Pureza y peligro
- Escrito por Antonio F. Alaminos
- Publicado en Opinión
Tomo el título en reconocimiento a Mary Douglas. Lo demás es responsabilidad del que escribe. La irracionalidad extrema es una forma depurada de pureza. Y viceversa, la pureza extrema conduce inexorablemente a formas perversas de ser. Parece abstracto, pero vamos con ello. Hablemos de altares y sacrificios. La patria, la religión, el pueblo, nosotros, todas son hogueras en las que inmolar el bien ajeno y hasta el propio bien. Una vez encendido el faro de la sinrazón siempre habrá quien acuda como polillas a luz. Así, no existe un español puro de ADN, por más limpieza de sangre que se tercie. Pero sí existe la idea de la pureza española. Una idea. Que enarbolada como bandera y mito, puede ser estandarte con el que golpear a cualquiera.
El otro día di en oír a Pablo Iglesias. Tenía mucha razón en lo que pensaba y la perdía en lo que hacía y decía. Claro que hay una alerta fascista. Muy grave y peligrosa. Ergo… Pues no. Es el momento de la pureza encastillada, del “que mal se ha portado el mundo árabe conmigo” de Almodóvar. Y de ahí a la pureza ideológica como reducto legitimador del rencor. Practican en Podemos una táctica de despacho y tiralíneas, con cálculos basados en lo que pudo ser y no fue, pero aun somos sombra de lo que fuimos. Se quejaba Iglesias con “aún tendremos nosotros la culpa de…”. No va de culpa. Va de realidad y praxis. Su respuesta a la “alerta fascista” es “Los señores de la guerra…” ¿en serio y sigue la serie?
Siempre admiré a los guardias civiles ejecutados en España por los fascistas del golpe de Estado. Muchos de ellos compartían ideales patrióticos con los golpistas, pero se debían a la ley: “Viva el orden y la ley”. Sin ley no hay orden y entendían que su deber era servir a la patria en sus leyes. Ahora duele pensar que exista una policía y guardia civil patriótica para los que una idea particular de patria está sobre la ley. La dictadura franquista lo pervirtió todo envuelta en un halo de pureza divina y patriótica. Y así continua la cosa. La ley (la soberanía popular) sometida al arbitrio de la pureza de una idea (la patria) y sus estandartes institucionales.
Nos encontramos en un momento clave. Vivimos en los 80 una transición interrupta basada en que la soberanía popular no daba problemas a los poderes fácticos de la dictadura. En un contexto de mayorías absolutas el parlamento desapareció absolutamente. En 2011 la soberanía popular dio en hablar con nuevas voces. La crisis económica y la apisonadora conservadora las acalló. Ahora afloran todas las aristas del viejo régimen para quienes la soberanía reside en la patria popular (un “pueblo” ejercido por poderes).
Aspira Núñez Feijóo a poner su cara al gobierno de Vox. No encuentra el modo ni manera. Cuando dice que quiere gobernar solo, empuja el apoyo a Vox para que esté. Cuando dice que gobernará con Vox, empuja el apoyo a Vox ya que va a estar. Cuando dice que va a tener mayoría absoluta con certeza, empuja el apoyo a Vox ya que pueden darse el gusto de elegir sin consecuencias (ya pasó en el 23). Cuando afirma que el gobierno de Pedro Sánchez ya ha terminado, desmoviliza a quienes puedan votar para echarle. No es por no ir, pero ir para nada es tontería, si esto ya está acabado. Es el dilema PP que dice la copla, “ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio. Contigo porque me matas. Sin ti porque me muero”. Para finalizar un chiste “elipsado”. Saben aquel que dice “Vox es un partido de (golpe de risa) estado”. Y un acertijo. ¿Quiénes están ahora gritando “prensa española manipuladora”? Sí, en efecto unos patriotas españoles. Si es que…
Antonio F. Alaminos
Catedrático de Sociología Matemática.
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