Buenos días, Nueva York
- Escrito por Ana Noguera Montagud
- Publicado en Opinión
La llegada de Zohran Mamdani a la alcaldía de Nueva York ha despertado al progresismo, no solamente estadounidense, sino también al resto de Occidente. Ha devuelto la ilusión y la convicción de que el futuro no está determinado, siempre hay sorpresas, y mucho más en política.
Mamdani ha ganado sin paliativos, lo que ha supuesto un bofetón de Donald Trump porque, en el propio corazón de su ciudad natal, han escogido a un alcalde que representa todo lo contrario a lo que es el actual presidente. Mamdani es muy joven, dinámico, alegre, optimista, alejado del poder y los negocios, y con una sonrisa amable y embaucadora, algo imprescindible frente a esos apretones de mano de Trump que solo pretenden intimidar y marcar el territorio de los “machotes”, con su gesto siempre fruncido y la permanente amenaza o insulto en su boca.
El partido demócrata está de enhorabuena y todavía no es consciente de que tiene por delante una magnífica oportunidad para relanzar su partido buscando perfiles políticos nuevos, contundentes y sólidos, pero sin las astracanadas y el estilo “mafioso” de Trump.
Porque además de Mamdani, hay que sumar el voto recibido por el candidato oficial de los demócratas Andrew Cuomo.

Aunque Cuomo se presentó con la intención de desgastar a Mamdani, y seguir la estela de moderación y poder controlado de los demócratas, lo cierto es que su fracaso tiene una doble lectura:
- Por una parte, un claro aviso al partido demócrata de que la ciudadanía prefiere ya otro tipo de candidato, y que esto supone un claro fracaso del “establishment” del partido.
- Sin embargo, la segunda lectura es más interesante, porque si sumamos los votos de Mamdani y Cuomo, la derrota del partido republicano y del propio presidente Trump es descomunal.
- Porque la derrota de Trump y los republicanos es más incisiva si tenemos en cuenta el triunfo de las gobernadoras de Nueva Jersey y Virginia, las demócratas Mikie Sherrill y Abigail Spanberger, quienes hicieron campaña con un mensaje anti-Trump y un estilo absolutamente diferente. Ahora viene lo más problemático, como siempre que se ganan unas elecciones: saber gestionar bien el triunfo.
Mamdani tendrá que atender varios frentes por una parte al presidente Trump, a su animadversión y juego sucio, que intentará ponerle todas las zancadillas posibles; por otra parte, al propio partido demócrata que debe entender que figuras como la que representa Mamdani necesitan el respaldo del aparato de partido, algo que muchas veces cuesta de entender a quienes consideran que el partido es suyo y el otro es un outsider (y eso en España lo hemos vivido en muchas ocasiones, incluido en el partido socialista); y, en tercer lugar, debe hacerse cargo de sus propias promesas que no serán fáciles de cumplir, pero que debe saber administrar y gestionar adecuadamente para no provocar más desencanto.
Porque no es la primera vez que la ciudadanía, cansada de los mismos políticos de siempre, apuesta por opciones nuevas y rupturistas. En España ocurrió después de las manifestaciones y asambleas del 15-M, de donde surgió el partido Podemos que quiso “alcanzar el cielo”, llegando a cuotas muy altas de poder, pero que luego ha caído en picado por no saber dialogar ni entender cómo se gobierna. Porque no es lo mismo hacer campaña que gobernar para el conjunto de una ciudad o de un país, donde la conciliación de intereses es tan importante.
Y, aunque parezca estrambótico lo que voy a comentar, me tranquiliza mucho saber quién está detrás de Mamdani. No me refiero al partido o a una apuesta económica (que no la ha tenido), sino a su familia: a su padre, un reputado profesor con gran conocimiento y sólido en su formación, y a su madre, una gran cineasta comprometida que sabe caminar entre los más necesitados y en las alfombras rojas de Hollywood. Mamdani no camina solo. Tiene buenos pilares sobre los que sustentar sus próximas acciones, porque todo no consiste en redes sociales, empatía y simpatía, y provocar a Trump.
Mientras el mundo se mueve vertiginosamente, en España seguimos a lo nuestro, y lo digo con mucha tristeza. El principal partido de la oposición que pretende gobernar con Feijóo a la cabeza no hace ningún discurso ni positivo ni alternativo: no habla de economía, ni de educación, ni de sanidad, ni de infraestructura, ni de geopolítica, ni de orden mundial. Solo sabe hablar una y otra vez del mismo discurso: la corrupción de Pedro Sánchez. Un tema exageradamente sobredimensionado por parte del PP y que, aunque llene portadas de periódicos y noticias de televisión, todavía no se ha demostrado nada, pese a los intentos continuos buscando algo hasta debajo de las alfombras. Un único monotema con mucha escenografía y pocas nueces.
A eso hemos de sumar la deriva del PP cayendo en manos de Vox que le marca los candidatos como ocurre en Comunidad Valenciana y le impone la agenda basada en exclusiva contra la inmigración, recuperando tradiciones como los toros, y ondeando la bandera del negacionismo climático.
Tan grave es la sumisión del PP a Vox que una de las exigencias de la ultraderecha ha sido que el PP español votara en la Eurocámara contra el objetivo de reducir en 90% las emisiones de gases de efecto invernadero hasta 2040. Era una de las condiciones de Vox para negociar al nuevo presidente valenciano.
Una medida que atenta, no solo contra los científicos que alertan contra los efectos del cambio climático, sino contra los grandes dramas climáticos que se viven en cualquier punto del planeta, incluida la Comunidad Valenciana. Ni siquiera por resto a los 229 muertos de la Dana del 2024, Feijóo ha podido eludir la exigencia de la ultraderecha.
Ana Noguera Montagud
Doctora en Filosofía por la Universidad de Valencia.
Tutora de Sociología en la UNED (Valencia)
Miembro del consejo de redacción de la revista Temas para el Debate, y crítica de libros de la revista Sistema.
Articulista en la revista digital Sistema Digital.
Miembro de las asociaciones literarias Concilyarte y Clave.
Ha codirigido cursos de la UIMP (Valencia)
Miembro de varias ONG Greenpeace, Médicos Sin Fronteras, Cruz Roja, Amnistía Internacional y Fundación Hugo Zárate.
Coordinadora de actos culturales: mesas redondas, presentaciones de libros, encuentros literarios y exposiciones.
Varias publicaciones: artículos de prensa, críticas de libros, artículos de reflexión filosófica, antologías poéticas, novela y ensayo.