegetales, los principios de la fecundación, o la formación del leño y la corteza.

Para Arias ya no era posible ser botánico o agrónomo sin conocimientos de fisiología vegetal, es decir sin saber de las leyes que regulan las funciones de los órganos de las plantas. No bastaría con la botánica descriptiva.

En el discurso, que en el mismo acto realizó Blanco Fernández, se resumían los contenidos de esta especialidad botánica aplicada a la agricultura y a la medicina, y por ello el programa de las enseñanzas que se tendrían que impartir.

Blanco se basa en las advertencias realizadas por Simón de Rojas Clemente sobre que la botánica no se podía quedar, exclusivamente, en su parte descriptiva y sistemática, en la misma línea defendida por Arias. La botánica sería la ciencia que tendría por objeto el conocimiento metódico de los vegetales, sus formas, funciones de sus diversos órganos y relaciones que tienen con el resto de los seres de la naturaleza.

Blanco denomina los vegetales o plantas como seres orgánicos que viven, crecen y se reproducen. Pero, además se pueden considerar desde tres puntos de vista:

1º Como distintos unos de otros en sus estructuras interiores, formas, situación y relaciones entre sí. Éstos serían el objeto de estudio de la anatomía y organografía vegetal.

2º Como seres vivos. Sus órganos están destinados a realizar determinadas funciones, cuyas alteraciones son determinantes para la planta, ya que pueden ocasionar la muerte del órgano o de la propia planta. Estos fenómenos son estudiados por la fisiología y patología vegetal.

3º Por la utilidad que reportan al hombre, objeto de la botánica aplicada para otras ciencias o actividades: la medicina, la agricultura o la industria.

Así pues, los órganos de los vegetales se dividen en dos grandes clases que se corresponderían con las funciones para las que están destinados: las vitales o de supervivencia y las de reproducción. Esta clasificación coincide con la que exponía en su discurso Arias, aunque éste estableciese la división en relación con los fenómenos observables que coinciden con las funciones vitales y de desarrollo, pero también con las que se notarían después de la muerte del vegetal.

Los órganos vitales serían: las raíces, tallos, hojas, espinas, aguijones y zarcillos; los segundos con funciones reproductivas: estambre y pistilo. Las funciones de estos órganos serían estudiadas en las distintas lecciones. Es interesante destacar que en el discurso Blanco se detiene especialmente en explicar la fotosíntesis y su importancia para la vida:

“...el agua que penetra en el vegetal por las espongiolas de sus raicitas se halla cargada de ácido carbónico y demas substancias en disolucion; todas ellas son transportadas con la sabia restante á las partes verdes del vegetal, y principalmente á las hojas; pues bien; sábese que estos últimos órganos llamados con tanta propiedad los pulmones de las plantas son los en que se verifica el desprendimiento de oxígeno ó aire vital, mediante la accion de los rayos solares, que descomponen el ácido carbónico formado á expensas de su substancia. Sucede pues, que descompuesto el referido ácido carbónico las plantas retienen el carbono para solidificar y aumentar sus tegidos, y nos eliminan el oxígeno, casi en estado de pureza, siempre y cuando estén sometidas á la influencia del benéfico astro que nos ilumina. De aquí se resulta que todos los vegetales pueden considerarse como otras tantas fuentes de oxígeno, por cuya emanación vital hacen el mas pronunciado servicio á los animales, estableciendo la mas bella armonía entre los seres de ambos reinos; armonía tan sabiamente dispuesta por el Supremo Hacedor, que sin ella muy en breve el hombre y demas vivientes que respiran cesarian de existir.”

Para Blanco la generación de oxígeno y la purificación de la atmósfera en lugares con emanaciones mefíticas de aguas estancadas o de productos nocivos serían utilidades principales que reportarían las plantas a los hombres, así como era necesario conocer el fenómeno distinto que realizan las plantas por la noche sobre exhalación de gas carbónico, permitiéndose dar consejos de tipo medicinal sobre la existencia de las plantas de interior.

