Arde Gaza
- Escrito por Antonio F. Alaminos
- Publicado en Opinión
El sonido de los pasos pasados reverbera sobre las voces del presente. Produce ecos que consciente o inconscientemente se verbalizan ilustrando las noticias del día. Su sombra oscurece las palabras iluminado las intenciones de forma asombrosa.
Israel Katz, ministro de defensa israelí, días atrás escribía eufórico “¡Arde Gaza!”. Según cuenta la leyenda, “¿Arde París?” era lo que un Hitler enfurecido preguntaba insistentemente a través del teléfono al general alemán Dietrich von Choltitz, gobernador de París, en aquel agosto de 1944. Hitler había ordenado ante su inminente derrota iluminar con llamas la ciudad de la luz. En el caso nazi era una pregunta sin confirmación. Ahora, en otra ciudad y para las antiguas víctimas, es una exclamación de alegría por el triunfo. Sin duda, Netanyahu dejará huella: “Todos quieren dejar huella, dejar huella en el mundo. Entonces piensas: has dejado huella si logras pasar y algunos recuerdan tu nombre. Entonces has dejado huella. No tienes que doblegar al mundo entero”. Esto también va por Trump, claro. Si logra el Nobel de la Paz dejará una huella indeleble en el Hall de la Fama, difícil de fregar, por cierto.
“¿Arde París?” es también el título de una novela histórica escrita por Larry Collins y Dominique Lapierre en 1964, describiendo los días de agosto de 1944 que precedieron a la Liberación de París. También hay película, que decían en “Cheers” sobre “Guerra y Paz”. “Arde Gaza” es un plano secuencia que dura ya demasiados años. Spoiler (destripe), es snuff puro y duro, con niños, mujeres y ancianos destrozados. Todos nacemos para morir, pero ¿bebés a mansalva? Se proyecta a diario en los mejores telediarios. Me refiero a lo que para algunos es “esa masacre de la que usted me habla”. En verdad, los genocidios te dejan sin palabras y obligan a una lucidez que hace del “Voxiferar”, las “Payusadas” o las “Feijodiendas” las naderías que realmente son. Ver hace unos minutos cómo desenterraban, cavando con los dedos, la mano de un niño entre los escombros de un bombardeo es el no va más… “Y eso es todo lo que tengo que decir al respecto”. Por ahora.
Antonio F. Alaminos
Catedrático de Sociología Matemática.