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Un poco de claridad


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

“Toda una civilización morirá está noche”. Faltaba precisar qué civilización y qué noche. Propongo como científico social que la muerte de la civilización occidental tendrá lugar el 26 de mayo de 2026 a las 21:00 CEST. Las efemérides son siempre orientativas, basadas en hechos o eventos singulares que expresan una inflexión, un cambio histórico. Esa noche, las democracias occidentales, cuya superioridad ética característica se fundamentaba en los derechos humanos y el respeto al orden internacional, compartirán escenario en un evento lúdico con un Estado genocida que asesina indiscriminadamente civiles por hambre, sed o bala. Encarcelando niños y de forma igualitaria matando sin distinción a mujeres embarazadas, ancianos, niños y niñas, personal sanitario o periodistas. Destruye vidas, escuelas y hospitales elevando a categoría formal el “terrorismo de Estado”, enviando a la horca a civiles por lo militar sin garantías procesales, facilitando los crímenes y atropellos de los colonos ultras en Cisjordania o incluso practicando asesinatos selectivos en otros países.

Papel. La Unión Europea es un “tigre de papel” y no solo sobre el papel. Allí estarán 35 países como Francia (hogar de los derechos humanos), Italia (cuna del humanismo) o Alemania (Kant y el imperativo categórico moral de libertad y dignidad humana) cantando en Eurovisión, haciendo coro y cuerpo de baile de un Estado criminal. Sobre el escenario se representará con mucho ritmo, lentejuelas y purpurinas la trivialización de la inhumanidad y el sacrificio del Derecho Internacional. Europa se ha hecho el harakiri musical digiriendo comercialmente esa fritura de los derechos humanos que es hoy en día Israel. Toda una civilización, la occidental, morirá la noche del 26 de mayo de 2026, exactamente a las 21:00 CEST.

Piedra. Días antes de que el servicio de inteligencia israelí volara los busca, un político de ese país advertía que enviarían Irán a “la edad de piedra”. Hace unos días Donald Trump, a la sazón presidente de Estados Unidos de América, avisaba a Irán que sería enviada a la “edad de piedra”. En “La broma” de Mila Kundera uno de los personajes se divertía enseñando a sus amantes palabras de uso infrecuente. Palabras como estrambótico, indubitable y otras en esa línea. Así, cuando en una conversación alguna mujer las usaba, no estando en su vocabulario habitual, los advertidos reconocían a una nueva amante. En igual modo y manera, Trump repite las palabras de aquel que está a la sombra del asombro que causa. La “edad de piedra” excede con claridad el vocabulario fantástico y grandioso de este señor.

Durante todo este tiempo los principales garantes de que no se empleen armas nucleares no han sido la legalidad o el sentido común. Los principales garantes de que no se detonen las bombas nucleares tácticas ha sido y es “el complejo militar industrial”. La razón es simple, se quedan sin mercado. ¿Quién puede vender misiles, tanques, minas, sistemas de defensa y toda la parafernalia cuando en un conflicto te dan un bombazo y lo funden todo? ¿Quién invierte miles de millones en navajas cuando va a un tiroteo? Corea del Norte lo tiene bien claro. Y Francia, que allá corrió Macron a hacerse la foto en compañía de un submarino con armamento nuclear.

Hablando claro, todos los fuegos contienen el fuego; todos los miles de muertes inútiles por bala o bomba (soldados y civiles) evitan el exterminio en una de millones. Corre el rumor de que Trump puede arrojar bombas atómicas en Irán. Es poco verosímil, dado que contraviene los intereses de las industrias de armamento. Y el beneficio es el alma del mercado. En resumen, es el beneficio de las industrias armamentísticas las que evitan el uso de armas nucleares. No la ley, ni la ética, ni los derechos humanos, ni los acuerdos. Todo eso era y es parafernalia comercial del mercado.

Tijera. Israel está recortando nuevas fronteras. No solo en la autoimagen de humanismo y valores que quedasen en las democracias occidentales. También sobre el terreno en el Líbano y Síria, dados por borrados los limites de Gaza y Cisjordania. El mundo se ha convertido en un recortable, los derechos humanos incluidos.

Catedrático de Sociología Matemática.


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