Pero la función de reproducción es también fundamental para la vida, al generarse las semillas. Alude a Camerarius y a Grew como descubridores de la utilidad de la flor que, hasta entonces sólo habían sido contempladas desde un punto de vista estético, pero cuyos componentes persiguen la producción de semillas. El estambre sería, por estructura y funciones, el órgano masculino, en cuya antera está depositado el polen que sirve para fecundar los óvulos vegetales. El pistilo es el órgano femenino con una cavidad u ovario destinado a contener y proteger el embrión. La utilidad del conocimiento de esta función sería vital para el agricultor porque podría asegurar las cosechas de plantas con sexos separados, eliminar las degeneraciones en plantas con sexos unidos, además se podrán realizar hibridaciones o fecundaciones cruzadas artificiales, cuestión que Blanco consideraba capital por su utilidad, y como era muy desconocida quería dedicarla especial atención en la cátedra.

Arias añadía, entre los objetos de la fisiología vegetal, la fitoterosia, que trataría del conocimiento de las alteraciones morbosas de los vegetales. También tendría la fisiología una parte denominada de geografía botánica o estudio de las causas físicas que determinan la existencia o no de las plantas en distintos lugares. Por su parte, Blanco incluyó estas cuestiones en el programa de las enseñanzas de la cátedra.

El programa de enseñanza fue expuesto de manera sistemática por el catedrático:

-Examen comparativo de los seres de la naturaleza

-Generalidades de la ciencia botánica, división y modo de estudio

-Tejidos de que constan las plantas y sus propiedades

-Conocimientos de organografía

-Función de nutrición: absorción de la savia, ascenso, elaboración, descenso, secreciones y excreciones, realizando las aplicaciones necesarias. También se trataría de los vegetales celulares

-Función de reproducción: generalidades de sus órganos, fecundación natural de las fanerógamas, la fecundación artificial de algunas plantas especiales, las hibridaciones naturales y artificiales, y la reproducción de las plantas criptógramas.

-Estudio del fruto y semilla, desarrollo de la semilla, crecimiento y propagación artificial de los vegetales.

-Examen de los diversos agentes que influyen en la vegetación: calor, luz, electricidad, aire, agua. Especial interés se daría al estudio de la aclimatación y al de los diversos sistemas de riegos. En este capítulo de factores, el catedrático hacía hincapié en el tratamiento de la influencia del suelo y todo lo relativo a abonos, labores y mejoras.

-Patología vegetal

-Exposición de algunos sistemas de clasificaciones y divisiones del reino vegetal.

Como hemos mencionado, solamente se impartió clase hasta mayo. El catedrático comunicó a la Sociedad Matritense los temas concretos que había impartido. Éstos fueron:

-Examen comparativo de los seres de la naturaleza

-Generalidades de fisiología vegetal

-Tejidos elementales de las plantas

-Estudio de los órganos vitales: raíces, tallos, yemas, hojas y otros menos generales.

-Nutrición de vasculares y celulares

-Reproducción natural de las plantas, precedida del examen de los órganos sexuales y fenómenos que presentan las flores en su desarrollo y expansión

-Fecundaciones artificiales y principalmente de la vannilla plonifolia

-Hibridaciones

-Gestación, diseminación, fruto y semilla, germinación, crecimiento de exógenos y endógenos, y propagación artificial de las plantas

-Influencia de los agentes naturales sobre la vegetación: calor, aclimatación. Luz, aire y electricidad.

Fuentes y Bibliografía

A.R.S.E.M., legajo 344/18.

PUERTO SARMIENTO, F.J., La ilusión quebrada. Botánica, sanidad y política científica en la España ilustrada, Madrid, 1988.

MONTAGUT CONTRERAS, E., “Francisco Martínez Robles. Catedrático de agronomía y amigo del país en el reinado de Fernando VII”, en Torre de los Lujanes, nº 37, (1998), págs. 245-277; también, “La enseñanza de la agricultura en España en la crisis del Antiguo Régimen”, en Torre de los Lujanes, nº 40, (1999), págs. 197-245; y, por fin, “Francisco Gil y Rodríguez. Botánico, agrónomo y amigo del país en la Valencia de Fernando VII”, en Torre de los Lujanes, nº 41, (1999), págs. 191-194.

Doctor en Historia. Autor de trabajos de investigación en Historia Moderna y Contemporánea, así como de Memoria Histórica.

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