El estamento nobiliario era una minoría social, que no suponía más del uno por ciento de la población europea. Los nobles gozaban de una serie de privilegios: no pagaban impuestos, eran juzgados por tribunales de justicia especiales de acuerdo con leyes propias, ocupaban altos cargos en la corte, en la administración del Estado, cuerpo diplomático, oficialidad en el ejército, etc..; disfrutaban de privilegios económicos como el mayorazgo que les permitía mantener intactos sus patrimonios, privilegios de honor o protocolo (uso de escudos y blasones, sellos, preferencia en actos públicos), y no ejercían trabajos manuales. Su principal fuente de riqueza eran las rentas procedentes de la tierra, siendo también fueron importantes las prebendas otorgadas por los monarcas. Los nobles actuaban de acuerdo con un tipo de mentalidad caracterizada por el orgullo, la magnanimidad, la caridad, el mantenimiento del honor y la caballerosidad.