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Los orígenes del socialismo belga en Jacob Kats

En este trabajo nos acercamos a uno de los pioneros del socialismo belga, Jacob Kats (1804-1886).

Bélgica se independizó en 1830 estableciendo el sistema constitucional más liberal del momento en la Europa continental, y se convirtió en una verdadera potencia industrial a mediados del siglo XIX, solamente superada por Gran Bretaña.

A pesar de lo reducido de su territorio, Bélgica contaba con importantes recursos naturales y un capital humano poco comparable al de otros lugares, fruto de una secular tradición de trabajo en todos los sectores productivos, y que se podría remontar a la propia Baja Edad Media. Su ubicación geográfica también debe ser tenida en cuenta, en una situación central privilegiada entre Gran Bretaña, Francia y Alemania, en un área de buenas comunicaciones naturales.

En primer lugar, hay que destacar la minería del carbón. Los principales yacimientos se encontraban en las zonas de Lieja y del Hainaut. Eso permitió un pronto y profundo desarrollo de la industria siderúrgica, que se basó en la tradición industrial de la propia Lieja y de Namur. Solamente hacía falta la nueva tecnología británica para darle el empuje necesario. Este hecho se produjo de la mano del inglés William Cockerill. Su hijo Juan montó en Seraing, en las cercanías de Lieja, una potente fábrica de maquinaria de alta calidad.

El otro gran motor de la Revolución Industrial, es decir el ferrocarril, se instaló muy pronto en Bélgica. En 1848 ya se contaba montada la red ferroviaria, mucho antes que cualquier otro país europeo continental. Los belgas se convirtieron en una potencia ferroviaria junto con los británicos.

Por fin, el capital, factor vital para las inversiones se encontraba bien administrado en un potente sector bancario, y que muy pronto se dedicó a invertir en el exterior.

En la recién nacida Bélgica después de la Revolución de 1830 y, a pesar del innegable auge industrial y económico que el país estaba teniendo, como hemos visto en los párrafos anteriores, las cuestiones sociales tenían que competir con otras de candente actualidad a mediados del siglo XIX. En primer lugar, estaban las políticas, al terminar una revolución y comenzar a construir un nuevo sistema político, a través del diseño de una monarquía liberal. Pero también había fuertes discusiones de tipo religioso y la cuestión del anticlericalismo. Los círculos verdaderamente socialistas eran muy reducidos, y formados por intelectuales. En este contexto apareció nuestro protagonista, un hombre que se hizo así mismo y que empleó métodos muy personales para difundir sus ideas.

Jacob Kats nació en Amberes, hijo de un exoficial holandés, que tuvo que abandonar su país a causa de un duelo. Kats entró a trabajar en una fábrica textil, pero en 1819 se trasladó a Bruselas, y empezó a estudiar por la noche para formarse, y terminar por enseñar también, aunque tuvo que regresar para trabajar de tejedor en 1830. En aquella época comenzó a denunciar los abusos sociales. Creó un grupo o hermandad que en la segunda mitad de la década de los treinta y principios de los cuarenta mantenía reuniones en la región flamenca de Bélgica. También comenzó a interesarse por el teatro como un instrumento para propagar sus ideas, por lo que se lanzó a escribir obras para plasmar sus críticas sociales, además de ser director y actor en las representaciones. En varias ocasiones fue detenido. Kats publicó “El Verdadero Amigo del Pueblo” a principios de la década de los años cuarenta, gracias a la ayuda económica del demócrata francés Lucien Jottrand. En 1847 trabajó con Marx y Engels. El fracaso de la Revolución de 1848 le desalentó en gran medida. Posteriormente se dedicó de forma más profunda al mundo del teatro. Nuestro protagonista moriría en Bruselas.

Kats defendía la emancipación religiosa y cultural de los obreros y la obligación del Estado en el bienestar general, en la línea del francés Louis Blanc. El Estado debía invertir en educación, instaurar el sufragio universal y un sistema fiscal progresivo.

Podemos profundizar sobre el primer socialismo belga en el trabajo de Jacques Droz, “Los comienzos del socialismo belga”, en la obra que el autor dirigió sobre la Historia General del Socialismo, que en España editó Destinolibro en 1976.