El triunfo de la selección española
No debo fingir lo que no soy: no soy una aficionada al fútbol. Pero algo bien diferente es el Mundial. Inevitable perderse los últimos partidos, especialmente la semifinal y la final. Y además disfrutar, gritar, enfadarme y, finalmente, emocionarme y alegrarme enormemente del triunfo de España. Si ya me alegré con el triunfo de Bélgica (merecidísimo) frente a EE. UU., después de las trampas de Trump e Infantino, imaginen los saltos de alegría cuando ganó España.
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